Vaticinios
René Avilés Fabila
Es complejo hacer vaticinios en la política mexicana, pero algo puede señalarse con los datos que tenemos. El PRI, que desborda entusiasmo por lo conseguido, no debe ser tan complaciente: todos sus militantes de alto nivel, sin duda por disposiciones de la cúpula, o sea de Peña Nieto, hablan y hablan ante los medios: siempre son exageradamente optimistas. Se acabaron o casi los problemas. Hay que aceptar que su estrategia les ha dado resultado. ¿Cuál es? No muy inteligente, simplemente habilidosa: dejar que los opositores se desgasten con sus habituales gritos y ofensas, y aliarse, en una política por completo pragmática, al PAN o al PRD, según el proyecto que desean sacar. El que lo consigan no significa un triunfo real, puede ser, sólo el tiempo lo dirá, una victoria pírrica. Dependerá de la congruencia de su trabajo.
Debemos considerar que el triunfo de Peña Nieto, que no fue tan sencillo como parecía en un principio, debilitó a los partidos rivales y fortaleció a los pequeños aliados. Tampoco eso prueba un sistema serio de partidos. El PAN, luego de gobernar muy mal dos sexenios, está al garete y en las peores manos, mientras que el PRD sigue en lo suyo, ya sin caudillos de peso, sus tribus continúan peleándose entre sí. El hueco dejado por López Obrador no es fácil de llenar con líderes de tendencias raquíticas. Necesitan rehacerse, adueñarse de una ideología seria de izquierda. De lo contrario, estarán en riesgo de perder la ciudad capital, un punto clave en las decisiones políticas del país.
El PRI tiene razón en estar gozoso, pero no tendría que ser tan confiado. Le falta completar lo conseguido con grandes esfuerzos y algo más, necesita convencer a una nación compleja y sin orientación seria, que Peña Nieto tiene la razón. A pocos les quedan claros los grandes beneficios, por ejemplo, que nos traerá la reforma energética. Tampoco nos han podido asegurar que las propuestas y buenos deseos en materia de educación, van a convertir a México en una potencia cultural. Todo son, en suma, buenos deseos y palabrería. Nos faltan los hechos y estos deberán comenzar a verse a fines de este año que comienza y que realmente espero sea bueno para todos los mexicanos, quienes deseamos seriamente políticos honestos, preparados y de buena fe. Un sistema de partidos bien estructurado y no organismos que sólo buscan su propio beneficio. Eso queremos, parece poco, en realidad es mucho.
Hasta hoy, sólo hemos transitado de un sistema de partido único y muy poderoso a uno donde los partidos parecen no tener más ideología que una conducta pragmática, que los obliga a marchar en pos de sus intereses y no tras de los que exige un país que está harto de tantas injusticias y tanta corrupción. No desea ser más una fábrica de multimillonarios y al mismo tiempo un hervidero de pobreza terrible. Si tenemos grupos armados que se hacen llamar “autodefensas” y todos los días marchas de protesta y un altísimo nivel de inseguridad y la proliferación del crimen organizado, hay que pensar en que muchas cosas están mal y no creer que desde las cámaras de legisladores, tan acostumbrados a “brillar”, todo está a punto de ser resuelto.
www.reneavilesfabila.com.mx
www.recordanzas.blogspot.com
