Personas con diabetes pueden donar órganos, aunque en la medida en que es creciente la enfermedad entre la población, se utiliza como una justificación para negarse a ceder los órganos, afirmó Inés Díaz Muñoz, directora Centro Estatal de Transplantes.

Si te controlas, sirven tus órganos” y aunque quizá el único impedimento es la insuficiencia renal, depende del grado de enfermedad del riñón si puede o no ser usado por otra persona.

“En cuanto se trasplante a otro cuerpo, el daño de la diabetes se frena. Sin embargo, si el paciente diabético tiene insuficiencia renal grave, quizá no pueda donar el riñón, pero sí puedo dar el corazón y las córneas”, detalló.

Cabe mencionar los pacientes receptores de órganos no contraen la enfermedad crónico-degenerativa que es la diabetes, sino las únicas enfermedades por las cuales no se aceptan los órganos de una persona son la hepatitis B o C, VIH o aquellos con Sida.

En el Estado de México, la diabetes es el mayor flagelo entre la población adulta con índices de mortalidad de 70 casos por cada 100 mil habitantes.

La Secretaría de Salud y el Instituto de Salud mexiquense invierten 130 millones de pesos del presupuesto en “centros de control diabético”, que cuentan con medicamentos y pruebas de laboratorio, así como en los nosocomios.