CIENCIA

 

Contienen antioxidantes y grasas buenas

 

René Anaya

Durante algún tiempo a todos los frutos secos se les relacionó con la obesidad y los problemas cardiacos, probablemente porque se los consideró una botana que acompañaba al sedentarismo excesivo y porque su composición aceitosa se asociaba con otros productos grasosos que sí propician el sobrepeso y obesidad.

Pero en las últimas décadas se ha modificado esa percepción, en parte por la popularización de la dieta mediterránea, que incluye frutos secos, y también por los resultados de estudios realizados sobre la composición química de esos productos que contienen antioxidantes y “grasas buenas”.

 

 

Los beneficios de las grasas

Así como se han difundido los riesgos de consumir productos con grasas saturadas como leche entera, queso, helado, mantequilla y carnes, porque pueden elevar el colesterol, lo que podría aumentar el riesgo de sufrir problemas cardiacos y cerebrovasculares (trombosis y embolias); también se ha comenzado a promover la ingestión de productos ricos en “grasas buenas”.

Esas grasas buenas son las monoinsaturadas y las poliinsaturadas, llamadas así por su composición química (tienen uno o más dobles enlaces entre sus carbonos, a diferencias de las saturadas que tienen enlaces sencillos). Estas grasas permiten disminuir el colesterol total en el organismo.

Las grasas monoinsaturadas se encuentran principalmente en los aceites de oliva, de cacahuate, y de canola, los aguacates, las nueces y las semillas.  Por su parte, las grasas poliinsaturadas entran en la composición de aceites de cártamo, maíz, girasol, soya y de semilla de algodón; asimismo forman parte de los frutos secos, las semillas y algunos pescados como el salmón y el arenque.

Actualmente esas “grasas buenas”, en especial las polinsaturadas, han adquirido más popularidad porque son los omega 3 (el primer doble enlace está en la posición 3 de los carbonos) y los omega 6 (el primer doble enlace está en la posición 6 de los carbonos), que si bien es cierto tienen numerosas propiedades no son la panacea como sus apologistas los consideran, por lo que promueven su consumo en alimentos o en suplementos alimenticios, para combatir casi todas las enfermedades.

Lo que sí se conoce es que el consumo equilibrado de alimentos con grasas mono y polinsaturadas puede disminuir los riesgos de sufrir ciertas enfermedades, principalmente las derivadas de un elevado colesterol en sangre, aunque también se han visto sus beneficios en la prevención de ciertos cánceres y posiblemente de la diabetes tipo 2, como lo han demostrado algunos estudios.

 

Los beneficios de los frutos secos

Uno de esos trabajos, probablemente el más extenso, fue realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Harvard, que es uno de los más prestigiados en investigación alimentaria, dirigido por la doctora Ying Bao. El grupo dio a conocer sus resultados en el número del 21 de noviembre de la revista New England Journal of Medicine.

El estudio consistió en el seguimiento de 118 967 personas (76 464 mujeres y 42 498 hombres) durante treinta años, divididos en dos grupos: quienes consumían diariamente frutos secos como nueces, almendras y pistaches, ya sean salados, horneados o crudos, y quienes no los consumían.

Se encontró que entre los consumidores de frutos secos disminuyó el riesgo de morir de un infarto cardiaco en 29 por ciento y en 11 por ciento de fallecer por cáncer. Asimismo, se encontró que este grupo tuvo 20 por ciento menos probabilidades de morir durante los 30 años del estudio que aquellos que no comían nunca estos productos. Otro hallazgo fue que no se encontró ninguna diferencia entre géneros.

Además, se observó que los consumidores de frutos secos tendían a pesar menos, a hacer más ejercicio y a fumar menos, aunque no se pudo explicar la causa de este comportamiento. Lo que sí se planteó como una probable razón de la mejoría en la salud fue que quienes comen frutos secos suelen hacerlo en ensaladas, por lo que consumir verduras de hoja verde puede ayudar, ya que disminuye la ingestión de productos con grasas saturadas como las papas fritas.

Con estos resultados, la doctora Bao ha considerado que los frutos secos pueden ser cardioprotectores, anticarcinogénicos, antiinflamatorios y antioxidantes ya que contienen ácidos grasos insaturados, proteínas de alta calidad, fibra, vitaminas y minerales.

Sin embargo, los investigadores han advertido que “por la naturaleza observacional de nuestro estudio, no es posible concluir que esta asociación inversa entre consumo de frutos secos y mortalidad refleje una causa y su efecto”. Pero subrayan que sus datos coinciden con los encontrados en otros estudios que “apoyan los beneficios para la salud del consumo de estos productos”.

En tanto se corroboran las propiedades benéficas de los frutos secos, será recomendable consumir más de estos productos, que además de ser nutritivos pueden ser saludables.

reneanaya2000@gmail.com