Magdalena Galindo
El tema de Maximiliano y Carlota ha cautivado la imaginación de los escritores mexicanos. Casi al mismo tiempo que ocurría la invasión de Napoleón III a México, Juan A. Mateos escribía su novela El cerro de las campanas, en donde, como liberal, satiriza a los mexicanos que sirvieron al imperio, por más que él lo hiciera por breve tiempo. Aunque aparecen personajes históricos, Bazaine o Saligny entre muchos otros, se trata de una novela, porque Mateos va trenzando la historia con los conflictos de sus personajes ficticios. Con mucha frecuencia, incluso los historiadores y con más derecho los novelistas, atribuyen a rasgos de carácter los motivos de los acontecimientos. Por el contrario, en Juan A. Mateos no falta la explicación de las causas ni el alegato político. Al mismo tiempo, tiene una vena para la caricatura que parece que estamos frente a un Daumier. Sin embargo, vibra en sus páginas un sentimiento patriótico de quien es contemporáneo de los hechos que narra, lo que no impide que trate con compasión a Carlota y más aún a Maximiliano.
Rodolfo Usigli llama a su obra teatral Corona de sombra, pieza antihistórica. Algunos críticos suponen que esta clasificación obedece a que actúa a sabiendas de que va a causar polémica por su tratamiento de Maximiliano y Carlota que contradice la historiografía mexicana; otros, que lo hace para evitar caer en las discusiones de que se incurre en anacronismos o en falsedades históricas. Al parecer, por lo argumentado por él mismo, se debe al carácter trágico de lo acontecido y a su fascinación por lo que observa en sus visitas al Museo de Historia en su tiempo, (hoy en el castillo de Chapultepec) de muebles, vestimenta y carruaje. Y tal vez, en primer lugar, porque su madre, de nombre Carlota, le hablaba de esta historia desde niño. Lo que impresiona a Usigli, según el prólogo a la obra, es que Carlota haya sobrevivido sesenta años a Maximiliano y por su tragedia, haberse escapado a la locura. Compara la vida de la pareja con el destino de Edipo e imagina que Maximiliano, enamorado de una Carlota ambiciosa, hace lo imposible por complacerla. Sin embargo, no cabe duda de que la protagonista de la obra es la emperatriz. Un personaje ficticio es el historiador Eusebio Ramírez que ve desde el presente la tragedia del imperio y en el que muchos han conjeturado un alter ego del autor.
Sobra decir que una de las obras maestras latinoamericanas es Noticias del imperio, en la que Fernando del Paso, valiéndose del monólogo interior, le apuesta todo a la reconstrucción de la locura de Carlota. Sin embargo, en lo personal, una de las partes que me parecen más valiosas es todo lo que sucede en el Jardín Borda de Cuernavaca y que alude a la leyenda de los amores de Maximiliano con la India Bonita. (Tema que, por cierto, es tratado por Juan A. Mateos). Sin embargo, las descripciones de Fernando del Paso son memorables.
Y todo lo anterior, para mencionar que se le otorgó el Premio Internacional Alfonso Reyes a Fernando del Paso.
