Patricia Gutiérrez-Otero
(Segunda y última parte)
En la revista Civiltá Cattolica de la Compañía de Jesús se hizo recientemente una amplia y abierta entrevista al papa Francisco. Muy abierto y apegado a las enseñanzas del Magisterio, el Papa argentino cambió el acento sobre las prioridades que tuvieron sus predecesores Benedicto XVI y Juan Pablo II, en particular al no insistir en materia de moral.
Otro tema importante que tocó es su visión de la Iglesia como pueblo de Dios, imagen que además de ser profundamente bíblica es la que eligió el Concilio Vaticano II en Lumen Gentium 12. El Papa lo explica así: “Dios, en la historia de la salvación, ha salvado a un pueblo. No existe identidad plena sin pertenencia a un pueblo. Nadie se salva solo, como individuo aislado, sino que Dios nos atrae tomando en cuenta la compleja trama de relaciones interpersonales que se establecen en la comunidad humana”. Yo diría, siguiendo de alguna manera a San Pablo cuando habla de los gemidos de la creación que espera su liberación, que hay que añadir la comunidad de los seres vivientes y no vivientes, tema no olvidado en la mística. Lo que hace Francisco es recalcar que el individuo pertenece de hecho a un cuerpo más basto que el suyo individual.
Por otra parte el Papa toca un tema que pocos católicos conocen, el de la infalibilidad del pueblo de Dios:
“(…) el conjunto de fieles es infalible cuando cree, y manifiesta esa infalibilidad suya al creer, mediante el sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo que camina. (…) Cuando el diálogo entre la gente y los obispos y el Papa sigue esta línea y es leal, está asistido por el Espíritu Santo”. De esta manera Francisco separa la idea de infalibilidad sólo de la papal, dogma tardío (siglo XIX) marcado históricamente. Sin embargo, la dificultad de definir esta infalibilidad del pueblo de Dios le hace aclarar que la infallibilitas de todos los fieles “es la experiencia de la ‘santa madre Iglesia jerárquica’, como la llamaba san Ignacio, de la Iglesia como pueblo de Dios, pastores y pueblo juntos. La Iglesia es la totalidad del pueblo de Dios”. Ha sido una pena que gran parte de los católicos no hayan descubierto esta pertenencia y que se sientan “ovejas” sumisas. Por ello considero indispensable que se formen grupos de lectura de éste y otros textos para analizar, reflexionar, dialogar, meditar con o sin sacerdote, y si éste está presente que sea uno más en su participación. En la entrega posterior me permitiré dar una lista de autores y textos indispensables para tener alimento sólido para caminar como cristianos adultos. ¿Pueden romperse certezas? Sí, y es la única manera de crecer.
Para terminar esta entrega quiero retomar algo que nos llevará al evento que tuvo lugar en el Vaticano del 1° al 3 de octubre: el Consejo de Cardenales. En la entrevista el papa Francisco considera que cuando fue superior en la Compañía su gobierno fue autoritario. Tenía 36 años, la situación era difícil, lo que lo llevó a tomar decisiones de “manera brusca y personalista”. Finalmente eso le creó problemas, pero a la larga le enseñó a consultar. Para él son importantes los consistorios y los sínodos, aunque según él deben ser menos rígidos. Lo que lleva al evento, nuevo en la Iglesia, de la reunión del Consejo de Cardenales, al que se refirió en la entrevista: “La consulta a los ocho cardenales, ese grupo consultivo externo (yo subrayo), no es decisión solamente mía, sino que es fruto de la voluntad de los cardenales, tal como se expresó en las Congregaciones antes del Cónclave. Y deseo que sea una consulta real, no formal”. También es novedad que haya estado constituido por ocho cardenales de diferentes partes del mundo: un italiano, un chileno, un indio, un alemán, un africano, un estadounidense, un australiano y un hondureño que estudiarán la reforma de la curia; Francisco los escuchará antes de tomar decisiones.
Además, opino que se respeten los Acuerdos de San Andrés Larráinzar, que se detengan las mineras a cielo abierto, que se revisen a fondo y dialógicamente todas las reformas impuestas por el gobierno, que no se entreguen los hidrocarburos en manos privadas.
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