Melchor Arellano

Hoy la semántica naval, tendrá que renovarse para dar cabida a una nueva era en la que las fronteras aéreas y marítimas, ya no se distinguen. Las leyes de la física desconcertaron al mundo, cuando Isaac Newton descubrió que la inercia, la gravedad y acción-reacción explicaban la fenomenología del movimiento de la materia con gran exactitud, como nunca antes en la historia del pensamiento científico. El mismo asombro, causa ahora entre los constructores navales, el haber llegado al punto en que es posible combinar tecnologías disímiles que involucran a dos tipos de fuerzas físicas como, la hidrodinámica y la aeronáutica para crear una proeza de ingenio aeronaval: el Wing in Ground Craft (WIG).

El WIG es producto de exhaustivas investigaciones realizadas en la URSS durante la Guerra Fría. Empero, tras el apoyo del Ministerio de Investigación y Desarrollo de Alemania, la industria teutónica desarrolló y construyó diferentes tipos de estas aeronaves cumpliendo con todos los aspectos técnicos requeridos para su género.

La investigación y vinculación técnica, se encargaron al astillero alemán Abeking & Rasmussen, ubicado en Hamburgo Bremerhaven.

Dicha factoría teutona, estableció los parámetros de estos equipos futuristas, basados en la capacidad de levantamiento, características aerodinámicas, estabilidad de vuelo, distribución y las formas de las alas. ¿Vuelo, alas, hablamos realmente de un barco? Como suele pasar con los inventos de la ciencia, la realidad es más impactante que las circunstancias lingüísticas que lo explican, donde lo más sabio es someterse a la duda.

Esta necesidad de replanteamiento teórico también preocupó a la Organización Marítima Internacional (OMI) y a las sociedades de clasificación, que tuvieron que enfrentarse a la necesidad de adaptar sus códigos y reglas a estas nuevas tecnologías. Esto trajo como resultado la expedición del Código Internacional para la Seguridad de Barcos de Alta Velocidad (HSC- CODE) que regula la operación de buques rápidos con velocidad de 60 nudos, fabricados con diferentes materiales, nuevas tecnologías de propulsión y aplicación de distintas formas del casco e instrumentos de control y navegación computarizados, para mayor seguridad de pasajeros y tripulación.

El código HSC afianza los sistemas de seguridad, que hoy son comunes en los sectores de la industria costa afuera u off shore. Dichos equipos deben cumplir con los convenios internacionales insertos en la OMI, pero también con las reglas de la Organización Internacional para la Aviación Civil (OACI). Un avión es un artefacto que recibe su soporte de sustentación de la atmósfera (por la reacción del aire), sin que intervengan las acciones de superficie del mar o tierra.

Esto es precisamente, lo que más se apega a la definición de un WIG Craft y lo naval que tiene, es su desplazamiento muy cerca o sobre la superficie marina. Para el desarrollo del WIG, Abeking & Rasmussen centró sus esfuerzos en el despegue, puesto que una vez en el aire, la propulsión horizontal es mucho más fácil debido a su configuración con respecto a las alas. En México es necesario que la Ley de Navegación y Comercio Marítimo (LNCM), incorpore preceptos sobre dichos súper barcos o entes aeronavales, “producto de los sueños de la razón”, como sentenciara Goya.