Entrevista a Alejandro Sánchez Camacho/Secretario general
Moisés Castillo
Hace más de dos años, Jesús Zambrano, presidente del PRD, firmó el Pacto por México y asumió el “riesgo” de recibir críticas de integrantes de su propio partido y de otros sectores de la izquierda. Luego de la aprobación de la reforma energética, el propio Zambrano dice que el Pacto “está muerto”. ¿De qué manera el líder nacional perredista se responsabilizará de los acuerdos firmados con su puño y letra? ¿Qué beneficios tuvo el perredismo al respaldar los 95 compromisos del Pacto? ¿Qué les dirá a los perredistas ante este fracaso partidista?
Opiniones
“Sabemos que es un riesgo, sí, pero que vale la pena asumirlo. Son de esos riesgos que vale la pena tomarlos de frente y en nuestras manos. Y el PRD, como principal partido de la izquierda, está claramente decidido a actuar como una izquierda responsable. No le apostamos al desastre en el país, queremos crecimiento, desarrollo económico con democracia y con dignidad social”, dijo Zambrano en el evento realizado en el Alcázar del Castillo de Chapultepec.
De inmediato, el secretario general del PRD, Alejandro Sánchez Camacho, advirtió que el Pacto por México se suscribió sin el aval de las instituciones de dirección del partido. Desde ese momento se puso en duda la conducción política de Jesús Zambrano al frente del perredismo. A mediados del años pasado, corrientes internas lo culparon de la caída electoral en 14 estados como efecto natural de la firma del Pacto, además de la alianza fallida con el PAN que ocasionó que el PRD perdiera el rumbo.
El ex jefe del gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, lamentó que el PRD cayera en la trampa del Pacto por México.
“El gobierno federal utilizó en unos temas al PRD y en otros al PAN. Esa fue su táctica y se cayó en la trampa. Presenté en octubre una encuesta nacional en la que se mostraba como el PRD no solo no recibía reconocimiento por su colaboración con el Gobierno Federal sino lo contrario. Salimos demasiado tarde del Pacto, cuando el daño estaba hecho”, sostuvo en una carta enviada a la Comisión Política Nacional perredista.
Por su parte, Martí Batres, dirigente nacional del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), descartó una alianza con el PRD para unir fuerzas contra la reforma energética tras el llamado de Zambrano a Andrés Manuel López Obrador a fin de defender la riqueza energética del país.
“No tengo prevista en mi agenda ninguna reunión con los dirigentes del PRD. Lo digo con toda claridad, ya tenemos tareas y en esas nos vamos a concentrar y no nos vamos a distraer en otro tipo de reuniones… Nosotros vamos a ir con el pueblo de México, siempre con el pueblo de México; quien le da fuerza y le da sentido histórico, quien le da viabilidad a una lucha es el pueblo”.
Hay que recordar que el PRD lanzó el “Plan por la Unidad en Defensa de la Soberanía Nacional y los Recursos Energéticos“, con la cual busca impulsar una consulta popular sobre la reforma energética en 2015. Además convocó con organizaciones sociales a una gran concentración y marcha nacional contra la reforma energética para el próximo 31 de enero.
En este sentido, el sociólogo Roger Bartra, en su reciente colaboración en el periódico Reforma, advierte que si la izquierda se limita a la protesta, su horizonte se estrechará y tendrá una caída electoral.
“En muchos lugares del mundo la izquierda ha comenzado a modificar el eje de sus preocupaciones, y se ha centrado en impulsar la emancipación de las personas mediante la educación, abandonando el obrerismo tradicional. Aunque con tropiezos, en América Latina se está avanzando en esa dirección, como en Brasil y en Chile. En otros lugares, como en México, la izquierda se encuentra todavía atrapada en el laberinto del nacionalismo populista”.
Dos lecturas
Alejandro Sánchez Camacho, secretario general del PRD, detalla que aún están haciendo una autocrítica del partido tras la firma del Pacto por México. Pero lamentó que parte del perredismo haya confiado demasiado en el gobierno de Enrique Peña Nieto al imponer la reforma energética.
“Hay dos lecturas: opiniones polarizadas en torno al Pacto. Seguramente se va a manejar que fue oportuno y dio frutos. El argumento de otro sector del PRD será que el Pacto fue un fracaso. Nos dieron atole con el dedo. Una definición institucional final del partido resultará de nuestro próximo Consejo Nacional”.
¿En qué situación se encuentra el PRD tras la aprobación de la reforma energética?
Tiene claroscuros. Desde un inicio al interior del PRD se generaron dos opiniones respecto al Pacto por México. Se confió en que era una mesa de negociación y acuerdos de una agenda nacional. Por otro lado, existía otra postura que decía que el Pacto era una estrategia del PRI para beneficiar a Enrique Peña Nieto y el objetivo estratégico de fondo era la reforma energética. Al transcurrir el tema se debatió en el Congreso Nacional del partido, en el mes de noviembre, y ahí se tuvo un resolutivo de manera institucional que consistió en dar el beneficio de la duda al Pacto. Pero en el momento que el PRI y Enrique Peña Nieto impusieran la reforma energética, en ese instante, los participantes del PRD lo abandonarían. Finalmente eso pasó. Cuando Peña Nieto y el PRI ponen en la agenda legislativa el Pacto, en ese momento los compañeros que confiaban en el Pacto decidieron anunciar que estaba muerto. De esta manera el conjunto del partido hace suya la lucha parlamentaria, la movilización social por la defensa de la soberanía nacional y de los recursos energéticos. El partido en términos parlamentarios votó unido en contra de la reforma energética.
¿Quedó debilitado o fortalecido el PRD con el Pacto por México? Por lo pronto, Morena rechazó hacer un frente común con el perredismo contra la reforma energética.
Quedó fortalecido, porque votó de forma unitaria en contra de la reforma energética, no hubo un voto dividido en este tema, como sí fue el caso de la reforma hacendaria. Tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, el PRD votó dividido. En el caso de la reforma energética ambas cámaras votaron en contra. Esa es una fortaleza. También de manera unitaria al interior del PRD cerramos filas por la defensa de Pemex. En el transcurso del 2013 hicimos diversas convocatorias y movilizaciones exitosas con ese propósito. Y no olvidar que el PRD demostró ante la opinión pública que no somos “buscabullas”, que tenemos una propuesta de reforma energética. En 2013 se presentó ante la opinión pública en voz del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, luego el grupo parlamentario la presentó en artículos y capítulos específicos. Estas son las fortalezas. ¿Las partes débiles cuáles son? Por un lado, hay un distanciamiento con Morena, lo cual nosotros respetamos, pero no estamos de acuerdo. Pensamos que en estos momentos el Movimiento Democrático Nacional debe estar unificado, no sólo Morena y el PRD sino el PT, Movimiento Ciudadano y todas las organizaciones sociales del país. construir un frente único con un objetivo estratégico: evitar el saqueo de la riqueza nacional que es Pemex.
Se dice que los acuerdos del PRI con Jesús Zambrano fueron fundamentales para concretar reformas como la hacendaria y energética. ¿Hay responsables directos?
No podemos confiar en el PAN y menos en el PRI, son lo mismo. De tal manera que también tiene que ver con un tema de correlación de fuerzas, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado ellos tienen mayoría. Es altamente probable que el PAN intentara sacar provecho con nosotros en alguna reforma y, al mismo tiempo, sacar otros temas con el PRI. Incluso, en esas condiciones y circunstancias, para un sector del partido era mejor estar fuera del Pacto y dar la lucha como oposición. Claro, hay otra opinión distinta que dice que el Pacto funcionaba para resolver problemáticas.
Mecanismo de Peña Nieto
La firma del Pacto por México la rechazó usted de inmediato, ¿qué conclusiones tiene a la distancia?
Sostengo el argumento que el Pacto fue un mecanismo de Peña Nieto, finalmente él se salió con la suya: implementó la reforma energética, la reforma política-electoral que ni si quiera la han aprobado totalmente los congresos estatales. Después se envió la energética a los estados y, en tres días, se aprobó. Ahí está en el tintero la reforma política del DF, la ley reglamentaria de la consulta popular, no se han dictaminado las reglas secundarias de telecomunicaciones. Es decir, el PRI sacó su agenda que le interesaba y la agenda de la izquierda la dejó en la congeladora.
Es decir, el PRD hizo malas negociaciones.
Más bien fue exceso de confianza. Se entregó una confianza a un viejo lobo con piel de oveja, que es Enrique Peña Nieto y el PRI.
¿Qué estrategia plantean para concretar este frente de izquierda?
El próximo 31 de enero habrá una movilización que convoca el movimiento unidad por la defensa de la soberanía nacional, de este movimiento el PRD sólo es una parte. Pero también el PT, Movimiento Ciudadano, organizaciones independientes sindicales, campesinas, y todas ellas están convocando a la movilización. Qué significa, que esa debe ser la ruta de unidad de las izquierdas. Si Morena no quiere participar en este evento, lo respetamos, tienen su atención en su registro como partido, lo cual es comprensible, pero más allá está la defensa de la soberanía nacional y de evitar que se privatice Pemex. Esta es la ruta que nosotros consideramos que debemos mantener para la unidad, pero también en términos parlamentarios. Necesitamos coincidir para impulsar una agenda legislativa de la izquierda, no sólo del PRD, sino de la izquierda en su conjunto. Una tercera vía es la lucha legal, una batalla legal y política es la consulta popular, la cual se convierte en una oportunidad para el pueblo de manifestar a través de nuestra voz que no está de acuerdo con la reforma energética. Esta consulta la estipula el artículo 35 de la Constitución, falta la ley reglamentaria. Es en esta parte donde Peña Nieto quiere atorar la consulta.
Cambios y transformaciones
Vemos dispersión en el PRD, posturas diversas de Marcelo Ebrard, Miguel Ángel Mancera, Jesús Zambrano, Alejandro Encinas, ¿cómo fusionar un plan común para la alternativa de izquierda que representan?
En política no hay nada escrito y en el PRD, menos. El proceso interno para renovar la dirección nacional va a tener como un punto de definición la candidatura al máximo cargo que es la presidencia nacional. Aquí hay muchos escenarios: uno de ellos es el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. Muchos pensamos que es el liderazgo que se requiere no sólo para la militancia y simpatizantes del PRD, sino para la población en general. Ya quieren ver una imagen de un PRD independiente de las estructuras de gobierno federal, quieren ver un PRD que tenga gobernabilidad interna, y que de confianza a los militantes y a la población. Tenemos que esperar la definición final del ingeniero. Será una decisión política y personal que deberá tomar. Está el escenario del propio Marcelo Ebrard, que ya declaró su interés de dirigir al partido. También están Carlos Navarrete y Carlos Sotelo.
¿Qué tipo de izquierda necesita el país?
Tiene que haber una transformación en el partido, cambios. Se requiere actualizar nuestra presencia territorial. Ser más el movimiento social. Se requiere no perder la iniciativa en el ámbito legislativo. También en el campo de gobierno donde el PRD tiene la oportunidad de gobernar, debe actualizarse. Garantizar transparencia, políticas públicas a favor de los más necesitados, ejercicio del gasto público. El PRD en todos sus ámbitos se debe transformar. Un factor importante es que haya un mensaje unidad interna hacia la población, porque requiere dos cosas: que haya una izquierda unida, con gobernabilidad; una izquierda con alternativas y propuestas. La gente tiene que voltear a alternativas reales de poder y de gobierno, es donde el PRD debe de trabajar.
