Chatarra espacial

René Anaya

Hace 56 años, el 4 de octubre de 1957, se inició la era espacial y con ella comenzó otro tipo de contaminación que no percibimos a simple vista, pero que podría ser peligrosa dentro de varios años: la acumulación de chatarra espacial y de satélites que giran alrededor de la Tierra, pues a la fecha se han puesto en órbita cerca de siete mil satélites.

De esas naves, cerca de 5 mil 500 están activas, el resto se divide entre las que han dejado de funcionar, las que se han destruido al penetrar en la atmósfera y las que navegan sin ningún control, con el riesgo de causar colisiones.

 

Los choque espaciales

Aunque hay proyectos que en teoría podrían disminuir la chatarra espacial, por ahora los avances tecnológicos no ha podido concretar esas ideas. En tanto se logran poner en práctica algunos de esos proyectos, lo preocupante es que aumentan las colisiones espaciales y la caída de chatarra a nuestro planeta, como se ha empezado a documentar. (Siempre!, no. 3126).

A fines de mayo pasado, el satélite ecuatoriano Pegaso, de 1.2 kilogramos, recibió un fuerte impacto de los restos dejados por un cohete soviético. La nave de la antigua URSS, lanzada en 1985, no chocó directamente con el pequeño satélite, sino que los escombros que lo rodean fueron los causantes del impacto, que no incrementó la basura espacial, pero sí dañó seriamente el sistema de telecomunicaciones de Pegaso.

Por su parte, la Agencia Espacial Europea advirtió a fines de octubre que en los siguientes días ingresaría a la atmósfera terrestre la sonda GOCE (Gravity Field and Steady-state Ocean Circulation Explorer), la cual se desintegraría en la atmósfera, casi en su totalidad, ya que habría unos 50 fragmentos que podrían caer en nuestro planeta en algún lugar todavía no precisado, porque hay constantes cambios en la atmósfera, causados por la actividad solar.

La advertencia es preocupante, pero en realidad la posibilidad de que un trozo de chatarra espacial nos cause algún daño es mínimo, según los datos estadísticos con que se cuenta. Sin embargo, en los últimos dos años se ha producido la caída de tres naves espaciales relativamente grandes.

En septiembre de 2011, el Satélite de Investigación de la Atmósfera Superior cayó con sus casi seis toneladas de peso. Dos meses después, ocurrió lo mismo con el X ROSAT, Telescopio Espacial Alemán de Rayos X. Por último, en enero del año pasado la sonda rusa Phobos-Grunt, que debía viajar a Marte para tomar muestras de la superficie de su satélite Fobos, fracasó en el intento, pues quedó atrapada en una órbita baja terrestre hasta que finalmente reingresó a la Tierra y cayó en alguna región del Pacífico Sur.

 

Los riesgos del espacio

La mayoría de los fragmentos de satélites han caído en el mar o en regiones poco pobladas, pues nuestro planeta está formado principalmente de agua; pero siempre existe el riesgo de que algunos de esos desechos caigan en lugares poblados.

El doctor Nicholas Johnson, jefe científico del Programa de Desechos Orbitales de la NASA, ha informado que en los últimos 50 años ha caído, en promedio, a la Tierra un desecho orbital cada día, pero advierte que “con una tasa de reingreso constante, el riesgo existente de lesiones aumentará, a medida que se incremente la población mundial”, aunque admite que ese riesgo de aumento todavía es muy pequeño.

La mejor manera de disminuir el incremento de riesgos, refiere el doctor Johnson, es controlando la entrada de chatarra espacial para que caiga en áreas oceánicas. Pero eso es muy difícil porque muchos de los satélites inservibles ya no están activos por lo que no tienen cohetes que los pudieran dirigir a regiones no pobladas. Por ahora lo que se hace es monitorear algunos de los miles de desechos para alertar si hay el peligro de que caigan en lugares poblados o tratar de prevenir daños a naves espaciales.

La buena noticia es que, según datos del Programa de Desechos Orbitales, de enero a julio se redujo en 84 el número de escombros de satélites y cohetes, ya que pasó de 16 mil 686 a 16 mil 602. Las tres naciones que más colaboran con esta chatarra espacial son el Reino Unido con 6 mil 224, le sigue Estados Unidos con 4 mil 293 y China con 3 mil 738, este país es probablemente el que más basura produce, ya que tienen menos años de haber iniciado incursiones al espacio.

Lo preocupante es que de continuar los programas espaciales sin control de los desechos, dentro de varios años podría haber desastres espaciales y aumentaría el riesgo de que prácticamente se nos viniera el cielo encima.

 

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