Considerada “la madre, la gran maestra” de la danza en México, tras una vida plena dedicada a la danza, en su casa de Querétaro, “lúcida y tranquila”, este miércoles murió a los 92 años la bailarina y coreógrafa veracruzana Guillermina Bravo (1920-2013).
El director del festival musical Instrumenta Oaxaca, a quien Bravo regañó por impulsar sólo la música y no la danza, informó que este jueves se planea rendirle un homenaje de cuerpo presente en el Centro Nacional de la Danza Contemporánea, que ella fundó en Querétaro en 1991.Todos queremos que el viernes sea velada en el escenario del Teatro de Bellas Artes, en la Ciudad de México. Es una de las pocas creadoras que merecen ser despedidas ahí”, afirmó tajante.
Para la estudiosa de la danza Patricia Auslestia, “como creadora, maestra y directora, Bravo es uno de los íconos de esta disciplina en el país. No podemos dejar que su obra sea olvidada por las futuras generaciones. Guillermina nunca morirá. Está en nuestro corazón”.
El presidente del Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa, comunicó su pésame por Twitter. “Lamento profundamente el fallecimiento de Guillermina Bravo, una gran protagonista de la danza contemporánea”.
La Premio Nacional Ciencias y Artes en el área de Bellas Artes en 1979 trabajó con artistas de la talla de Carlos Chávez, Ana Mérida, con quien fundó la Academia de la Danza Mexicana, y Josefina Lavalle.
