SALUD

 

El nombre médico del padecimiento es estasis venosa

Gabriel Gutiérrez

Para prevenir el desarrollo de várices es recomendable que las personas mantengan un peso adecuado, usen medias de compresión suave y realicen ejercicio a fin de activar la circulación sanguínea en las piernas, recomendó Miguel Ramos Treviño, angiólogo del Hospital General de Zona número 24 del IMSS.

El especialista advirtió que realizar actividades de pie o sentado por mucho tiempo, así como usar tacones muy altos favorece la acumulación de sangre en las piernas (estasis venosa), lo cual influye en el desarrollo de las várices y que éstas se implanten en los tejidos subcutáneo o adiposo, debido a la presión sanguínea sobre las paredes de venas y válvulas.

 Por ello, aconsejó hacer algunos ejercicios al estar sentado, por ejemplo, juntar los talones y separar la parte delantera del pie, abrirla y cerrarla consecutivamente en repetidas ocasiones durante la jornada laboral, de ser el caso.

Otro de los ejercicios es apoyar el talón y subir la punta del pie en forma repetitiva, y en caso de pasar mucho tiempo de pie, caminar sobre los talones y de puntillas de manera alternada durante el día.

El especialista explicó que la presencia de várices en las piernas es consecuencia de la dilatación excesiva de las venas por la incapacidad de retorno de la sangre al corazón, lo que provoca que la piel se oscurezca a nivel de los tobillos y posteriormente cause úlceras varicosas o inflamadas, consideradas la mayor complicación venosa.

Estas dilataciones permanentes de las venas pueden ser muy pequeñas, como hilos parecidos a las patas de araña o, en grado extremo, muy anchas e inflamadas que parecen racimos serpenteantes, puntualizó.

Añadió que la inflamación, calambres o pesadez en las piernas —siempre en horas de la tarde— son signos que suelen acompañar este padecimiento que afecta principalmente a las mujeres (seis de cada 10 derechohabientes), por estímulo hormonal o factor hereditario, pues hay casos de niñas con várices.

Ante cualquier síntoma de trastornos intestinales que sugiera una infección parasitaria, el IMSS recomienda acudir con el  médico familiar y evitar la automedicación, ya que las consecuencias pueden ser graves.

Parásitos intestinales, por mala y deficiente higiene

El agua almacenada que no es filtrada o hervida puede ser un caldo de cultivo natural de parásitos intestinales, especies muy resistentes incluso al calor y que trastornan seriamente la salud.

Beber este líquido, al igual que ingerir alimentos sin la debida preparación higiénica, son las principales vías de contagio de las parasitosis más comunes en la población, destacó Juan Fernando González Galán, gastroenterólogo del Hospital General de Zona número 24 del IMSS.

Explicó que entre las principales medidas de prevención están lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño o cambiar pañales; no consumir bebidas de dudosa procedencia ni beber líquidos expuestos al aire libre, así como desinfectar verduras y frutas antes de comerlas.

El gastroenterólogo indicó que la amibiasis intestinal tiene su hábitat natural en el colon y afecta el estado general de salud del paciente, al provocarle diarrea o disentería aguda con evacuaciones que presentan moco y sangre y causan dolor intermitente.

Explicó que la amiba es un microorganismo que provoca la infección parasitaria más común, se transmite por contaminación en manos, agua y alimentos, además es altamente resistente al cloro.

Otro padecimiento es la oxuriasis o enterobiasis (producida por una lombriz u oxiuro) que además de alterar el sistema intestinal, produce comezón anal, al expulsar los huevecillos y ocasionar con ello complicaciones como alteración del sueño, anorexia y pérdida de peso.

El gastroenterólogo explicó que ante cualquier síntoma o afección intestinal se debe acudir al médico y tomar las medidas preventivas señaladas.