RETRATO HABLADO

A cien años de su publicación en 1913

Roberto García Bonilla

Tótem y tabú. Algunas concordancias en la vida anímica de los salvajes y de los neuróticos, de Sigmund Freud (1856-1939), cumple un centenario y en México se celebra con la antología Freud: a cien años de Tótem y tabú (1913-2013) conformada por una docena de autores de seis nacionalidades. Son cuatro textos que conformaron el libro y se publicaron previamente en la revista Imago, creada por el mismo Freud en 1912 y codirigida por Carl Hanns Sachs y Otto Rank (el nombre proviene de la novela de Carl Spitteler 1845-1924). Es una pieza angular en la historia y la práctica psicoanalítica. Su vigencia, como hace un siglo, se mantiene intacta y es un hito en la historia de la cultura por la influencia que ha procurado en diversas disciplinas como la antropología social, la psicología, la etnología.

Los compiladores

Nestor Braunstein, Betty B. Fuks y Carina Basualdo, compiladores de esta antología, puntualizan: “El ensayo inaugura lo que era hasta entonces impensable: un mismo espacio, un espacio común, para aprehender la psicología individual y la psicología colectiva”.

Enfatizan: “Tótem y tabú no sólo es un texto capital en la obra de Freud; es intemporal, impermeable al flujo de los hechos sociales y a la transitoriedad de los fenómenos culturales y políticos que han transformado la faz de la tierra, pero no las posiciones subjetivas de sus habitantes. 100 años han transcurrido y la actualidad del texto se conserva impertérrita, más aún, se han confirmado con las más abyectas pero también con las más sublimes acciones”.

Agreguemos aquí de manera paralela la significación de La interpretación de los sueños (1900), investigación que significa el punto de partida de la teoría de Freud y en la cual los sueños son la antesala del inconsciente, asible a través de la asociación libre de símbolos. Su autor, a los 57 años de edad, comento a su colega Sándor Ferenczi el 13 de mayo de 1913: “Hoy puedo volver a escribirle porque ayer puse fin al trabajo sobre el tótem […] Después de La interpretación de los sueños […] en nada he trabajado con tanta seguridad y entusiasmo”.

 

La carta a Einstein

Tótem y tabú posee entre sus hallazgos la convergencia de la psicología individual y la psicología colectiva en un espacio compartido y es definido por los compiladores de esta antología como un mito científico, “es el escándalo que el psicoanálisis introduce en el corazón del saber moderno como efecto de la alta estima en que Freud tuvo la confluencia de mito y logos”.

Ante la extrañeza e incredulidad de los científicos de los albores y de siglo XX y la edad media del siglo pasado, Freud fue pertinaz en la utilización del mito en su metodología. Casi dos décadas después de la publicación del libro, su autor escribió a Einstein: “Acaso tenga usted la impresión de que nuestras teorías constituyen una suerte de mitología y en tal caso ni siquiera una mitología alegre”.

Tótem y tabú es la aplicación de la teoría y el método psicoanalíticamente y extenderlos a otros ámbitos del conocimiento, en particular la antropología social. Método, sueño, realidad, historia y filosofía se intercomunican y en un perenne semillero de ideas.

Culpa y parricidio

Estamos ante una drama legendario abrazado por la ciencia: ya Darwin concentra la mirada en la horda primigenia (Urvater) —macho alfa, nos recuerda Nestor Braunstein— en la terminología actual, corifeo, en la de Moscovici— ante un único macho pues los hijos son expulsados; ellos alían su fuerzas ante el escarnio instintivo y enfrentar al progenitor —dueño de todas las mujeres de la horda— hasta llegar al (involuntario) parricidio, más aún se alimentan de su cadáver como un remedio para alcanzar la identificación con él. Cada hijo, así, poseerá fuerza proveniente del padre. No es menos ostensible la aparición del arrepentimiento ante el hecho que provocará el sentimiento de culpa. Y la ausencia se sobrelleva con pena; ahora diríamos, se melancoliza. Ellos prefieren mantenerse ajenos del contacto sexual con las mujeres de la horda.

Nace, entonces, el tabú del incesto y el ejercicio de la exogamia y, naturalmente, se prohíbe la endogamia. Es avasallador el tótem, con atributos e identidad múltiple y ambigua. En extenso estamos ante el nacimiento del grupo humano sombreado por el mito del asesinato del padre que como nos dicen desde distintas perspectivas, los compiladores de Freud: A cien años de Tótem y tabú, anotan: “Como historias dramáticas que autorizaban las costumbres,  los ritos y las creencias… los mitos se ubican entre… la dominación y… el conocimiento de la naturaleza; de ahí procede su eficacia simbólica… Freud… contrariando a la tradición, rompió con la clásica devaluación del mito… lo exaltó como una narración de alto valor social e individual, cuya función consistía en expresar una verdad sobre los orígenes y la arquitectura del espíritu humano.

Y agregan: “El asesinato es el acto que instaura la cultura… el asesinato representa el momento mítico de instalación de la represión primaria (Urverdrängung), ese mecanismo que organiza las representaciones en el interior del aparato psíquico”.

La conciencia de la culpa ante el parricidio ejecutado por varones originó las prohibiciones totémicas que oscilan entre la prohibición del asesinato al padre —porque de cualquier modo otro macho lo sustituiría y habría que aniquilarlo para ser el macho dominante— y la imposibilidad de sexualidad con las mujeres del mismo clan. Nace una suerte de principio de civilidad que suspende la violencia entre los propios hermanos por las mujeres de su grupo, hecho que coexiste con la fractura de totemismo y exogamia debido al conflicto original entre el deseo y la prohibición. Y es en el horror al incesto que el autor de El futuro de una ilusión centra el mito.

Esas prohibiciones conducen al tabú. Estamos ante un relato y su reiteración vitaliza el mito que, a partir de su pronunciación, es proyección, imagen, refugio y, también, desnudez. Penetrar en el imbricado tejido textual de Tótem y tabú muestra horizontes disciplinarios y de perspectivas históricas y metodológicas del análisis ya anunciada en el subtítulo del texto: Algunas concordancias en la vida anímica de los salvajes y los neuróticos.

En Freud: a cien años de Totém y tabú hay preocupación por la actualización del texto centenario en los días que corren; está implícito el desafío que encaran ahora los analistas que, además, son investigadores y, muy importante, escritores. En el ritmo, los sentidos, el énfasis que cada autor imprime a su texto está implícito una autocrítica frente al paso de la práctica. En esta antología, deseo y prohibición aspiran, se contienen y exhalan como en la realidad cotidiana.

Una de las revelaciones de esta antología es que plantea tantas preguntas como las respuestas que implícita y explícitamente sus autores se han propuesto atisbar, no necesariamente concluir de manera definitiva; sobresale una perspectiva actualizada sincrónica; los pasajes de la historia de texto, en general, son testimonios, reflexiones testimoniales de pensadores, teóricos y terapeutas en pleno ejercicio, escritural; reflexión, ensayo, diferencias y convergencias con descubridores de los eremitas que ingresan en los consultorios con donaire mundano, aunque en verdad necesitan la comunicación vicaria del analistas. Esta antología entraña desafíos y aportaciones. Uno de sus rasgos es la digresión, en general, no es especulación evanescente; son monólogos que aspiran al diálogo, incluso a la conversación; este rasgo se lo confieren las preguntas que los estudiosos plantean.

 

robertogarciabonilla@gmail.com

 

Freud: a cien años de Tótem y tabú (1913-2013),

Nestor Braunstein, Betty B. Fuks y Carina Basualdo, comps.,

México, Siglo XXI, 2013.