REFLEXIONES CONSTITUCIONALES
Fenómeno con repercusiones mundiales
Alfredo Ríos Camarena
A las cero horas del martes 1 de octubre, se inició en Estados Unidos lo que han llamado “el cierre del gobierno”, que no es otra cosa que la falta de acuerdo parlamentario para aprobar el presupuesto nacional.
Ésta es la vez número 18 que sucede lo mismo en ese país por la falta de acuerdos que tienen como motivación aspectos políticos, como en el caso del presidente Clinton, que tuvo finalmente como resultado que éste obtuviera la reelección; le salió el tiro por la culata a los republicanos. En esta ocasión, el tema corresponde a aspectos sociales, se trata de frenar las leyes de salud y de asistencia denominadas Medi-Care, popularmente llamadas Obama Care, pues es increíble que en los Estados Unidos no se cuente con un régimen de seguridad social; la tozudez de los republicanos impulsados por el Ku Klux Klan Parlamentario llamado Tea Party es verdaderamente antihistórica y seguramente al mediano plazo repercutirá una vez más en su contra.
El presidente Obama declaró: “Una parte importante de la Ley de Asistencia Sanitaria Asequible entrará en vigor mañana (martes), no importa lo que el Congreso decida hacer hoy”; para la mayoría de los estadounidenses (46%) este cierre parcial de oficinas es responsabilidad de los republicanos; mientras que el 36% culpa al gobierno, otro 13% piensa que los dos partidos son los culpables.
Lo grave del asunto es que este fenómeno repercute en la economía mundial donde han caído las bolsas, y también en forma muy directa en la economía mexicana, dada nuestra profunda vinculación comercial y económica con nuestros vecinos; el costo de esta crisis la última vez que se dio fue de más de mil 500 millones de dólares.
La realidad es que la humanidad vive una severa crisis que nos ha conducido a la pobreza, a la enfermedad y a la desesperanza, pues el fracaso del modelo monetarista y globalizador ha tenido estos efectos dramáticos que desde luego se reflejan en nuestro país, pues el avance del hambre y de la miseria en los últimos 25 años es el efecto de un sistema en plena descomposición.
Al igual que allá, en México a través de la comentocracia televisiva y de la prensa nacional, se ha desatado una campaña contra la reforma fiscal, cuyo verdadero objetivo es que no se aplique el tema propuesto por el presidente respecto de la consolidación fiscal; esos mismos que lo halagan y lo abrazan son los que por la espalda defienden sus injustos y mezquinos privilegios.
Vivimos un mundo de grave crisis económica que sólo puede remediarse con un mayor apoyo a las clases sociales terriblemente marginadas y esto sólo se puede realizar con presupuestos públicos que afronten este tema. La crisis parlamentaria que desemboca en descomposición económica es un fenómeno que tenemos que prever en el corto plazo, pues en el país, mientras el presidente gana el liderazgo por su trabajo social, las condiciones de su economía cada día se ven más complicadas y difíciles. Sólo con una política contracíclica donde el Estado recupere a plenitud la conducción y rectoría de la economía, podemos enfrentar hacia el futuro inmediato esta grave crisis .
Estados Unidos seguramente superará esta parálisis legislativa y no incurrirá, como algunos prevén, en moratoria; sin embargo, los efectos que ya se dieron con este cierre temporal son nefastos para el crecimiento y desarrollo económicos.
El Congreso mexicano debe observar con cuidado este fenómeno político externo para no caer en situaciones similares, pues la reforma política la apoyan el PAN y el PRD con distintas ópticas, pero como moneda de cambio para la reforma hacendaria. Mientras que la reforma constitucional energética, también con ópticas diferentes, la apoyan el PRI y el PAN.
El avance reformista del país tiene que conducirse con sumo cuidado, pues de nada nos sirven reformas legislativas o constitucionales, si no son viables de operar y de ejecutar en la normalidad social de la nación.
