¡Arriba el dedo!

Jorge Carrillo Olea

Nunca se imaginó el Congreso constituyente de Querétaro al redactar el artículo 135 —que específica los requisitos para  reformar la Constitución— que un acto de esa especie, llevado a cabo noventa y seis años después, exhibiría el enorme retroceso nacional en la conducta política de sus congresistas, contrastante con el republicanismo y dignidad de aquel conjunto de celebrados mexicanos.

Es verdaderamente un hito histórico de la vergüenza el cómo se condujeron los diputados opositores en las últimas horas del ya terminado período ordinario de sesiones. Digno de una escultura o pintura de las mejores manos fue el encuere del diputado michoacano del PRD, que con ese acto sin calificación quiso defender lo que nunca  entendería.

Las exhibiciones de ignorancia y de salvajismo en que ha caído el quehacer político, irremediablemente han tenido un costo enorme tanto para la autoestima nacional como en nuestra imagen de país aspirante a civilizado hacia el exterior.

Igual desdoro sería para su partido, el PRD, pero parece que eso no les inquieta. ¿Será parte de su arsenal dialéctico? Mientras que Alemania y Chile, cada país en sus términos, dieron una enorme lección de civilidad, nosotros la damos de barbarie.

No fue la única conducta vergonzosa. Las tomas de tribuna, el arrinconar curules contra las puertas y demás muestran sólo la animalidad y la insolvencia argumentativa. Suplen razones con violencia de la más estúpida.

Es posible que los fundadores del PRD —Porfirio, Cuauhtémoc, Ifigenia— se ruboricen al conocer estos hechos. Son personas decentes, aunque sin desearlo justifican estos actos con su silencio.

Aquellos que se desprendieron del PRI ante la oferta socialdemócrata de un PSUM/PRD deben estar pasmados. Si la encontraron en los primeros años como esperanza, tendrán que aceptar que todo ese aparato ideológico quedó sepultado por la barbarie.

¿En qué quedó la declaración de principios sustantivada en tomar el poder político para transformar la sociedad capitalista mexicana en otra mediante una profunda innovación de las relaciones económicas, sociales y políticas? ¿Dónde quedó la aspiración de una socialdemocracia secular y progresista? ¿Cuál de esos animales tiene algo de esto en la cabeza?

Se intentaba guiar la acción partidaria por el camino del socialismo científico. Esta frase ni siquiera fue soñada por los vándalos que hemos conocido. Así que… ¿qué ofrecer a los poquísimos jóvenes que aspiran a un país distinto por la vía de la reivindicación social?

La respuesta sería por lo menos que testimonien la vergüenza de quienes creyeron en que ese cambio y por ese rumbo sería posible. Arnoldo Martínez Verdugo descansará satisfecho. ¿Cómo ve esto desde su otoño ejemplar el propio Carlos Payán?

De las dirigencias del partido no ha salido ninguna reconvención, nada que cohoneste al PRD con la decencia política deseada. Nada, sólo un silencio cómplice.

Nada ofrece un futuro mediato como espacio de la esperanza. ¿Quién o quiénes iniciarían un cambio al interior del PRD? Andrés Manuel López Obrador no anda lejos de los vándalos diputados, ¿los Chuchos?

Si este fue un ejemplo de vergüenzas, otro de índole distinta pero de igual significado y gravedad fue la aprobación de las enmiendas constitucionales por más de diecisiete congresos estatales en sólo setenta y dos horas. ¡¡Arriba el dedo!!, dijo el jefe de las bancadas priista y verde, y ¡¡ya!! No supieron ni qué aprobaron.

Este último hecho, de nivel muy superior de análisis por quien lo pueda hacer, es la raíz auténtica, originaria, de nuestros fracasos o tropiezos. En paráfrasis de León Felipe diría: México está hecho de un barro que no terminó de cocerse.

 

hienca@prodigy.net.mx