En los años de 1958 a 1961, Estados Unidos vigiló al presidente Lázaro Cárdenas y su hijo Cuauhtémoc Cárdenas según documentos de Archivos Nacionales del país vecino del norte.

Así lo dio a conocer Noticias MVS, que señaló que entre esos años, los despachos diplomáticos son testimonio del temor que tenía Washington de que Lázaro Cárdenas, a quien considerado como “comunista”, regresara al poder o asumiera el liderazgo de “elementos de extrema izquierda”.

Desde Washington, la corresponsal Dolia Estévez relata que durante su presidencia, antes de la Guerra Fría, el Gobierno de Estados Unidos tenía buenas relaciones con Cárdenas, incluso el presidente Franklin Roosevelt y su Embajador Josephus Daniel, respaldaron el derecho de México a expropiar sus activos petroleros siempre y cuando las compañías extranjeras fueran debidamente compensadas.

Pero la Segunda Guerra Mundial, dice la periodista, marcó un giro en la política exterior hacia México.

Entonces para el gobierno estadounidense la prioridad fue impedir que México cayera en las garras del oso soviético e identificar a los comunistas, reales o virtuales, incrustados en la clase política mexicana.

La corresponsal destaca que el injerencismo de la Embajada de Estados Unidos en México llegó al extremo de sugerirle al Departamento de Estado contactara a una universidad estadounidense para desalentarla de invitar a Cuauhtémoc Cárdenas a impartir una conferencia. En ese época el hijo del General tenía 24 años.

El informante de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, llamado “Casimiro Pérez”, comunicó a la Embajada de EU en México sobre el inicio de la gira internacional del General Cárdenas, según reporte fechado 12 de octubre de 1958, en el que se indica que “el General Lázaro Cárdenas, ex presidente de México y prominente miembro del los comunistas mexicanos, partió por tren a Nueva York acompañado de varios como Alejandro Carrillo, su asesor privado y secretario, y otros amigos compañeros de viaje, para embarcarse en un transatlántico francés hacia Havre, donde serán recibidos por el hijo de Cárdenas, quien está haciendo su entrenamiento comunista en Europa”.

Con un pésimo inglés, el informante sostiene que “el General Cárdenas viaja a Europa con gastos pagados, invitado por sus amigos de la Embajada Soviética en México. Probablemente visitará las Republicas Soviéticas y tendrá reuniones con oficiales rusos para estudiar las condiciones de México y Centro América en relación al comunismo.

“Como Presidente de México, Cárdenas tuvo sentimientos anti-americanos y siempre los ha tenido, aunque fue buen amigo del Presidente Roosevelt y del Embajador Daniels, quienes le brindaron su respaldo para expropiarles a las compañías extranjeras los pozos petroleros y sus propiedades.

“Cárdenas no es un político de México (.) Para la gente mexicana de buen sentido pertenece a la pandilla de políticos que gobiernan México desde Obregón hasta estos días que han arruinado económicamente al país. La gente de México implora a los americanos no otorgarle más prestamos al gobierno mexicano, sin supervisar la aplicación del dinero porque es sólo para llenar los bolsillo….

“Casimiro Pérez” puntualiza que “es bueno vigilar a Cárdenas en Estados Unidos y Europa en este viaje, e investigar sus móviles”.

De acuerdo con la investigación del espacio radiofónico, en un telegrama dirigido al secretario de Estado por el entonces embajador estadounidense en México Charles Hill (1957-1960), con fecha 11 de febrero de 1959, el diplomático informa del regreso de Cárdenas a México.

En telegrama se indica que “el General Lázaro Cárdenas” espera arribar a la Ciudad de México luego de una gira mundial de cuatro meses la cual incluyó Checoslovaquia, Polonia y la URSS en Europa, y China Comunista en Asia.

Agrega que el la gira Cárdenas enfatizó el tema de la paz “y se le ha citado repetidamente afirmando que todos los pueblos se oponen a la guerra”.

“Fuente confiable reportó que Cárdenas le dijo a los comunistas chinos existe una gran similitud entre las revoluciones mexicana y china, y que la Revolución Mexicana, principalmente en lo que se refiere a la reforma agraria, (la cual) no ha sido ganada”, destaca el telegrama.

Dolia sostiene que en un despacho “confidencial”, con fecha 29 de marzo de 1957, Frank V. Ortiz, segundo secretario de la Embajada, escribe:

“Lázaro Cárdenas, cuyo nombre es generalmente reconocido como capaz de movilizar las masas mexicanas como ningún otro, está muy obviamente involucrado en maniobras políticas. Cárdenas y la influencia que ejerce sobre el público mexicano son las esperanzas más grande de la extrema izquierda mexicana de ver el resurgimiento de sus fortunas. Sin embargo, la falla de Cárdenas en pronunciarse abiertamente como marxista y su comportamiento de esfinge, en general no lo hacen tan útil para la propaganda marxista como podría ser”.

Para la embajada estadounidense el regreso de Cárdenas a la vida política al triunfo de la Revolución Cubana.

La ficha biográfica “confidencial” de la CIA de 1958, indica: “El General Cárdenas, ex presidente de México (1934-1940) y uno de las personalidades más controvertidas de México, ha estado indirecta, pero influyentemente, involucrado en política durante los últimos 17 años. El alcance verdadero de su poder actual es debatible: muchos mexicanos creen que aún tiene gran influencia; mientras que otros sienten que ha perdido poder y prestigio, desde que sus actividades han sido restringidas bastante eficazmente por el gobierno de López Mateos.”

Estévez destaca que la biografía, la cual 55 años después no ha sido desclasificada por completo, dice que Cárdenas nació el 21 de mayo de 1895 en el seno de una “familia predominantemente indígena” y que sólo cursó hasta el sexto de primaria.