La CIA está pagando a la empresa telefónica AT&T más de 10 millones de dólares al año (unos 7,46 millones de euros) para poder explotar sus enormes bases de datos telefónicos en el marco de sus investigaciones sobre el terrorismo internacional, lo que incluye llamadas realizadas por ciudadanos estadounidenses, según informa el New York Times, que cita fuentes gubernamentales.
Según dichas fuentes, se trata de una cooperación voluntaria y no una colaboración por parte de la empresa debido a resoluciones judiciales.
La CIA entrega números de teléfono de presuntos terroristas en el extranjero y AT&T revisa sus bases de datos y busca registro de llamadas que pudieran ayudar a identificar a colaboradores. La empresa tiene un gran archivo de datos de llamadas telefónicas, tanto internacionales como nacionales.
Este programa pone de manifiesto que otras agencias, al margen de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), usan metadatos -fecha, duración y número de teléfono de las llamadas-, pero no el contenido en sus investigaciones.
Dado que la CIA no puede espiar las actividades dentro del país de los estadounidenses, impone salvaguardas de privacidad sobre el programa. Es decir, en los casos en que la empresa tiene que informar de una llamada en la que uno de los dos interlocutores se encuentra en EE.UU. la identidad del estadounidense no será revelada y algunos de los dígitos de su número de teléfono son «enmascarados».
En estos casos, la CIA puede remitir estos números de teléfono enmascarados al FBI, según el portal La Voz de Galicia, que a su vez pueden solicitar una orden administrativa para que AT&T tenga que entregarle toda la información.
