GENÓMICA Y BIOECONOMÍA
Para incrementar su producción y salud
Dr. Gerardo Jiménez Sánchez
Los cerdos se crían en casi todo el mundo principalmente por su alto contenido en proteínas y su apreciado sabor. Además, crecen y maduran en poco tiempo, tienen un periodo de gestación corto y pueden tener camadas muy numerosas. La industria porcícola depende de la producción de ganado en pie, por lo cual las estrategias para producir más y mejores cerdos resulta de gran importancia económica.
La secuenciación del ADN del cerdo obtenida apenas en 2010, ha venido a revolucionar la industria de la carne de cerdo. Particularmente en países industrializados la investigación científica ha permitido desarrollar nuevas formas para incrementar la eficiencia, reducir el uso de recursos para su producción y mejorar la calidad de sus productos. La innovación genómica en la ganadería es estratégica en el contexto de una población global en continuo crecimiento, la reducción de recursos disponibles, así como el incremento en la demanda de proteína animal en economías emergentes como China, India y Brasil. México, entre ellas, produjo en 2012 cerca de 1.2 millones de toneladas de carne de cerdo en canal. Sonora y Jalisco son los estados con mayor producción, pues en conjunto generan cerca del 37% de la producción nacional, seguidas por Puebla, Guanajuato y Veracruz.
La aplicación de las nuevas herramientas genómicas son especialmente importantes para predecir rasgos como la calidad de la carne y de la grasa de cada cerdo. Las evaluaciones genéticas tradicionales han servido para mejorar la eficiencia de la producción y la calidad de estos animales. Sin embargo, la genómica puede ayudar seleccionar rasgos de alto valor mediante evaluaciones precisas a edades tempranas. Esto es particularmente importante para aquellos rasgos en los cuales no hay certeza de su transmisión a la siguiente generación ni forma de medirlos hasta la edad adulta, como las características de la camada.
Las evaluaciones genómicas son una estimación de la contribución de todos los genes del ADN de un individuo a la expresión de un rasgo específico. En los cerdos existen más de 60,000 marcadores genéticos conocidos como SNPs por sus siglas en inglés (Single Nucleotide Polymorphisms). Cada uno de estos marcadores tiene dos variantes posibles. Si los cerdos con una de las variantes para un SNP particular tienen un rasgo de interés superior en comparación con quienes tienen la otra variación, entonces ese marcador contribuirá a predecir ese rasgo. Para estimar el efecto de cada uno de los 60,000 marcadores, éstos se deben analizar comparativamente con rasgos de interés en una amplia muestra de cerdos. Estas estrategias permiten identificar marcadores asociados a rasgos específicos.
El costo de este proceso aún es relativamente alto dado que se requiere estudiar a un gran número de animales y medir diversos rasgos de interés comercial, además del análisis genómico que cuesta actualmente cerca de 100 dólares por cerdo, si bien este análisis con el chip 60K solo se hace una vez en la vida del animal sin importar el número de rasgos que se estudien. Por ello, resulta estratégica la colaboración entre múltiples centros de investigación y que todos utilicen procedimientos estandarizados para medir la calidad de la carne de tal forma que todos los datos de diferentes fuentes sean comparables. Recientemente se produjo un chip que lee 10,000 SNPs a un precio cercano a 40 dólares. La información obtenida históricamente de los animales estudiados con el chip 60K permite ahora imputar o inferir las otras 50,000 variaciones con tan solo leer 10,000, reduciendo el costo para obtener el panel de datos completo. Más aún, es claro que el costo de esta tecnología se reducirá gradualmente estimulando su uso rutinario.
Por otra parte, existen estrategias similares para reducir el impacto de dos de las enfermedades más comunes en la producción comercial de cerdos: las Enfermedades Asociadas a Circovirus Porcino y el Síndrome Respiratorio y Reproductivo Porcino. Los científicos estudian variaciones en el ADN de los cerdos que los hacen menos susceptibles a estas infecciones, produciendo nuevas herramientas de diagnóstico. Se espera que estos estudios den lugar a nuevas estrategias para el control de enfermedades, nuevos medicamentos, vacunas más robustas y mejores alimentos al reducir el uso de antibióticos.
La innovación tecnológica y la capacidad de adoptarla a tiempo resulta esencial para asegurar el abasto de alimentos, particularmente la carne como fuente de proteínas. El reto actual radica en saber usar esas tecnologías para extraer beneficios tangibles que aseguren la prosperidad de la humanidad.
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gerardo.jimenez@genomicaybioeconomia.org
Profesor de Genómica y Bioeconomía, Harvard School of
Public Health. Presidente Ejecutivo, Global Biotech Consulting Group.
Presidente de Biotecnología de la OCDE.
Presidente de Genómica y Bioeconomía A.C.
