REFLEXIONES CONSTITUCIONALES
Vergonzosas componendas
Alfredo Ríos Camarena
El panorama está oscuro e incierto en materia de reforma electoral pues, a falta de iniciativas y proyectos claros, todo el proceso de construcción de esta reforma ha quedado en las cúpulas partidarias ya que el Ejecutivo federal no ha presentado iniciativas al respecto. Los temas que ahí se tratan, casi todos, transitan por reformas constitucionales, lo que significa que se requerirán mayorías calificadas en ambas cámaras.
Se habla de un nuevo instituto electoral y de un nuevo tribunal; de un gobierno de gabinete; de segunda vuelta electoral; de reelección de legisladores, pero todos estos temas permanecen en el misterio cupular al que poco acceso tiene la opinión pública y la ciudadanía.
También se menciona que estas reformas serán compensaciones al PAN, que quedó vencido y disminuido después de la reforma fiscal. Se pretende compensar estos caprichos del PAN otorgándole concesiones para que se contente y vote a favor de la reforma constitucional energética. Si esto es así, francamente es vergonzoso, porque la vida democrática del país no debe estar sujeta a componendas en lo oscurito; también se menciona que al PRD se le otorgarán reformas que permitan el avance en la autonomía del gobierno del Distrito Federal, pero sin llegar, como debía ser, a la constitución de un nuevo estado de la Federación.
Como quiera que sea esto, no compensará el enojo de la clase empresarial, ni mucho menos resolverá las heridas pendientes de la reforma fiscal que tuvo muchos aciertos, pero que dejó grandes inconformidades.
El tema central para tratar de entender estos galimatías, está en saber si tenemos o no claridad en el modelo de país a que aspira la nación.
En la teoría económica capitalista sólo hay dos grandes escuelas con sus muy diferentes matices: la corriente que definió Keynes, y que tiene que ver con un mayor papel del Estado en la promoción económica, aumentando el crédito y el empleo y con esto dándole mayor dinamismo a la demanda para avanzar en el crecimiento económico; la segunda concepción económica es la que nació en Inglaterra con Von Hayek, y que cobró carta de naturalización en América con la escuela de Chicago impulsada por Milton Friedman.
Este pensamiento retomó el liberalismo de Adam Smith promoviendo el adelgazamiento del Estado, el libre juego de la oferta y la demanda y estableciendo una política monetarista que restringe la circulación del dinero para el control de la inflación; la globalización neoliberal adoptó desde hace varias décadas estos paradigmas que han fracasado, pues la miseria, la desigualdad y la ignorancia han crecido exponencialmente.
La reforma fiscal tiene un fuerte matiz keynesiano; sin embargo, la propuesta de reforma energética oficial se contrapone y es globalizadora, por lo que existe una dicotomía que debe dirimirse, pues de otra suerte, seguimos en ese añejo empantanamiento que no nos permite elucidar cuál es el rumbo de nuestra nación, aunque, claro está, la Constitución vigente sí lo establece como un camino hacia el estado social de bienestar.
El ritmo de la política es muy importante para definir el pulso de la nación, pero sin claridad el país no puede ni podrá avanzar; estamos en un momento crucial en que más allá del capricho de las cúpulas, la nación y su conducción deben estar fincadas en el patriotismo marcando las pautas de hacia dónde queremos ir.
El gobierno de la república tiene la oportunidad, pues hay una conducción de un joven gobernante que puede, con energía y valor, afrontar un camino que nos cambie la realidad social que hoy nos atormenta, pues siguen pendientes de resolverse los temas centrales de la inseguridad, la injusticia social y el desarrollo económico.
Ni las presiones internacionales, ni las nacionales, deben ser obstáculo para que México avance a un mejor porvenir.
