Gerardo Yong/Enviado
Dos años después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania seguía mostrando los rasgos de la tremenda destrucción causada por los bombardeos y su consecuente ocupación aliada. Eran momentos terribles para el pueblo alemán. La tan esperada reconstrucción ni siquiera había empezado aún, lo cual trajo desmoralización, intensificada por el hambre y el descontento social. Por si fuera poco, ese mismo año significó el fin definitivo de la alianza soviético-norteamericana que plantó la semilla de otro periodo de conflicto constante bajo lo que se llamaría la Guerra Fría, la cual duraría de 1947 a 1989.
En medio de esta tensa situación, también era necesario definir un sistema de noticias que permitiera dar un enfoque real, objetivo y preciso del panorama noticioso no sólo de Alemania, sino de Europa y del mundo. Fue aquí donde surgió la idea de hacer una revista que presentara la información más relevante con un estilo más suelto, incluso ameno, sin dejar de lado la seriedad y el compromiso periodístico. Der Spiegel, que significa El Espejo, fue el resultado de esa necesidad informativa, basada en una tendencia independiente que le permitiría incursionar en todos los temas sin temores ni presiones. Su primera sede fue la devastada ciudad de Hanover; años después fue trasladada a Hamburgo, donde ha logrado consolidar una fuerte infraestructura multimedia.
El Espejo de la realidad
Su primer número salió el 4 de enero de 1947. Un retrato lo más fiel posible del devenir político, económico, social y cultural del pueblo teutón. Su antecedente más directo fue en 1946, bajo el nombre de Diese Woche (Esta semana). Un semanario que adoptó la influencia mediática británica y que después tomó su propio camino bajo la dirección de Rudolf Augstein, quien lo bautizó con el nombre que hasta ahora lo ha identificado como uno de los colosos mediáticos más importantes de Alemania.
Su línea editorial es defensora de un periodismo independiente. Sus principios rectores están dirigidos hacia la formación de opiniones liberales, en favor de una sociedad libre de ataduras, prejuicios y chantajes. Es por ello, que sus enfoques están comprometidos hacia un periodismo responsable y hacia una lucha sistemática contra la corrupción y el abuso de poder. Sus notas y reportajes tratan de ser lo más simple posible y usando un argot ofensivo, que atrae la atención del lector más por la fuerza de su vocabulario y enfoque, que por tendencia respetuosa, la cual muchas veces demuestra sojuzgamiento a ciertos intereses.
Hacia la versión on line
En 1994, inició su versión en internet consciente del desarrollo avasallador que tendría esta tecnología en las próximas décadas. Esta web, la primera que surgió en ese país, es actualizada cuatro veces al día en su versión en América, lo que ya reflejaba una gran experiencia de trabajo en el periodismo virtual. Der Spiegel on line, como se le conoce a su web, cuenta con personal propio, porque su directiva está convencida de que el tipod e información, el enfoque que debe llevar, la manera de redactarla y de presentarla es diferente a la versión gráfica.
Der Spiegel on line presenta información propia para internet, más ágil que la que se usa en el semanario impreso. Esto es un gran contraste con medios en México y Latinoamérica, donde los reporteros de las versiones gráficas tienen que hacer el mismo trabajo para la versión digital e incluso, en algunos casos, para las radiodifusoras o televisoras. Según ellos, esto sólo redunda en una depreciación del trabajo del periodista, ya que se ve obligado a saturar su trabajo, actualizando la página electrónica, los informativos radiales y televisivos de las empresas mediáticas que sólo ven un provecho empresarial, más que profesional. Así lo dice: Claudia Buckenmaier, jefa del departamento de Corresponsales Extranjeros, responsable de la Sección WeltSpiegel y “Weltbilder”, así como de la versión televisiva NDR TV y N.N. y de la radiofónica NDR Radio (tbc).
“Cada versión tiene sus propios editores en jefe, sus propios periodistas, porque el cien por ciento de los artículos que se producen en la web tienen que ser redactados y revisados diariamente, mientras que la revista, que se publica una vez a la semana, sólo tiene de 55 a 60 artículos. De esta manera, estamos enfrentando los diferentes desafíos que se nos presentan en nuestras ediciones, así como el desarrollo de nuevos productos integrados o mutualizados a los recursos tanto de las versiones digital como de la gráfica”.
¿Impresos o digitales?
Esta situación también tiene que ver con la crisis que afecta a todos medios de comunicación gráficos, incluso radiofónicos y televisivos. Las versiones en internet están despegando más que sus similares gráficas. En el caso de Der Spiegel, la versión tiene una ventaja ligera sobre el semanario; la primera contabiliza 6.01 millones de usuarios contra 5.23 millones de la versión escrita. Los usuarios que prefieren la versión digital descargada en sus tabletas, lap tops y teléfonos inteligentes suman 1.80 millones. En total, la audiencia que retiene este importante multimedia alemán es de 10.36 millones de usuarios.
Der Spiegel on line ofrece artículos de investigación y de diferentes secciones como política, economía, ciencia, cultura, otros más relajados como estilo de vida. Cuenta con una sección dedicada a aspectos y sucesos curiosos que acontecen en la sociedad germana. Además, ofrece una versión internacional en inglés que incluye los artículos de mayor importancia de la revista y contiene sus propias secciones. Spiegel TV emite cuatro avances informativos en alemán al día y otros contenidos de actualidad. Por cierto, cada informativo tiene su propio personal, tal y como sucede con la versión on line, porque sólo a los insensatos se les ocurriría hacer que un mismo reportero haga el trabajo de diferentes noticieros. Nuevamente Europa y, en este caso Alemania, está marcando la tendencia de trabajo periodístico hacia el resto del mundo.

