Ricardo Muñoz Munguía

Sergio Pitol, ese escritor viajero que nutre su literatura a través de su camino, es de una tarea complicadísima seguirle los pasos. Jorge Bustamante García, y en buena medida su amigo Miguel Triestes, y de algún modo Nicolás Azul, nos lleva —o nos llevan— a ese territorio que dominó Pitol, el del viaje por Rusia y su literatura. Gran parte de la obra de Sergio Pitol tiene que ver con Rusia, un ejemplo palpable son sus libros De la realidad a la literatura y La casa de la tribu, en los que habla sobre varios escritores rusos. Mas su atracción viene desde su infancia, en la que encontró los tatuajes rusos que estaban en su mirada. Bustamante García nos cuenta que Sergio Pitol, en un manual de lectura que le regaló su abuela, se explicaban las Razas humanas con diversas imágenes; ahí encontró Pitol (el niño) una figura que le impactó, decía al pie: “Iván, niño ruso”. Así, en una caminata un niño mayor le preguntó su nombre: “—Iván —respondió el niño Sergio./ —¿Iván qué?/ —Iván, niño ruso”. Jorge Bustamante García (1951) es geólogo, escritor y traductor. Nació en Colombia, donde vivió la primera mitad de su vida, y renació en México, donde reside desde hace otros treinta años. También ha vivido en Rusia y Costa Rica, y es en el país de las noches blancas que le ha llevado a conectar su atención en la literatura rusa —en el caso del libro que hoy nos ocupa: El viaje y los sueños. Un ensayo vagabundo— y con la obra de Sergio Pitol que contiene una importante carga de aquella cultura y de aquella tierra que Pitol pisó por primera vez en 1962. Pitol, narrador de altos vuelos, combina con su quehacer creativo su mirada, es decir, más allá de los géneros literarios, el escritor poblano delinea el alrededor de sus pasos entre la crónica, el ensayo, el cuento, la memoria…, el viaje. El viaje, como titula su libro, que son sueños, caminos sostenidos por la realidad y la ficción, un volumen que en especial atrae la atención de Jorge Bustamente García: “El viaje, un libro lleno de claves y pistas, llanas las menos y soterradas las más, que dilucidan de alguna manera los hilos que el autor trenzó, el sutil manejo del recurso de la anécdota como ‘pretextos para establecer un tejido de asociaciones y reflexiones que explican el sentido que para él revestía el acto mismo de narrar’”.

Jorge Bustamante García, El viaje y los sueños. Un ensayo vagabundo. Dirección de Literatura (UNAM) / Ediciones Sin nombre, México, 2013; 150 pp.