Tayde Acosta Gamas

 En el mes de junio de 1928 apareció la revista Contemporáneos, Revista Mexicana de Cultura, sin la cual no se podría entender gran parte de la literatura en México durante el siglo XX. Contemporáneos fue el órgano representativo de ese “grupo sin grupo”, “grupo de forajidos”, “archipiélago de soledades” al que pertenecieron los escritores: Carlos Pellicer, Jaime Torres Bodet, Bernardo Ortiz de Montellano, Enrique González Rojo, José Gorostiza, Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, Gilberto Owen y Jorge Cuesta.

El financiamiento de la publicación estuvo a cargo del Dr. Bernardo José Gastélum Izábal por medio del Departamento de Salubridad. El Dr. Gastélum fungió también como editor de la revista, junto con Bernardo Ortiz de Montellano, Enrique González Rojo y Jaime Torres Bodet, quien anhelaba que la revista estuviera lo más emparentada con la Revista de Occidente.

Contemporáneos presentó las ideas de los escritores del grupo en las cuales se manifestó una literatura que México, absorto por el nacionalismo, era incapaz de comprender aunque sí era capaz de desestimar en todas sus posibilidades. El grupo Contemporáneos, desde las páginas de su revista, se comprometió a observar detenidamente lo que se producía en el extranjero y, además, presentó las colaboraciones propias y de allegados, una obra que indudablemente no carecía de rigor intelectual.

El momento revelador que dio paso a Contemporáneos fue el del grupo Ulises (1926-1928), incluso, tras un desenlace prematuro de la revista Ulises en febrero de 1928, ya se tenía preparada la selección del siguiente tomo, parte de este material sirvió como base para el primer número de Contemporáneos. Un aspecto fundamental fue la participación de Jaime Torres Bodet en el proyecto, él había planeado esta publicación tres años atrás, en junio de 1925 le decía a don Alfonso Reyes: “Mi admirado amigo: No sé si Xavier Villaurrutia o Enrique González Rojo o alguno otro le hayan anunciado la próxima aparición de nuestra revista Contemporáneos. Deseamos que el primer número corresponda al mes de agosto. La revista será probablemente mensual. ¿Querría usted enviarnos algo suyo para el segundo número, el de septiembre? Necesitamos su ayuda pues contamos ya con su amistad generosa”, y a principios del año 1928, antes de la presentación de la revista, Torres Bodet dio a las prensas su libro Contemporáneos: Notas de crítica, que reveló muchas de las inquietudes y de los propósitos de la agrupación. Más tarde, en mayo de ese mismo año, se imprimió la Antología de la Poesía Mexicana Moderna, editada bajo el sello de Contemporáneos y firmada por Jorge Cuesta, manifiesto definitorio del grupo y que fue tan criticado por la exclusión del poeta Manuel Gutiérrez Nájera, así como por algunas apreciaciones que se develaban pero, sobre todo, por la inclusión de los trabajos de los poetas de la agrupación. La Antología, como premonición de lo que vendría después, fue el primer gran escándalo de Contemporáneos.

Aunado a esto, en ese mismo año de 1928, Gabriel García Maroto, quien tenía una relación muy estrecha con el grupo y había participado en la conformación de la Antología, realizó una selección de poemas de los Contemporáneos, y publicó en Madrid en las Ediciones de La Gaceta Literaria la Galería de los Poetas Nuevos de México o Nueva Antología de Poetas Mexicanos, este libro estaba integrado exclusivamente por los poetas de Contemporáneos que se incluían en la Antología mexicana, de acuerdo con este criterio, Jorge Cuesta quedó fuera de la selección, en el mes de octubre Celestino Gorostiza publicó una nota en la revista Contemporáneos al respecto: “Aún frescos la Antología… publicada por Jorge Cuesta, y comentarios en torno, un plano más se nos ofrece de nuestra joven poesía: la Galería de Poetas Nuevos de México… de Gabriel García Maroto, que acaba de ser editada… en Madrid. Parecería una simple repetición del libro mexicano… si no advirtiéramos que fue el gusto de un español el que lo seleccionó”.

Al grupo de Contemporáneos se le acusó de extranjerizante, de exquisito, de afrancesado, pero gracias a ellos por primera vez en México transitaron autores como James Joyce, André Gide, Marcel Proust, Jean Cocteau, Eugene O’Neill o Charles Vildrac. El objetivo principal fue poner a México en circulación con lo universal, con lo actual, con lo novedoso, pues nuestro país no podía seguir ajeno a los movimientos innovadores que se estaban gestando a finales de la década de los veinte, baste señalar el caso de Buenos Aires, con Victoria Ocampo y la revista Sur; Madrid, con la Generación del 27 y la Revista de Occidente; Londres, con Virginia Woolf y el Círculo de Bloomsbury y París, con el naciente Surrealismo.

Otra inquietud del grupo que quedó plenamente registrada en la revista fue su temple crítico, aspecto que vino a distinguirlos de las generaciones anteriores, los Contemporáneos implantaron en la literatura mexicana la noción de la exigencia ante la escritura propia y la ajena.

Dentro del proyecto de la Antología y de la revista, al igual que en el momento del grupo Ulises, Contemporáneos fue auspiciado también por el talento y la generosidad de Antonieta Rivas Mercado, única escritora mujer que participó con su pluma en la revista Ulises y en la revista Contemporáneos.

El grupo Contemporáneos tuvo que librar algunas batallas, al final del trayecto fue reconocido en todo lo que tuvo de valioso para nuestra cultura, México al fin podía prescindir del nacionalismo y poner sus ojos en otra dirección, pero no para desdeñar sus orígenes, por el contrario, para enriquecerlos y transformarlos, como les repetía Alfonso Reyes: “Los que quieren buscar y crear el carácter propio, nacional, de una literatura, deben conservar la ventana muy abierta al paisaje exterior del mundo”. Es así como los Contemporáneos realizaron este viaje a la modernidad, por medio del influjo de los movimientos que se estaban generando en otras latitudes, plasmando una literatura “actual”, no de “vanguardia”, como muchos lo han propuesto, el grupo siempre repudió este término por considerarlo como algo pasajero.

Los Contemporáneos tuvieron una concepción muy clara de lo que deseaban alcanzar, no sólo pensaban en la literatura, buscaron integrar un grupo de artistas en el cual tuvieran cabida las letras, la plástica, el teatro y la música. A 85 años de su fundación, es imperioso poner a discusión nuevamente su inicio, su travesía y su afirmación dentro del panorama cultural en México y advertir el auténtico significado de este momento. ø