Quiere replantear el Pacto por México

Alejandro Zapata Perogordo

En cuántas ocasiones hemos escuchado la frase, por cierto muy trillada aunque a la vez recurrentemente utilizada por la clase política, de “me levanto de la mesa”. Es la forma de anunciar públicamente el rechazo al diálogo, señalar la inconformidad con lo que ocurre y hacer patente el desacuerdo.

Hace unos días, el PRD en voz de su presidente, hizo pública la decisión de salirse del esquema del Pacto por México, como resultado de la aprobación de la reforma energética, con cuyo contenido no coincide, se pronunció abiertamente en contra y acompañó su oposición con movimientos sociales.

Dadas las condiciones coyunturales en el proceso de transición política y adicionalmente las tendencias latinoamericanas con inclinación socialista-liberal, la voz de la izquierda cobra importancia igual que la del PAN, ambas con arraigada tradición en nuestro país, por lo mismo no se puede desdeñar ni minimizar, es fundamental escuchar sus puntos de vista y sus propuestas, con respeto, aun bajo el riesgo de ser discordantes con la mayoría, máxime, que desde hace décadas no se había logrado la comunicación y los acuerdos entre las tres principales fuerzas políticas y el gobierno, como ha ocurrido en los últimos meses, así estén inacabados y pendientes, es un hecho inusitado.

La reincorporación del PRD al mecanismo del Pacto por México se ve complicada, ya que precisa mantener su propia identidad y ahora compite con una izquierda beligerante al alcanzar Morena los requisitos para ser partido político, por lo tanto cuenta con un ingrediente mas para mantener su postura fuera del Pacto y abanderar su propia agenda.

La estrategia que ha seguido le dio resultados a medias; en los procesos electorales no obtuvo grandes espacios, aunque le permitió mantener presencia como partido ya sin los caudillajes, entrando al camino de la renovación, ha comprendido que su principal trinchera se localiza en el Distrito Federal, donde ha enfocado sus esfuerzos, tanto para impulsar la reforma política, como en el fortalecimiento de las finanzas publicas a través del denominado “fondo de capitalidad”.

En ese contexto, el PRD está cierto que el camino del diálogo y los acuerdos le puede aportar dividendos políticos, claro ejemplo de lo anterior fue la reforma fiscal aprobada por el partido para el ejercicio fiscal 2014. Tampoco es ajeno la circunstancia favorable a la actual administración, para el gobierno ha resultado un mecanismo eficaz, ya que desde el mismo momento que tiene la capacidad de sentar a la mesa a la oposición,  ahí comienza el diálogo y los acuerdos, y  manda señales de estabilidad y le permite contar con  elementos de gobernabilidad.

El levantarse de la mesa del Pacto no implica romper el diálogo, sino replantearlo, establecer una agenda para el 2014, ya que aún quedan temas por resolver.

La ventana de oportunidad cada vez se hace más estrecha, sin embargo, seguir la ruta de la tolerancia, del diálogo y los acuerdos, trazando el camino de un sistema político basado en las libertades, en el imperio de la ley, en la justicia y el progreso, enmarcado en un desarrollo democrático, debe ser una obligación ineludible.