A contracorriente

 

¿Y nuestras libertades?

René Avilés Fabila

 

Casi simultáneamente notificaron que habría Feria del Libro en el Zócalo y que la CNTE no sólo regresaría masivamente al DF sino que incrementaría sus acciones agresivas contra la ciudad. Anticiparon marchas, bloqueos en avenidas principales y en carreteras claves para el funcionamiento de la ciudad. Cuando aparezcan estas líneas sabremos con precisión si tuvimos Feria del Libro o si los maestros principalmente oaxaqueños están de nuevo en el Zócalo, haciendo de las suyas.

Está visto que en nuestra capital cualquiera puede hacer lo que le viene en gana. La policía respeta a manifestantes caóticos y agresivos, violentos. La pesadilla lleva ya más de dos meses y amenaza con eternizarse. Mancera encontró la manera de comprometerse con los capitalinos: No hay que coartar las libertades. Bueno, las de ellos, ¿y las nuestras? No podemos movernos salvo con dificultades a causa de los maestros. Muchos trabajadores han sido despedidos o les han descontado faltas y retardos porque no pudieron llegar a su oficina o empresa. La economía del comercio organizado está gravemente afectada. Aquéllos que necesitan salir de la ciudad o del país se ven imposibilitados porque un grupo pequeño de aguerridos maestros de primaria trata de tomar el aeropuerto o bloquea carreteras a fuerza de golpes y destrozos. ¿Qué panorama observa Mancera? Parece que ninguno. No piensa en nosotros, tampoco en los que votaron. Lo extraño es que la CNTE a quien más daño le hace es a él y a su carrera política.

Poner orden en una ciudad no implica violencia, tampoco es necesario excederse. Basta simplemente con aplicar la ley, hacer que los maestros la respeten. Como ya descubrieron que nada les ocurre, ni siquiera los cesan ni les descuentan su sueldo, exageran sus demandas y tratan de imponerlas por la violencia. Ellos sí pueden utilizarla. Las “fuerzas del orden del DF” no. Para ellos está prohibido. Deben dejarse golpear, deben ser rociados con gasolina, apedreados y limitarse a observar los desmanes. Caso único y todo un récord en el mundo.

¿Cuál es la solución para que los maestros de la CNTE y sus radicales aliados nos dejen vivir sin problemas? ¿Organizarnos, y armados de palos, tubos y piedras, botellas de gasolina y petardos, los ciudadanos, hartos de la inmovilidad de Mancera, salgamos a enfrentarlos? Espero que no. Y si nos vemos obligados a ello, hay que esperar que los granaderos y policías no nos tundan a golpes para proteger a los maestros oaxaqueños y obligarnos a cumplir la ley todo porque únicamente anhelamos que la respeten.

Las autoridades capitalinas han resultado parecidas a las anteriores que muy pronto probaron su incapacidad. Sin duda una muestra más de su desorden y pésimo administrar son los daños que sus “expertos” le hicieron a la célebre escultura de Tolsá, bien conocida como El Caballito.

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