Ricardo Muñoz Munguía
(Primera de dos partes)
No se trata de un libro de literatura, pero el interés que despierta el tema, nos deja con una sensación muy parecida porque de pronto parece llevarnos por el terreno de la ficción, aunque nunca se desvía de la realidad.
El volumen Los sismos. Una amenaza cotidiana, del doctor en Sismología por la Universidad de Niza Sophia, Francia, está construido con la sencillez necesaria para que cualquier lector pueda acercarse con la plena confianza de que, al final de las páginas, saldrá con innumerables preguntas respondidas que muchos nos podemos hacer y, por otro lado, también con el asombro por descubrir profundamente lo que es un sismo, el peso de cada aumento en la escala de Richter, ver cómo está construida la Tierra para entender esa frontera entre la astenosfera y la litosfera (en una gráfica se ve el círculo por dentro: al centro el núcleo interno, luego el núcleo externo, después la astenosfera, le sigue la litosfera para que en penúltimo lugar esté el manto, ya muy delgado, y finalmente la corteza que es tan delgada en la gráfica como un cascarón) del planeta que es donde se ubican las rocas blandas con las duras y donde llega a estirarse ésta última hasta romperse como una liga y liberar toda la energía, ésa que nos llega en ondas a una velocidad diez veces más rápida que un avión comercial. A estas ondas sísmicas son distintas conforme sea el tipo de suelo, y para nuestra preocupación, como ejemplo, la Ciudad de México, la que gran parte de ella se encuentra en una gran cuenca sedimentaria (sedimentos de volcanes y montañas que llegaron durante miles de años) y de un elevado contenido de humedad.
Las placas tectónicas mayores que están en México son las de Norteamérica y la del Pacífico pero en sí son cinco las que interactúan en el país; las otras tres son la de Cocos, la de Rivera y la del Caribe. Todas éstas vienen desde el Norte de América y pasan por México frente a las costas de Baja California, Sinaloa, Guadalajara, Guerrero, Oaxaca y atravesar Quintana Roo. Es así que “la mayoría de los terremotos se distribuyen de manera ordenada a lo largo de los límites entre las placas tectónicas. Esto se debe a que en estas zonas de la litosfera las deformaciones de las rocas y las fuerzas tectónicas son las más grandes del planeta”.
El libro del científico Víctor Manuel Cruz Atienza nos convoca, y provoca, a comentar de boca en boca el tema de los sismos —y para muestra veamos las preguntas que se enlistan en la presentación del volumen: “¿Puede ocurrir en México otro terremoto tan grande como el de 1985? ¿Cuál ha sido el terremoto más devastador de la historia? ¿Los sismos pueden provocar erupciones volcánicas o modificar la duración de los días? ¿El alineamiento de los planetas puede provocar sismos? ¿Qué debemos hacer para que no nos pase nada? ¿Cómo estudian los sismólogos el movimiento de la Tierra? ¿Qué son los tsunamis? ¿Por qué tiembla?”—, que él ha expuesto donde es profesor, en Posgrado en Ciencias de la Tierra del instituto de Geofísica de la UNAM, y en seminarios en Francia, Estados Unidos, España, Japón y, por supuesto, México.
