Intensa acción por parte del Estado

 

Alfredo Ríos Camarena

Después de los magros resultados económicos del 2013, que nos llevaran a un crecimiento de menos de 1.5 por ciento, el horizonte se contempla positivo para enfrentar el nuevo año; las condiciones externas e internas están dadas.

El Producto Interno Bruto es la suma de la producción de bienes y servicios durante 1 año; por ello, al caer ese indicador en 2013, será mucho más fácil aumentar los números positivos,  porque en primer lugar, la economía norteamericana a la que estamos ligados inexorablemente, está en un proceso de repunte después de las crisis recientes.

El Presupuesto de Egresos de la Federación será el más alto de la historia de México y permitirá que el gobierno tenga los suficientes recursos para impulsar el desarrollo a través de grandes obras de infraestructura, de política social y de apertura a la inversión.  A mayor abundamiento, el déficit aprobado por la Cámara de Diputados, será más que suficiente para que se impulse la producción de bienes y servicios y para darle a la política social un impulso en el combate al hambre y a la pobreza.

En 2013 el ejercicio del presupuesto fue lento, no tuvo el dinamismo debido,  la industria de la construcción y de la vivienda,  tuvieron serias recesiones; el empleo decayó y todo el esfuerzo gubernamental se destinó a las reformas legislativas principalmente a  las constitucionales, aun cuando quedan pendientes las leyes secundarias, y la aplicación de las mismas; por lo tanto, el muy probable crecimiento del 2014, no se deberá al aterrizaje de estos cambios del marco jurídico; tendremos un buen desarrollo, pero no como producto de la aplicación de las reformas que todavía serán incipientes y de poca aplicación concreta.

En política, la muerte del pacto no tendrá efectos graves, pues el proceso legislativo pendiente estará sujeto a la mayoría simple de las cámaras que será fácilmente alcanzable. Tampoco afectará todavía la pronta desaparición del IFE, pues el calendario electoral será limitado.

2014 será un año de intensa acción por parte del Estado para que la reforma fiscal dé los frutos esperados,  y los recursos asignados puedan aplicarse con oportunidad y esperamos que también con eficiencia y con transparencia, la prisa por gastar para crecer, tiene que estar bajo estricta supervisión,  pues no sólo se trata de dilapidar, sino de construir con solidez. La corrupción de comerciantes y contratistas, y por supuesto de funcionarios, debe ser vigilada pues la rendición de cuentas es una de las expectativas más importantes que tiene el pueblo de México.

No hay duda, habrá crecimiento económico superior al 3.5 por ciento; las condiciones están dadas, con o sin reformas, pero lo más importante no solamente lo constituye el crecimiento económico, sino el desarrollo económico; la diferencia entre ambos conceptos, tiene qué ver no con el volumen del gasto, sino con la distribución del mismo, no basta con crecer, es necesario distribuir, pues las condiciones de pobreza no sólo no han sido superadas, sino sigue acrecentándose la dramática brecha entre los que todo tienen y los que nada poseen.

2014 será una oportunidad para definir el rumbo económico del gobierno, por lo que requiere una estrategia cuidadosa, bien elaborada y con sentido de justicia social.

A pesar de lo anterior, el tema de la inseguridad parece no tener fin; los homicidios han disminuido, pero continúan y la lacra social más grave es el secuestro y la extorsión siguen creciendo como un cáncer imparable; por ello, quizá la demanda más sentida para este próximo año, es la de la seguridad, que es la obligación más importante de las funciones de un Estado nacional.

Creceremos, sí, ojalá el balance social cambie y la percepción de la ciudadanía mejore.

2014 definirá finalmente el rumbo de esta administración.