Claudio R. Delgado

 Están por cumplirse en los próximos dos años, los centenarios de cuatro escritores que han sido (para mi gusto) emblemáticos dentro de la historia de nuestra literatura, y que además pertenecieron a una de las generaciones más sobresalientes del parnaso nacional en el siglo XX mexicano, me refiero a Octavio Paz, Efraín Huerta, José Revueltas y Rafael Solana, que juntos formaron la generación de Taller y Taller Poético. Dos revistas fundadas y dirigidas por Solana y en las que él le dio cabida a los otros tres nombres.

Los tres primeros nacen en 1914, mientras que Solana, llega al mundo en 1915, en el puerto de Veracruz. Aunque media un año de diferencia entre Paz, Huerta y Revueltas con respecto a Solana, los cuatro sin embargo pertenecen a la misma generación, pues coinciden, además, en la Secundaria Tres, época en la que solían salir a las calles a pegar en las paredes de la ciudad el periodo El Machete, diario de tendencia totalmente comunista.

Pues bien, con motivo de los cien años de cada uno de estos escritores, las instituciones culturales del Estado, les rendirán homenaje como reconocimiento y tributo a sus aportaciones en el mundo de la literatura y la cultura en general.

Sin embargo, dentro de los homenajes el que más se pretende que brille es el que se le rendirá a Octavio Paz, a grado tal que la misma Cámara de Diputados, creó una “Comisión Especial”, para organizar y festejar dicho homenaje. Esta es presidida por la diputada federal, Sonia Rincón Chanona, del partido Nueva Alianza, mejor conocido como “PANAL”.

Entre otros reconocimientos, la citada Comisión, busca que con motivo de los cien años del premio Nobel mexicano, su nombre sea inscrito con letras de oro en el Muro de Honor del recinto parlamentario en San Lázaro. Pues según la misma diputada, es la de Paz: “la figura literaria que mejor nos representa en el mundo”.

Ahora que están tan de moda los exámenes a los maestros, y siendo ella misma (yo supongo) una profesora (pues el PANAL está compuesto por miembros del magisterio), habría que examinarla para saber cuál es su alcance respecto a los conocimientos que de literatura mexicana tiene la señora diputada.

Pues me parece temerario, y aún más que eso, un desvarío, el que se atreva a afirmar que es Paz el escritor que mejor nos representa ante el mundo. ¿Por qué? ¿Por haber sido designado Premio Nobel en 1990? ¿Por El laberinto de la soledad?

No olvidemos que ya antes el filósofo mexicano Samuel Ramos, también trató de explicar al ser mexicano, a través de su estudio titulado: El perfil del hombre y la cultura en México, libro que marcó a toda una generación.

Me parece que ese razonamiento (de ser el caso que sea uno de los argumentos) no debería de ser la causa que permita valorar la obra de Paz, como mejor que la de otros grandes escritores con los que cuenta nuestra historia literaria. Me parece que sería un argumento débil, de ignorancia mayúscula, pero sobre todo de una injustica memorable.

Para referirnos a nombres que brillaron en el siglo pasado, recomendamos a la Comisión de diputados, examinar y valorar los trabajos literarios  y las aportaciones de escritores como (tan sólo por citar algunos nombres): Juan Rulfo, considerado por la misma UNESCO entre los cien más grandes escritores de todos los tiempos; Amado Nervo (quien fue ovacionado y reconocido en otras partes del mundo), Alfonso Reyes, José Gorostiza (autor de uno de los poemas más hermosos, universales y perfectos en lengua española), Jaime Torres Bodet, incluso Jorge Cuesta, tal vez el mismo Carlos Fuentes, en fin. Nombres abundan y que también son merecedores de estar en el Muro de Honor del Palacio Legislativo. Tanto o más que el mismo Octavio Paz, pues los méritos literarios de su obra, no son por sí mismos (en algunos casos), el argumento más sólido o valido para grajearle el derecho a aparecer en el salón de sesiones del recinto Legislativo.

¿Cuáles son los méritos de Paz en Favor de la Patria, para ser merecedor al Muro de Honor? ¿Se cumple en la propuesta con lo establecido en el Decreto por el que se exponen los Criterios para las Inscripciones de Honor en la Cámara de Diputados?

Me parece que en los dos casos se dista mucho de cumplir con lo que se establece en los Criterios. Para empezar, en el artículo 8º de éstos se estipula que:

Artículo 8. Cuando se proponga la Inscripción del nombre o nombres de ciudadanos mexicanos o mexicanas deberá haber transcurrido cuando menos, un período no menor a veinte años desde su fallecimiento.

 

Paz falleció el 19 de abril de 1998, y han transcurrido tan sólo 15 años desde su fallecimiento, situación que en sí misma violenta lo establecido en los Criterios.

¿Qué van a hacer los legisladores que integran la Comisión conmemorativa ante esta dificultad? ¿Violarán ellos mismos la ley? O ¿En realidad lo único que buscan los señores diputados es valerse políticamente del nombre de Paz, para brillar a costillas del trabajo y la obra del escritor, y tratar de quedar bien ante la opinión pública?

Sería una mezquindad de su parte, el lucrar así de un personaje que se esté o no de acuerdo con su obras, dedicó su vida a las letras.

No es válido, por ningún lado que se le quiera ver, que los diputados se inventen disposiciones o se atribuyan acciones que incluso violentan lo establecido por ellos mismo en la ley.

Además, ¿no sería justo que también Efraín Huerta, José Revueltas y Rafael Solana al cumplir cien años de haber nacido, cuenten con su Comisión Conmemorativa por parte de la Cámara de Diputados para celebrar sus aportaciones a nuestras letras?

O acaso: ¿ellos no lo merecen?