Liturgia

 

 

A un año

 

 

Teodoro Barajas Rodríguez

 

El tiempo refleja las cosas de manera invariable en cualquier asunto, máxime si hablamos de la gobernabilidad, expectativas, hechos u omisiones, el presidente Enrique Peña Nieto concluyó el primer año al frente del Poder Ejecutivo y la percepción arroja un saldo no favorable.

Entre las odiseas paridas por la inseguridad, el desempleo y otros males inscritos en el tejido social las expectativas no se satisfacen, no se percibe un cambio de rumbo, las matanzas en nuestro México cotidiano no concluyen, los vacíos se han llenado por los poderes fácticos, como ha sucedido en Michoacán con las guardias comunitarias.

Muchos pensaban que al retornar el PRI al poder se desvanecerían los graves problemas nacionales, principalmente el de la seguridad; algunos opinaban que el oficio de algunos cuadros priistas podrían hacer la diferencia al compararlos con los panistas que gobernaron una docena de años. No obstante, los cambios no se perciben, por lo menos no como se esperaba.

No ha podido el gobierno federal resolver los graves problemas de inseguridad, ya resulta ocioso culpar de ello a los gobiernos panistas que fueron erráticos en su accionar en este rubro y muchos más, lo cierto es que Enrique Peña Nieto no entrega buenas cuentas, seguramente sus correligionarios dirán lo contrario, que da resultados, que es un estadista y mentiras como ésas paridas por la militancia acrítica del priismo irredento.

El Pacto por México fue un logro inicial del gobierno federal porque vigorizó el asunto de la legitimidad, para algunos se ha tratado de un asunto de escenografía mediática, un acto a modo para repartir deberes, el PRD anunció que se retira del citado acuerdo que en su origen suscribió junto con el PAN, la actitud perredista a estas alturas es inefable.

Un año que se esfumó y el rumbo no se conoce a fondo, los problemas graves en materia del desempleo siguen gravitando, las consecuencias de la violencia las sufrimos en Michoacán como se padecen en casi todo México; una controvertida reforma fiscal y todo apunta a una en materia energética que sin duda abrirá una caja de Pandora. Peña Nieto ha quedado a deber.

Los cambios no han logrado consolidarse, provenimos de modelos autoritarios y parece que en el subconsciente perviven a manera de inercias difíciles de vencer, aunque en los últimos tiempos se han dado algunos saltos aunque la transición sea lenta, a vuelta de rueda y la impunidad se mantiene como el problema estructural.

A un año del retorno del PRI a la cúpula del poder son muchos los pendientes, los desafíos están latentes, aunque el renglón más sentido es el de la inseguridad, allí se requiere poner el acento para su tratamiento o la irrupción de grupos fácticos pueden generar el caldo de cultivo para estallidos sociales.