Entrevista a Rosa María Mirón Lince/Investigadora de la FCPyS de la UNAM
Irma Ortiz
La reciente aprobación de la reforma energética en el Poder Legislativo causó no sólo polémica sino actuaciones de algunos diputados difíciles de olvidar. No sólo el striptease que realizó el perredista Antonio García Conejo quien, al grito de “haré cualquier cosa por defender a mi patria”, se despojó de la ropa, sino también se dieron casos de algunas legisladoras, que fueron ampliamente criticadas en medios de comunicación y redes sociales y que dieron pie a cuestionar el papel de la mujer en el ámbito político.
Es el caso de Layda Sansores, representante del partido Movimiento Ciudadano, quien enardecida arengaba con “¡vayan y privaticen a la puta madre que les parió!”, dirigido a quienes avalaron el dictamen sobre la reforma energética discutido el pasado 8 de diciembre, o el de la legisladora perredista Karen Quiroga, quien atacó a la priista Landy Berzunza, y en un forcejeo le provocó lesiones en la córnea izquierda.
Sobre estos hechos habla a Siempre! Rosa María Mirón Lince, exconsejera electoral, analista e investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
“Me parece que lo que estamos haciendo las mujeres, no solamente en la política sino en otros renglones, es un trabajo inevitable por concientizar a la sociedad, a la población, de la posición de las mujeres”.
“Representamos el 52 por ciento de la población en México y no hemos tenido hasta ahora las mismas oportunidades que tienen los hombres. Ha habido altibajos, experiencias negativas, como son las llamadas Juanitas o los enfrentamientos de mujeres en el Congreso de la Unión, pero me parece importante que el trabajo de las mujeres se haga visible, hay una tendencia a aceptar una mayor participación de las mujeres”.
“Incidentes en política ha habido muchos, pero también hay hombres que hacen sus shows, que se encueran en la Cámara de Diputados o fuera, pero también me parece que estos incidentes se han exagerado cuando se trata del caso de mujeres, porque justamente es una forma de atacar la posición y el avance del trabajo que se ha tenido”.
“Insisto, hay una tendencia mundial y en México de un avance positivo para aumentar las cuotas de género y abrir más oportunidades, lo que es políticamente correcto, incorporar a mujeres a los distintos grupos de trabajo”.
“Siento que en el sector público es mucho más positivo, aunque hay un gran trabajo por delante por hacer, pero en el sector privado son menores los avances que se han logrado y es un terreno en donde hay que dar la batalla”.
Les dan “chance” en la política
A la mujer que trabaja en serio en la política le cuesta mucho lograr espacios y que el peso de sus declaraciones y decisiones sea tomado en cuenta y respetado.
Así es, el trabajo, por ejemplo, en el Poder Legislativo, la participación que tienen las mujeres en las comisiones es muy reducida y en las comisiones donde “les dan oportunidad” —ésa es la palabra— de presidir, son siempre las mismas, como es el caso de cultura, deporte y juventud, es decir las comisiones que consideran el resto de los diputados que no tienen gran relevancia y que es donde les dan chance, cuando en realidad esto no tiene que ser así.
En el caso de los partidos, en la izquierda hay más espacios para mujeres, en el PAN más o menos, sin embargo, en el PRI hay pocas.
Sobre la participación en los partidos, el PRI lo tiene en sus estatutos desde hace mucho, fue de los primeros en donde se consideran posiciones relevantes para las mujeres, que están reservadas en proporción importante para los jóvenes y las mujeres y esto tiene que ir en los estatutos de todos los partidos.
Lo que sucede es que lo que está regulado son las cuotas, tienen cuotas para candidaturas, sin embargo, esto no garantiza que ganen posiciones. La tendencia antes era que les permitían o les daban la participación a las mujeres en distritos donde tenían pocas posibilidades de ganar y esto evidentemente reducía sus posibilidades.
Sin embargo, cada vez más se han ido tomando más posiciones y han logrado, dentro de sus partidos, tener una mayor presencia, por ejemplo, las candidaturas de representación popular. La ley permite que las mujeres tengan más presencia por la distribución de los bloques, antes eran de cinco, tres y dos, hasta ahora que han sido de uno y uno, en algunas legislaciones estatales, así sucede ahora.
Por otro lado, la participación en los Congresos tanto en el federal como en los estatales, se ha ido avanzando en esta línea. En el Poder Ejecutivo, en el gabinete, con altibajos más menos, ya hay más mujeres, afortunadamente.
No en todos los espacios la mujer tiene presencia, ni en todos los espacios es proporcional; en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por ejemplo, son dos ministras frente a nueve ministros; en estos momentos no hay una sola gobernadora en 32 entidades, lo cual es lamentable, pero me parece que es tendencia una mayor presencia, vamos avanzando y vamos bien.
Un elemento que juega en contra es esta crítica respecto a ciertas actitudes o desempeños de las mujeres, porque dicen ¡claro! a las mujeres no les interesa la política y no hay mujeres que sean capaces, pero no es eso. Me parece que se sobredimensionan justamente estos aspectos para menospreciar la labor de la mujer.
Las “Juanitas” cedían sus puestos
¿Y qué me dice del caso de las “Juanitas”, que lograban un puesto de elección popular y luego se lo cedían al esposo o al hijo?
Claro, ellas son responsables, pero también se trata de una negociación de los partidos, que le dicen al hombre, el puesto es tuyo siempre y cuando consigas a una mujer que contienda y gane la posición, esto evidentemente la ley no debe de permitirlo, y es el caso que vimos de los suplentes.
Sin embargo, ya hay leyes en los estados, en varias legislaciones, que contemplan que el suplente sea del mismo género; si es mujer la propietaria, tiene que ser mujer la suplente y con esto se resuelve parcialmente. Ahora, la resolución del Tribunal Electoral que incluso va más allá del Código Federal de Procedimientos Electorales vigente hasta ahora y que fue el que se aplicó en las elecciones de 2012.
El Tribunal hizo una interpretación muy interesante, que dio la posibilidad de que entraran un buen número de candidatas y hay, por lo tanto, un mayor número de legisladoras en esta legislatura que en la anterior, tanto en el Senado como en Diputados. La interpretación del Tribunal fue, digamos, laxa de la ley, que nunca se había hecho de esta manera; se había dicho: hay que respetar las cuotas siempre y cuando no hayan sido candidatos electos por vías democráticas; si hay una elección directa para seleccionar al candidato de ese partido, entonces no importan las cuotas porque se contraponía la idea de hacer un ejercicio democrático en el partido contra la vigencia o la preeminencia de la cuota de género.
Lo que dijo el Tribunal fue ¡no!, cualquier forma en la que sean seleccionados los candidatos tiene que ser democrática, porque si es legal la forma en que fueron seleccionados, esto corresponde a los estatutos. Todos los mecanismos que establecen los propios estatutos de los partidos son democráticos porque, si no lo fueran, el Instituto Federal Electoral no hubiera registrado estos documentos básicos.
Esto hace justamente que tengan la oportunidad un número mucho mayor de mujeres; basta recordar recientemente cuando hubo esta sustitución de candidatos, sacaron hombres y pusieron mujeres. Hay acciones que permiten estos avances y lo que sí es cierto es que, ya hacia atrás, es difícil revertir esta situación, pero hay que seguir dando la batalla.
Hay mujeres muy connotadas al frente, por ejemplo, del IFE, en este caso María Marván, en la Corte, gente de mucho trabajo y donde se cuestiona, hay algunas que les cuesta mucho trabajo y a otras.
Estoy convencida de que la sola presencia de las mujeres en política permite tener una imagen distinta de las mujeres, entre las mismas niñas y jóvenes, saben que sí es posible, que es un sitio al que sí pueden llegar. María es la primera presidenta en el IFE, aunque sea de manera interina, ya una mujer presidió el IFE, aunque sea por poco tiempo, abrir brechas es muy importante. La imagen que se da frente a las siguientes generaciones y la solidez del trabajo de estas mujeres, es importante.
Hay otros casos en los que no sucede lo mismo, que son verdaderamente lamentables pero tampoco podemos decir que es porque sean mujeres, es como decir que porque son casados o son solteros o que votan de determinada manera…
O señalar que las mujeres estaban vacunadas contra la corrupción.
Exacto, muchas veces se dice que somos más sensibles para tratar temas sobre la niñez o del deporte; ¿por qué?, por definición. Esas definiciones atentan contra un desempeño igual de las mujeres, si se trata de presidir una comisión de puntos constitucionales o de la comisión de energía, puede tener la misma capacidad un hombre que una mujer; la diferencia no está en eso, porque supondría que somos más hábiles para tratar a los niños, ¿y por ello hay que dedicarse al DIF?, tampoco. Y entonces resulta que tenemos más sensibilidad para legislar sobre asuntos de la juventud y del deporte. No, la verdad es que en esas comisiones no hay dinero, no hay recursos, no hay influencia y no hay poder, por eso no se sueltan estas posiciones y entonces dan chance de entrar a las comisiones mencionadas.
Hay muy buenas diputadas, pero también hay muy malas, como hay buenos diputados y otros terribles; la diferencia no está en el sexo, no es lo determinante. Esto perjudica muchísimo a las mujeres, y decir que porque son mujeres son emotivas, lloronas, que sólo están preocupadas por la casa y no dedicamos el tiempo necesario en ése o en otros trabajos. El género no es un determinante, el desempeño puede ser exactamente el mismo de uno que de otro, porque no es fuerza física lo que se necesita, sino inteligencia, y ésta no está determinada por el sexo. A muchos políticos les conviene esa versión.
El asunto de las Juanitas me parece lamentable que los partidos lo hayan promovido. El apodo de las Juanitas viene de una acción muy poco ética, muy poco moral de un hombre para darle entrada a una mujer. Fue Juanito quien le dio la entrada a Clara Brugada en la delegación Iztapalapa.
Mujeres destacadas
Ha habido legisladoras que han hecho un gran papel: cuando el PRI perdió la presidencia en el 2000, Beatriz Paredes era líder de la bancada priista y jugó un papel muy importante; María de los Ángeles Moreno lo ha hecho en el Legislativo y en la Asamblea, en el caso del PRI; Gabriela Cuevas, como presidenta de la Comisión del Distrito Federal en la legislatura pasada del PAN; también una jefa de Gobierno del PRD; ha habido delegadas y secretarias de Estado. No es algo inherente a la condición de mujer, es simplemente estar dando la batalla para abrir las oportunidades. Mujeres inteligentes, brillantes y trabajadores, hay muchísimas.
Se debe rechazar este propósito negativo de satanizar a las mujeres con ciertos perfiles. ¿Ese es el perfil de la mujer?, ¡no!, pero hay que seguir trabajando.
