Entrevista a Carmela/Líder de las autodefensas en Tepalcatepec
Moisés Castillo
Apatzingán, Mich.- Los Caballeros Templarios no protegen la vida de los michoacanos. Roban, matan, extorsionan, violan a mujeres y niñas. El próximo 24 de febrero se cumplirá un año del surgimiento de las autodefensas y, en Tepalcatepec, preparan una fiesta para celebrar que en el municipio de Tierra Caliente se respira libertad. El pueblo se cansó de pagar cuota a los mafiosos y de los precios que imponían en la compra-venta de alimentos. La tortilla de 12 pesos, subía a 20. Los ocho pesos eran para los Templarios. Así pasó con otros productos como la carne, el ganado y el material que transportaban los camioneros de la industria minera. Por todo se pagaba una especie de diezmo.
Carmela es líder de las autodefensas en Tepalcatepec. Sabe usar armas de alto calibre porque su esposo, aficionado a la cacería, le enseñó a apretar el gatillo antes de que migrara del estado. Si hay que ir a luchar a Apatzingán, ella está dispuesta a colgarse su escopeta al hombro y rescatar parte de su vida. “Nosotros no podemos ir allá, es importante esa ciudad para las actividades económicas y sociales de la región”.
La mujer de treinta y tantos años es comerciante, pero antes trabajaba en el ayuntamiento donde fue despedida injustamente. El mismísimo alcalde Guillermo Valencia le dijo “ese dinero te servirá para que te limpies los pies”. Memo, como lo conoce la gente del pueblo, es considerado como el Templario Mayor. Ante las acusaciones y el levantamiento de las autodefensas, huyó y ahora despacha desde hace más de ocho meses en Morelia, Michoacán.
Cuando regresaba de la cacería, el esposo de Carmela y un amigo fueron interceptados por integrantes de los Templarios. Los tuvieron boca abajo, respiraron polvo. Los golpearon y sintieron los “cuernos de chivo” en sus cabezas. Le pidieron una identificación y se le cayó una imagen de San Pedro. En su mente dijo “señor que se haga tu voluntad, y no la de estos hijos de su puta madre”. Les damos un minuto para que se larguen de aquí. Este tipo de hechos escalofriantes provocó un cambio en la conciencia de la gente.
En la pequeña plaza de Tepalcatepec, Carmela se siente orgullosa de ser parte de un movimiento ciudadano a favor del pueblo y se molesta cuando escucha que los Caballeros Templarios tienen un tinte religioso en su discurso.
El hartazgo nos hizo cambiar
El “Yo formo parte de un movimiento de cursillos de cristiandad. Te voy a decir una cosa: un Caballero Templario es quien está a la orden de Dios. Los verdaderos Templarios no mochaban cabezas, no violaban niñas, no extorsionaban, no cobraban piso, ni impuestos de todo. Ellos usan esa etiqueta nada más como un escaparate. No saben realmente lo que significa la palabra Templario”.
¿Cuál fue el momento clave para que tomaran las armas?
Fue el hartazgo lo que nos hizo cambiar. El deseo de libertad. La gente se organizó a escondidas de ellos, porque si los descubrían serían ejecutados. El día que se levantaron las autodefensas, ese señor que se dice presidente municipal estaba bebiendo con los Templarios en los camellones. Después llegó mucha gente armada y me retiré de ahí. Llegaron con muchachas y con banda en vivo. Le dije a mi esposo, “vámonos porque puede haber una balacera”. Estaba el Quique, el Tena, el Toro.
¿De que manera cambió tu vida cotidiana?
De aquella vida no extraño nada, la vida era un yugo. No teníamos la libertad de salir de nuestros municipios, porque recibimos amenazas de muerte. Me dijeron por Facebook que si no me comportaba, me iban a mandar flores para que entendiera.
¿Por qué crees que muchos apoyan e ingresan a las filas de los Caballeros Templarios?
La gente marcha a favor de ellos por amenazas. No hay de otra forma, la gente tiene mucho miedo. Todavía no se siente con la fuerza para decir, ¡ya basta! Los hombres ingresan al cártel voluntariamente porque les ofrecen droga. Son muchos los muchachitos, los chicleros. No hay otra forma de decirlo, porque dudo que les paguen. En un video, la Tuta decía que les pagaba muy bien, que eran una hermandad. ¿La hermandad, es violar? Aquí violaron a 26 muchachitas. Iban a las casas y decían “sabes, tu niña me gusta” y se las llevaban. Es cruel y se escucha fuerte, pero es la realidad. A un año de esto respiramos paz y tranquilidad, igual con un poco de zozobra porque pueden regresar los Templarios.
