GARBANZOS DE A LIBRO
Jesús Silva Herzog Márquez
Para Joaquín López Doria, por sus 45 años de
carrera periodística, y a la
memoria del colega Raúl Torres Barrón.
Marco Aurelio Carballo
El escritor y analista político Jesús Silva Herzog Márquez dijo que en materia de crítica “podemos tener al elefante frente a la nariz sin posibilidad de dar unos pasos hacia atrás y verlo a través de distintos cristales”.
En el caso de la crítica política, agregó que “no sólo es importante abordar los asuntos cruciales de la vida pública, sino tratar de enfocarlos y expresarlos con claridad e imaginación, sobre todo con el interés de escapar en la medida de lo posible del lugar común, gran peligro de la critica política. Puede convertirse simplemente en una repetición del barullo común”.
Además de reiteirativa, Ia crítica política suele ser, agregó, ideológica, poco dispuesta a la excursión intelectual. “Implica pereza mental reflexionar, a partir de lo que uno ya sabe, de lo que uno ha dicho , en vez de tratar de abordar cada evento como un desafío para la reflexión. Las excursiones intelectuales vigorizan la imaginación”.
“Abordar temas políticos —dijo—, la agenda pública del momento, llama a una especie de excursión de tiempo, de tono, que permite ver lo que está pasando frente a la nariz, con ojos distintos, acercarse a la literatura, tomar una distancia de lo inmediato, salir de encierro local puede ser estimulante para agudizar la mirada”.
A Jesús Silva Herzog Márquez lo entrevistó Yanireth Israde para Reforma, en el que colabora el politólogo, a propósito de su ingreso de 6l a la Academia Mexicana de la Lengua, donde ocupará la silla 36. Estudió en la UNAM e hizo la maestría en ciencias políticas en la Universidad de Columbia de Nueva York. El director de la Academia, Jaime Labastida, dijo que el nuevo integrante “tiene una vena literaria muy sólida. Escribe muy bien, además de sus análisis políticos sensatos, ponderados, analíticos, fuertes, muchos de ellos con un criterio independiente”.
Herzog Márquez considera conveniente hacer una crítica de la crítica. “Es uno de nuestros pendientes”, dijo, “porque hay un cierto conformismo, una complacencia en la denuncia. La salud del debate público implica tomar distancia de nuestras certezas, incluso”.
