A contracorriente

Decadencia del sistema político mexicano

René Avilés Fabila

Los gobiernos que surgieron luego de la lucha armada arrancada en 1910 tuvieron un problema grave: la existencia de caudillos y la lucha por el poder. No fue un combate democrático, predominaron las acciones perversas, los crímenes y las intrigas. Fue hasta la llegada del general Lázaro Cárdenas que  ante bate democr de los revolucionarios como Carranza, Obregor el poder. No fue un combate democrtanto las creaciones de los revolucionarios como Carranza, Obregón y Calles, más las exigencias de Villa y Zapata fueron consolidadas y llevadas a la práctica. Por esa razón muchos historiadores le llaman al periodo cardenista el momento más elevado de la gesta armada que evidentemente estaba situada en la izquierda del espectro político.

A lo largo de los años de edificación de lo más positivo de la Revolución Mexicana, muchos intelectuales contribuyeron con sus aportaciones a edificar el nuevo país. Dentro de la generación conocida como Los siete sabios, destacaron dos hombres: Vicente Lombardo Toledano, que se hizo un reflexivo pensador marxista, y Manuel Gómez Morin, quien estuvo situado en la derecha, a la que reorganizó y finalmente pudo situarla dentro de un partido político para enfrentar las hazañas del general Cárdenas, al que los conservadores consideraban comunista.

Ellos dos, históricamente, en el mundo de los debates nacionales, desempeñaron papales importantes y opuestos. Lombardo Toledano fue un pilar de las transformaciones cardenistas. El otro, el reaccionario Gómez Morin, que ocupó cargos importantes dentro del naciente sistema, se opuso a todo lo avanzado. Las obras que Vicente Lombardo Toledano creó para luchar por la izquierda: la CTM, la CTAL, la Universidad Obrera, el Partido Popular. Su pensamiento está ordenado en más de cien libros y miles de acciones que trataban de impulsar la izquierda mexicana.

Con el tiempo, el PRI, obra de Calles, perfeccionada por Cárdenas, buscó una postura centro-derecha para gobernar con comodidad. Hoy la representa bien el gobierno de Enrique Peña Nieto. En este tipo de sistema, puede más el conservadurismo que tiene un apoyo formidable en la globalización. Los resultados los podemos ver en una acción simplista: los legisladores actuales han preferido promover una figura anticomunista y de extrema derecha como Gómez Morin, al que acaban de concederle la Medalla Belisario Domínguez, y no podemos observar ninguna acción tendiente a recordar  de modo sólido a Vicente Lombardo Toledano. Lo mucho que de él queda se debe a sus grandes creaciones como la Universidad Obrera y al esfuerzo que su familia y amigos han hecho para preservar su enorme labor de hombre izquierdista.

No cabe duda, México mal le paga a quienes impulsaron la izquierda, y bien a los que contribuyeron a conformar la nueva derecha. Prefiero decirlo con otras palabras: premiar a Gómez Morin es insultar al general Cárdenas. Es evidente que los legisladores priistas y los perredista no leen. Los del PAN están en lo suyo.

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