Patricia Gutiérrez-Otero
(Segunda de tres partes)
“(…) el anuncio se concentra en lo esencial, que es lo más bello,
lo más grande, lo más atractivo y al mismo tiempo lo más necesario”.
Papa Francisco, Evangelii Gaudium
Para entender la exhortación apostólica La alegría del Evangelio, dirigida a los católicos, es necesario primero prestar atención al fundamento sin el cual no tendría sentido. ¿Para qué evangelizar, lo que en griego quiere decir, anunciar? Más que el deber de anunciar una serie de reglas morales o de artículos de fe dogmáticos, el evangelio es dar una buena noticia que causa alegría, como cuando uno le dice a sus amigos, familia o pareja, “les doy una buena noticia: me aumentaron el sueldo”. Hace dos mil años este anuncio surgió en el marco de la religión judía caracterizada por la observancia de una plétora de leyes que volvían la vida imposible. Jesús, el galileo, anunció su llegada no para abolirlas, pero sí para llevarlas a su cumplimiento en el amor. Su llegada también es el anunció contra el imperio de la muerte que Él venció. Por eso, anunciarlo es una gran alegría para quienes están sometidos a las reglas o al miedo a la muerte y sus múltiples maneras de acechar. Los que ya han conocido esta dicha, dice el papa Francisco, deben reencontrarla. Y como el bien es difusivo de sí y tiende a comunicarse darán ganas de comunicarlo, por eso Francisco no pide una actividad “proselitista”, sino una en que se transmita la alegría que se siente al ser liberados de yugos. Saber que uno es amado y que es libre para amar y para vivir gracias a Jesús es lo que lleva a la alegría para hablar de ello animados por el gracioso Espíritu. Teniendo como base este anuncio se podrán tratar otros temas. Por eso el Papa recuerda que Vaticano II habló de una Jerarquía de las Verdades de la Fe: todas se necesitan unas a otras, pero unas son fundamento de las otras; en ese sentido son prioritarias. En la exhortación el papa hablará de esta Jerarquía tanto para situar exigencias morales como para la relación con las otras Iglesias y religiones.
Francisco habla de los puntos que tratará en su exhortación. Quizá los más importantes, y que se religan con Vaticano II, son el de la reforma de la Iglesia, ésta entendida como la totalidad del Pueblo de Dios que evangeliza, la inclusión social de los pobres, la paz y el diálogo social. Algunos esperaban que el Papa fuera más lejos en algunas reformas. Me parece que si asienta una sana reforma de la Iglesia institucional se dará la posibilidad para posteriormente realizar otros cambios. No se puede correr en un bosque oscuro donde acechan lobos.
Una de las mayores reformas de la Iglesia es volver a la Iglesia entera una Iglesia (en latín quiere decir una asamblea reunida) evangelizadora del mundo actual y descentralizar su gobierno. Así como pide una conversión de las diócesis, también insiste en una del papado, como ya lo había hecho Juan Pablo II quien “pidió que se le ayudará a encontrar ‘una forma del ejercicio del primado que, sin renunciar de ningún modo a lo esencial de su misión, se abra a una situación nueva’”. Francisco acepta que se ha avanzado poco en este sentido y abre de nuevo el tema.
En cada región del mundo existe una Conferencia episcopal que el Papa quisiera reforzar para que las Iglesias particulares tengan autonomía en su toma de decisiones pues ellas están más cerca de la realidad del pueblo. Al reconocer que “una excesiva centralización, más que ayudar, complica la vida de la Iglesia y su dinámica misionera”. El Papa pide que haya un estatuto más definido de las Conferencias episcopales “incluyendo también alguna auténtica autoridad doctrinal”. Petición que hará que se ericen los cabellos de los sectores ultraconservadores de la Iglesia.
En la tercera y última entrega hablaremos de las más importantes exhortaciones del papa Francisco y de algunas cosas que no pidió y de su porqué.
Además, opino que se respeten los Acuerdos de San Andrés, que se detengan las mineras, que se revisen a fondo y dialógicamente todas las reformas impuestas por el gobierno, que no se entreguen los hidrocarburos y que se cumpla la Ley de Víctimas.
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