Nueva lucha social
René Avilés Fabila
Más inspirados en Martí Batres que en Karl Marx, ahora infinidad de capitalinos han optado por no pagar el Metro, aparte de los llamados de la tercera edad. Fieles a una nueva consigna, “sáltate el torniquete”, muchos toman el Metro gratis. El aumento del precio en la tarifa del transporte creó un nuevo frente que se suma a los muchos que ha abierto Miguel Ángel Mancera sin quererlos. Simplemente no es un buen gobernante. Si bien llegó a la jefatura del gobierno capitalino con una enorme masa de votos, hoy ve su popularidad reducir de forma alarmante merced a su incapacidad de aplicar la ley.
Sin un partido que realmente lo acompañe, empeñado en ser “político apartidista”, ajeno a la sensibilidad de los sectores menos protegidos. Cuida o trata de mantener el capital político que adquirió con su buen trabajo en la PGJDF y por golpes de fortuna que se dieron a su alrededor. Por desgracia, su peso disminuye a todas luces. Entre su incapacidad para defendernos a los capitalinos de las muchas y costosas agresiones de la CNTE, limitándose a repetir una frase gastada e ilógica en este caso: respeto la libertad de expresión, no ha podido poner freno a los grandes males urbanos: el ambulantaje, la inseguridad y las manifestaciones que provienen no sólo de fuera del DF sino de personas disgustadas por lo que les sucede. Todo ello ha hecho de este sitio un lugar hostil y poco amable.
Es obvio que en la mira están Los Pinos, el DF, desde Cárdenas, se ha convertido en plataforma presidencial o al menos de intentos de alcanzar el cargo. Pero entre su ineptitud y su frivolidad no ha conseguido acercarse a tal posibilidad. El partido que lo postuló está hecho pedazos, mientras que los plantones, las agresiones a monumentos, la discreta proliferación de la inseguridad y más razones de peso, lo alejan de esa posición. Otros personajes aparecerán en la carrera que Mancera anhela.
Como prueba de que ahora en los túneles y vagones del Metro se hace lo que le viene en gana a cualquiera, están ahora los saltos al torniquete. Unos en efecto lo saltan, otros, menos ágiles, pasan por debajo. Jóvenes y viejos, que no tienen ningún afán de lucha social, lo hacen por diversas razones, hasta para divertirse. Mancera lo sabe y dice que “no se confrontará con ellos” que “respeta la libertad de expresión”. ¿Y qué tiene qué ver la libertad de expresión, con la ley y el orden de grupos de vándalos que dificultan el derecho de tránsito? Claro que nada. Es mero pretexto para no complicarse la vida.
Es evidente que los problemas que padece le fueron heredados por gobiernos priistas y perredistas, pero Mancera tiene la obligación de hacerles frente y ponerles un alto. No basta escudarse en yo soy respetuoso de la ley. Nadie le dice que fusile y reprima de modo draconiano, se le pide que ponga orden. Sólo eso. Pero está visto que en un año sólo ha conseguido perder prestigio. Los problemas siguen allí, los heredados y los recién adquiridos. No era el estadista que los capitalinos esperábamos. Su deber es defender a los millones de ciudadanos que votamos por él, si aspira a mantener su carrera política ascendente.
www.reneavilesfabila.com.mx
www.recordanzas.blogspot.com
