Autos llegan y se van del Centro Histórico de Coyoacán. Los conductores ya no pagan cuotas para que los llamados franeleros o “viene viene” vigilen sus autos, sólo llegan, se estacionan y se marchan.
Los franeleros “se esconden”, comentan algunos vecinos, desde el jueves pasado, día en que se implementó un operativo para retirar a los franeleros de la vía pública.
La presencia de uniformados de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) en calles como Hidalgo, Abasolo, Madrid, Cuauhtémoc, Xicotencatl, Francisco Sosa Malintzin y Caballo Calco, entre otras, ahuyenta a los “viene viene” de la zona.
Un policía vigila Centenario, otros dos resguardan Cuauhtémoc y Aguayo, alrededor de cinco se desplegan sobre Carrillo Puerto y otros más por Ignacio Allende.
Desde el jueves pasado la delegación ha retirado 760 enseres con los que franeleros “apartaban” espacios en la vía pública y ha detenido a 171 sujetos que cobraban por estacionarse en la calle, quienes fueron trasladadas al Juzgado Cívico; dos de ellos al Ministerio Público por agresiones a la autoridad.
Efectivos policiacos comentaron para EL UNIVERSAL que el “Grupo de Base Plata, es el encargado de resguardar la zona y capturar a los franeleros que aún estén en las calles. Cuatro compañeros viajan en camionetas y recorren el Centro de Coyoacán para detectarlos”.
En Ignacio Allende resalta la presencia policiaca, alrededor de 10 elementos permanecen en toda la calle. Uno de ellos dijo que “ya no hay operativo contra los ‘viene viene’”, sólo continuará nuestra presencia en las calles del Centro de Coyoacán”.
Aunque algunos oficiales mencionaron que las detenciones continúan, otros aseveraron que ya aprehendieron a la mayoría y las calles ya están “limpias”, mencionaron que “ya no hemos visto pero, si se da el caso, serán detenidos”.
“Los primeros días si agarramos a casi todos (los franeleros), pero estos días ya no, quien sabe qué hagan con ellos, si serán regularizados o qué les hagan”, detalló uno de los policías auxiliares.
A pesar de la presencia de los agentes apoyando en la movilidad y vigilancia de calles, algunos automovilistas aprovechan que no hay franeleros y se estacionan donde sea; algunos dejan sus vehículos mal estacionados sin importar los llamados de los uniformados.
Algunos conductores que transitan por Coyoacán opinaron que “nos hace falta cultura de estacionamiento porque la gente se queda donde quiere; eso ayudaría a mantener las calles despejadas”.
“Eran puros delincuentes”
Luego de que se implementó un operativo para retirar a los “viene viene” del Centro de Coyoacán, algunos residentes aseguraron que las calles están mejor sin ellos, pero creen que en cuestión de días regresarán.
“Se están escondiendo, son bien mañosos, quien sabe qué día regresarán”, dijo la señora Amalia.
Un taxista, quien labora en la delegación, quien dijo conocer a varios franeleros que trabajan en la zona centro de Coyoacán, comentó que “está bien que retiraran a los franeleros, pues casi todos son delincuentes, ellos dicen que se dedican a esa forma de vida porque no hay trabajo, pero sí hay”.
“Yo conozco a varios franeleros que ya tienen registrados en la delegación. Para registrarse van a la delegación con una identificación oficial y un comprobante de domicilio, algunos llevan una carta del padre de la iglesia para facilitar el trámite. Porque, eso sí, deben conocer al sacerdote para agilizar proceso”, agregó el conductor.
Para algunos habitantes y visitantes del Centro de Coyoacán, los franeleros son “un mal necesario, porque al conductor le da seguridad pagar para que cuiden el coche, pero muchas veces, y aún pagando, se roban las cosas o dañan el automóvil, mientras que otros (franeleros) amenazan con hacerle algo a los carros si no les pagan”.
Leticia, también vecina, comentó que “a los ‘viene viene’ les da lo mismo rayar o dañar el carro, pues sólo les interesa una cantidad”.
Los franeleros “invaden las calles y se sienten los dueños de ellas, sienten que es su calle y deciden quien se estaciona y quienes no, por un pago. Que bueno que los quitaron porque sabía que algunos de mis vecinos no se podían estacionar ni frente a sus propias casas”, explicó la mujer.
