Marco Muñoz

El arte clown tiene entre sus venas el fino humor, el ingenio de la improvisación, la inteligencia que arranca la risa, el arte histriónico, el lenguaje corporal. El clown —aunque de su traducción de inglés sea “payaso”— no sólo es de una personalidad propia, sino que está alejado de lo que es el payaso tanto en su labor como en su perfil académico. A propósito del próximo Primer Festival Internacional de Clown (del 18 de noviembre al 12 de diciembre), en el que participan los países de Argentina, Brasil, Italia, Israel, Estados Unidos, Suiza, Ucrania y, por supuesto, México, a celebrarse en el Centro Cultural Helénico, no sólo habrá la oportunidad de asistir a las diversas funciones, también a participar en varias actividades académicas en talleres, clases magistrales y foros de discusión en los que se podrá adentrar en todo lo que es un clown.
Jesús Díaz, director y fundador del grupo Sensacional Orquesta Lavadero, comentó sobre el clown: “por sus propias características, es apta para hacer feliz la vida. Esto viene de los tiempos antiguos de los rituales y las fiestas tradicionales para llegar finalmente a un escenario. El clown no es una mezcla de otros lenguajes sino que es un lenguaje en sí mismo con esas características: el clown trata siempre de instaurar una especie de atmósfera festiva en el público donde el público no es un mero observador sino un participante y al final debe haber ocurrido una euforia que sea catártica y que a cada uno nos permita salir no sólo felices sino como una especie de cansancio físico por haber reído y con los músculos relajados. Esa es la labor que especialmente hace el clown, y la puede lograr haciendo reír o llorar o haciendo enfurecerse o gritar a la gente. La idea es depurar de emociones negativas al espectador”.
A tres de los organizadores les pregunté que si se tendría que utilizar un eslogan para el Festival de Clown, cuál sería. Jesús Díaz respondió: “Si no te ríes te devolvemos tu vida”. Anatoli Lokachtchouk (director escénico de Artes del Circo) dijo: “Fiesta: energía, humor, sonrisa, comunicación y vida”. Y el director del Centro Cultural Helénico, Jaime Márquez Díez-Canedo, apuntó: “Teatro con humor fino, inteligente y divertido”.