Salud
Ningún tipo de sobrepeso es benéfico para la salud
Gabriel Gutiérrez
La idea de que algunas personas pueden tener sobrepeso o ser obesas y aun así permanecer sanas es un mito, según revela un nuevo estudio canadiense publicado en Annals of Internal Medicine. Incluso cuando no muestra señales de hipertensión arterial o trastornos metabólicos como diabetes. Lo cierto es que las personas con sobrepeso y obesas tienen unas tasas más altas de muerte, ataque cardiaco y accidente cerebrovascular (ACV) luego de 10 años, en comparación con quienes no muestran problemas de peso.
“Estos datos sugieren que el aumento en el peso corporal no es una afección benigna, incluso ante la ausencia de problemas metabólicos, y contradicen el concepto de obesidad sana u obesidad benigna”, asegura Ravi Retnakaran, profesor asociado de Medicina de la Universidad de Toronto, en Canadá.
“Los términos obesidad sana y obesidad benigna se han utilizado para describir a las personas que tienen exceso de peso, pero no manifiestan anomalías típicas que acompañan a la obesidad, como la hipertensión, la glucemia alta y el colesterol alto”, detalla el doctor Retnakaran.
“Hallamos que los individuos obesos metabólicamente sanos de hecho están en mayor riesgo de muerte y eventos cardiovasculares a largo plazo, en comparación con los individuos metabólicamente sanos con un peso normal”, añadió.
Es posible que las personas obesas que parecen sanas tengan unos niveles bajos de algunos factores de riesgo que empeoran con el tiempo, sugieren los investigadores en el informe.
Para el doctor David Katz, director del Centro de Investigación en Prevención de la Universidad de Yale, añadio: “Dada la atención reciente que ha recibido la paradoja de la obesidad en la literatura profesional y en la cultura popular, se trata de un trabajo muy oportuno e importante”. (La paradoja de la obesidad sostiene que ciertas personas se benefician de la obesidad crónica).
Algunas personas obesas parecen sanas porque no todo aumento de peso es nocivo, apuntó Katz. “Depende en parte de los genes, en parte de la fuente de las calorías, en parte de los niveles de actividad y en parte de los niveles de hormonas. El aumento de peso en las extremidades inferiores entre las mujeres más jóvenes tiende a ser metabólicamente inocuo, mientras que el aumento de peso como grasa en el hígado puede ser nocivo a niveles muy bajos”, señaló Katz.
Pero varias cosas funcionan para aumentar el riesgo de ataque cardiaco, accidente cerebro vascular y muerte con el tiempo, añadió.
“En particular, la grasa en el hígado interfiere con su función y con la sensibilidad a la insulina”, apuntó Katz. Explicó que esto inicia un efecto dominó. “La insensibilidad a la insulina hace que el páncreas compense aumentando la producción de insulina. Unos niveles más altos de insulina afectan otras hormonas en una cascada que provoca inflamación. Las hormonas de lucha o huída son afectadas, aumentando la presión arterial. La disfunción hepática también daña los niveles de colesterol en sangre”, advirtió Katz.
En general, las cosas que las personas hacen para lograr una mejor condición física y salud tienden a adelgazarlas, añadió.
“Las prácticas del estilo de vida que conducen al control de peso a largo plazo en general también conducen a una mejor salud total. Me gusta el enfoque en hallar la salud en lugar del enfoque en perder peso”, anotó Katz.
Para el estudio, el equipo de Retnakaran revisó ocho estudios que observaron las diferencias entre las personas obesas o con sobrepeso y a las personas más delgadas en términos de su salud y el riego de ataque cardiaco, accidente cerebro vascular y muerte. Los estudios incluyeron un total de más de 61 mil personas.
En estudios con un seguimiento de una década o más, los que tenían sobrepeso o eran obesos pero no presentaban hipertensión, enfermedad cardiaca ni diabetes seguían experimentando un aumento del 21 por ciento en el riesgo de ataque cardiaco, accidente cerebro vascular y muerte durante 10 o más años, en comparación con las personas con un peso normal, hallaron los investigadores.
Se observó un mayor riesgo de ataque cardiaco, accidente cerebro vascular y muerte entre todos los que tenían enfermedad metabólica (como el colesterol y la glucemia altos), independientemente del peso, anotaron los investigadores. Como resultado, todos los médicos deben considerar tanto la masa corporal como las pruebas metabólicas al evaluar los riesgos de una persona, concluyeron los investigadores.
