Cincuenta años de bloqueo a Cuba
Jorge Carrillo Olea
Fue un hecho circunstancial. Topose Obama con Raúl Castro y sin ningún parpadeo lo saludó afable a lo que el cubano correspondió visiblemente satisfecho. Fue un saludo breve, pero cortés y de un enorme simbolismo. Obama tendió la mano a Castro mientras se dirigía al estrado para pronunciar su discurso en homenaje a Mandela.
Intercambiaron breves palabras. Si esto tuviera trascendencia hubiera sido el mejor homenaje para el libertario Mandela. Son ya cincuenta años de bloqueo que, si nunca fue justo, hoy suena más absurdo e inhumano que nunca.
El embargo, un bloqueo comercial a la isla, fue parcialmente impuesto en octubre de 1960. Inicialmente fue una respuesta a las expropiaciones por parte de Cuba de propiedades de ciudadanos y compañías estadounidenses en la isla. En febrero de 1962 Estados Unidos recrudeció las medidas y el embargo llegó a ser total.
El gobierno cubano estima que el impacto total del embargo en la economía de la isla es de 90 mil millones de dólares, [] incluyendo la pérdida de ganancias por exportaciones, los mayores costos de importaciones, las limitaciones en el crecimiento de la economía.
El daño social es incuantificable. El sufrimiento en general, la insalud, el hambre, el desempleo y de todo satisfactor no admite dimensionarse en números. Ha sido la espléndida fortaleza del pueblo cubano la que ha hecho posible el tránsito de esos, increíblemente, casi cincuenta años.
El 4 de febrero de 2003, la ONU realizó una votación sobre el fin del embargo. Sólo Estados Unidos, Israel y las Islas Marshall votaron en contra de terminarlo. De nuevo, el 8 de noviembre de 2005, la Asamblea General aprobó una resolución instando al final del bloqueo. L[a única oposición de Estados Unidos, Israel, Islas Marshall y Palaos.
A pesar de la casi total crítica internacional, el 2 de septiembre de 2010 el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, extendió el embargo contra Cuba hasta el 14 de septiembre de 2014. Ojalá que consecuente con su acto de cortesía en Sudáfrica lo diera por terminado.
Las condiciones internas no le son favorables. Padece de una embestida histórica de las derechas que se transformó de oposición electoral a oposición dogmática en contra de sus programas sociales y pronto se erigirá de nuevo en bandería electoral.
Raúl Castro introdujo cambios en el sector económico cubano que se han orientado hacia dos vertientes fundamentales: la sustitución de importaciones (agrícolas e industriales) y la reforma en el campo, temas que su gobierno ha considerado como de seguridad nacional.[Ante el parlamento, afirmó, que “el proceso de actualización del sistema económico cubano debe realizarse sin apresuramientos”[.
Dados los momentos mexicanos cabe preguntarse: la apertura política y económica cubana, inevitable a la muerte de los Castro, ¿soportará el embate de la economía globalizada y a la previsible reconquista norteamericana? ¿Cómo, con qué recursos ideológicos, jurídicos y prácticos? ¿Serán capaces, como lo ha anunciado Castro, de llevarlo paso a paso?
Y en el caso mexicano, que guarda importantes similitudes, ¿seremos capaces de aplicar una receta semejante a la reforma energética? ¿O sucederá que, arrastrados por la voracidad de los grandes capitanes nacionales aliados a los extranjeros, no sabremos impedir que nos devore el mar?
Hoy en México el sentimiento social más generalizado es la confusión. Nada está claro. Y naturalmente de esa falta de orientación deviene un sentimiento de inseguridad que en nada ayuda. ¿Qué incógnita planteó Enrique Peña? ¿Lo sabrá él mismo? O fue sólo su vocación trasformadora en busca de un sitio en la historia.
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…Suspensivos. Gracias a la acertada comunicación social de Presidencia, hoy sabemos casi nada sobre el fondo de la muy complicada, histórica y trascendente reforma constitucional en materia energética. Sabemos más sobre Nelson Mandela.
hienca@prodigy.net.mx [
