Productores, encabezadas por el Frente Democrático Campesino, cerraron parcialmente el puente internacional Córdoba de las Américas, como una forma de protesta por el empobrecimiento del campo mexicano que trajo como consecuencia el Tratado de Libre Comercio de América del Norte en los veinte años de vigencia.

Unos doscientos campesinos, provenientes de varios municipios agrícolas del estado, cerraron tres carriles del cruce internacional, del lado que conduce a los guiadores de México a Estados Unidos, dejando un solo espacio para la circulación vehicular.

El bloqueo inició a las 7:00 de la mañana y continuará hasta el medio día en espera de que se sumen otras organizaciones como El Barzón y la Unión Democrática Campesina, entre otras. Los elementos del Ejército que custodian el cruce internacional intentaron sin éxito disuadir el bloqueo.

Las proclamas de los manifestantes exigen una política de Estado que impulse la autosuficiencia alimentaria; el fin del acaparamiento de tierras por parte de grandes empresas agroindustriales y una política de uso racional del agua.

El dirigente estatal del Frente Democrático Campesino, Fernando Ortega aseguró que el Tratado de Libre Comercio solo produjo pobreza en el campo mexicano, por la asimetría que existe entre los pequeños productores, comuneros y campesinos, para competir con las grandes empresas agroindustriales de México, Canadá y Estados Unidos, donde además existen grandes subsidios a la producción agrícola.

Señaló que en México los campesinos no tienen certeza del precio en el que podrán comercializar sus cosechas, porque la política gubernamental beneficia a los grandes productores y se olvida de los pequeños.

Además de las protestas campesinas en Ciudad Juárez organizaciones civiles y políticas, entre ellas simpatizantes del PAN y del Movimiento de Reconstrucción Nacional, Morena, realizaron actos de resistencia civil pacífica, acudiendo a las tiendas de autoservicio donde adquirieron artículos con el nuevo IVA homologado del 16%, y una vez con el recibo de compra impreso, exigieron la devolución del 5 por ciento que se les cobró de más en comparación al impuesto del 11 por ciento para zonas fronterizas que estuvo vigente hasta el 31 de diciembre.

Los campesinos llegaron portando mantas en las que asentaron: Demandamos a los gobiernos (en alusión a los de México, Estados Unidos y Canadá) resuelvan los problemas del campo; 20 años del TLCAN suficientes para devastar al campo; ¡basta de TLCAN y violencia, los campesinos exigimos justicia y desarrollo! Reforma al campo ¡ya! Con campesinos y no con partidos políticos. Menos campesinos y más narcos en el campo. 20 años de TLCAN igual a 20 años de violencia.

Allí, en esas mantas los labriegos integrantes de dicho Frente, así como de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras, Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo, Movimiento Agrario Indígena Zapatista, plasmaron su disgusto por el resultado del acuerdo comercial. Otra de las exigencias es una acción inmediata del gobierno mexicano para que los productores de maíz, frijol, sorgo y manzana reciban un precio justo, pues en el caso del frijol los intermediarios siguen pagando entre 6 a 7 pesos por kilo cuando el costo de producción rebasa los 12 pesos; en maíz se paga entre 2 mil 700 y 2 mil 900 pesos la tonelada, frente a un costo de producción de entre 12 a 20 mil pesos por hectárea, Los productores de sorgo suman pérdidas de 800 millones de pesos por la caída de los precios; en tanto los de manzana, dejaron de percibir el 70 por ciento de sus ingresos.