Tayde Acosta Gamas
Para Paloma Gorostiza
Habituar al público todo a disfrutar de la producción artística para convertir a ésta en un artículo necesario para la vida de los ciudadanos
Celestino Gorostiza
Las empresas culturales de nuestro país no tienen memoria, es una situación lamentable y de proporciones mayúsculas, porque no sabemos con certeza si se trata sólo del olvido que provoca el paso del tiempo, o se pretende enterrar la memoria de forma deliberada para cancelar todo diálogo con una etapa esplendorosa, con el recuerdo de un tiempo en el cual ser funcionario público no implicaba ser un burócrata al servicio de unos cuantos, colaborar con el Estado obedecía a la tarea de trabajar para la gente, en pro de la inteligencia, de la cultura, usar los recursos del gobierno para llevar al cabo las obras que colocaríana México a la altura de las grandes naciones. Así fue como lo entendió Celestino Gorostiza, una de las personalidades más importantes para la cultura, para el medio teatraly, desde luego, para la memoria institucional de México en el siglo XX.
Es ofensivo el olvido en el que permanece inmersa la figura de Celestino Gorostiza, el 31 de enero se cumplieron 110 años de su nacimiento, nueve del Homenaje Nacional que se le rindió con motivo de su centenario, antes de esto: nada. Entre el 11 de enero de 1967 que nos abandonó y el 31 de enero de 2005, Celestino Gorostiza habitó sólo en la memoria de algunos estudiosos, de pocos intelectuales, nadie celebró su vida ni lamentó la orfandad de su ausencia, sin embargo, México sí lo echa de menos, México, esa representación inanimada que habita todos los tiempos y que ha sido testigo de momentos brillantes, hoy demanda el resurgimiento de otras épocas para dejar atrás esta decadencia.
Celestino Gorostiza nació en 1904 en Villahermosa, Tabasco, hermano menor del poeta José Gorostiza, Celestino fue también parte de esa pléyade de artistas que en la década de los veinte, formó los movimientos renovadores de Ulises y Contemporáneos.
Si bien, Celestino Gorostiza fue el iniciador del teatro moderno en Méxicoy,la mayor parte de su vida la dedicó a la actividad teatral, Celestino también debe de ser reconocido como el magnífico escritor que fue. Fundó empresas literarias como la revista Escala en 1930. Redactor, ese mismo año, de la revista El Espectador de Humberto Rivas. Colaborador asiduo en Contemporáneos (1928-1931), Examen (1932), Letras de México (1937-1947) o El Hijo Pródigo (1943-1946), a pesar de esto, su escritura queda siempre eclipsada ante el peso literario de ser hermano de José Gorostiza, sin embargo, hasta hace muy poco tiempo se descubrió un antecedente revelador de la autoría de Celestino Gorostiza, significativo en cuanto a cierta preocupación filosófica que devela en el texto: “Aspectos del teatro”, publicado en el mes de mayo de 1929 en la revista Contemporáneos:
El teatro frente a la vida, es un vaso de agua frente al mar. Toda la turbulencia, el desorden, el colorido, la impureza del mar, captados dentro de los límites exactos, precisos, inconfundibles de un vaso, dentro de su transparencia, de su pureza, de su orden y perfección milagrosa.
Indudablemente nos remite a Muerte sin fin, poema cumbre de la literatura mexicana publicado en 1939, el “vaso” de Celestino se nos presenta como un descubrimiento más de lo que significó la labor literaria dentro del grupo Contemporáneos, ese trabajo casi colectivo de la escritura, esa complicidad en la cual compartían sus textos para solicitar una crítica o una corrección, es así como entendemos esta imagen, “el vaso” de Celestino como un carácter metafísico que también preocupaba a su hermano José y, probablemente, a algún otro de los Contemporáneos.
A la obra prosística de Celestino Gorostiza, cuyo replanteamiento es urgente, por supuesto se incluyen las piezas dramáticas: El nuevo paraíso (1930), La escuela del amor (1933), Ser o no ser (1934), Escombros del sueño (1939), El color de nuestra piel (1952), Columna social (1955) y La Malinche (1955). Así como sus innumerables textos de crítica y ensayo literario.
En 1928, Celestino Gorostiza se desempeña en el Departamento de Salubridad que dirige el Dr. Bernardo José Gastélum. En el mes de enero funda junto con Antonieta Rivas Mercado, Clementina Otero, Salvador Novo, Gilberto Owen y Xavier Villaurrutia, el antecedente principal del teatro moderno en México, el legendario Teatro de Ulises, en el que se distingue como director, traductor y actor.
Un año más tarde, cuando el Conservatorio Nacional depende de la Universidad Nacional de México y se denomina Escuela Nacional de Música, Teatro y Danza, dirigida por Carlos Chávez, Celestino Gorostiza es llamado para reemplazar en el mes de abril a Antonieta Rivas Mercado en la clase de Práctica Teatral. Meses después, cuando el Conservatorio Nacional se separa de la ahora Universidad Nacional Autónoma de México, Celestino Gorostiza asume el cargo de Secretario.
En 1932, Celestino Gorostiza decide llevar a buen fin un proyecto del que es el único y definitivo creador, el Teatro de Orientación, que organiza e inaugura en el mes de julio con el apoyo de su hermano José, entonces Jefe del Departamento de Bellas Artes, y de Xavier Villaurrutia. En el Teatro de Orientación, además, mantiene el papel de traductor y director.
Tras una breve pausa del Teatro de Orientación, durante1935 y 1936, Celestino Gorostiza se inicia en el mundo del cine, colabora como Director Artístico de la Cinematográfica Latinoamericana, S. A. (CLASA) de Alberto Ricardo “Rico” Pani, en la cual Celestino Gorostiza también trabaja como argumentista, adaptador y director.
En esa etapa se realiza una de las películas más importantes del cine mexicano: ¡Vámonos con Pancho Villa!, basada en la novela homónima de Rafael F. Muñoz y bajo la dirección de Fernando de Fuentes, para este trabajo, Celestino Gorostiza solicita la participación de Xavier Villaurrutia como guionista.
Celestino Gorostiza elabora los guiones de las películas Refugiados en Madrid (1938), dirigida por Alejandro Galindo; El Indio (1939),de Armando Vargas de la Maza; La Guerra de los Pasteles (1943), de Emilio Gómez Muriel; La soldadera, que se presenta como Las mujeres de mi general (1950), dirigida por Ismael Rodríguez. Escribe también los diálogos de Paraíso Robado (1951). Asimismo, en 1943, funge como director de la cinta Naná junto con Roberto Gavaldón y, en 1945, dirige Sinfonía de una vida y Ave de paso, ambas producciones con guiones de Max Aub.
En 1935, Celestino Gorostiza es parte de la Comisión de Hacienda de la Mesa Directiva de la Unión Mexicana de Autores (antecedente de la Sección de Autores y Adaptadores, del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica).
En el año de1936, participa en la tercera temporada de “La Comedia Mexicana” que se lleva a cabo en el Palacio de Bellas Artes, Celestino aparece en la nómina junto a Xavier Villaurrutia, Clementina Otero, Carlos López Moctezuma, Josefina Escobedo, Roberto Montenegro, Agustín Lazo, Fanny Schiller, María Tereza Montoya, Alejandro Ciangherotti y algunas otras personalidades. Celestino, además, asiste como Presidente del Consejo de Vigilancia. Entre las obras que “La Comedia Mexicana” lleva a escena se encuentraEscombros de un sueño, quizá una primera versión de la pieza que Gorostiza publica en 1939.
Al año siguiente, Celestino colabora como Director Artístico en la Compañía de María Tereza Montoya, quien presenta una breve temporada en el Palacio de Bellas Artes. En 1938, asume el cargo de Jefe del Departamento de Bellas Artes, entonces restablece su Teatro de Orientación con el estreno, también en el Palacio de Bellas Artes, de la obra Minnie la Cándida de Máximo Bontepelli, con la actuación de Clementina Otero, bajo la dirección de Xavier Villaurrutia y con decorados de Agustín Lazo.
Desde la Jefatura del Departamento de Bellas Artes, Celestino Gorostiza estuvo a cargo de una de las tareas más importantes en la primera mitad del siglo XX: el proyecto, así como la organización y la realización de la revista musical Upa y Apa o Mexicana. En el año de 1938, como consecuencia del Decreto de la Nacionalización Petrolera, diferentes países encabezados por los Estados Unidos y el Reino Unido, dieron inicio a una campaña difamatoria y de agresión en contra de México. El presidente Lázaro Cárdenas, decidido a limpiar la imagen de nuestra Nación, solicitó un proyecto cultural que frenara los ataques y promoviera al país. Celestino Gorostiza concibe una revista musical en la cual se manifiestan los diferentes movimientos artísticos de México y, del mismo modo, se presenta un panorama de la cultura popular mexicana para dar continuidad al proyecto nacionalista del gobierno de Cárdenas. La finalidad es la exhibición de esta revista en la Feria Mundial de Nueva York del año siguiente.
Celestino Gorostiza inaugura su revista musical Upa y Apa en el mes de marzo de 1939 en el Palacio de Bellas Artes y, el 21 de abril, se presenta en la Feria Mundial de Nueva York con el nombre de Revista Mexicana. Después de 36 representaciones en las que el espectáculo obtiene el mayor éxito en Broadway, se planea una gira de cuatro semanas por Europa, desafortunadamente, la invasión a Polonia por la Alemania Nazi, que desata el inicio de la Segunda Guerra Mundial, cancela de forma categórica el proyecto.
En la revista Upa y Apa o Mexicana se exhiben,por medio de la literatura, la pintura, el teatro y la música, las realizaciones más interesantes del arte mexicano, las formas más representativas del folklor nacional. Los programas de Upa y Apa develan una nómina con lo mejor de la época: José Gorostiza, Xavier Villaurrutia, Jorge Cuesta, Octavio G. Barreda, Rodolfo Usigli, Rafael F. Muñoz, Amalia Caballero de Castillo Ledón, Diego Rivera, Rufino Tamayo, Carlos Mérida, Carlos Orozco Romero, Julio Castellanos, Agustín Lazo, Antonio Ruiz “El Corcito”, Gabriel Fernández Ledesma, Silvestre Revueltas, Tata Nacho, José Rolón, Luis Sandi, Calendario Huízar o Blas Galindo, sólo por mencionar a algunos personajes del extenso programa.
La producción de Celestino Gorostiza atrajo muy buenos resultados y, junto con otras iniciativas del gobierno, en poco tiempo, México consiguió el “reconocimiento” de varias naciones, así como la legitimación de su derecho sobre la nacionalización del petróleo.
En 1940, Celestino Gorostiza dirige la Compañía de “Alta Comedia” que realiza algunas presentaciones en el Palacio de Bellas Artes, como la puesta en escena de Parece mentira de Xavier Villaurrutia. El 12 de octubre de 1942, organiza la Academia Cinematográfica de México que, más adelante, se convierte en el Instituto Cinematográfico de México. Celestino funge como director durante nueve años. Destacan profesores como Fernando Wagner y Enrique Ruelas.
En el año de 1943, en compañía de Miguel N. Lira, Conchita Sada, María Luisa Ocampo, Julio Castellanos, Xavier Villaurrutia y Julio Prieto, Celestino Gorostiza funda el Teatro de México, una especie de resultado final de los experimentos realizados en el Teatro de Ulises y de Orientación. El Teatro de México se mantiene por un periodo de tres años bajo la dirección de Celestino Gorostiza, Xavier Villaurrutia y Paco Fuentes, con una estupendo registro de actores encabezado por Clementina Otero, Carlos López Moctezuma, Alberto Galán, Maruja Griffel o Francisco Jambrina, se llevan a escena producciones célebres como Carlota de México, de Miguel N. Lira; La mujer ideal (Escombros del sueño), de Celestino Gorostiza; El yerro candente,de Xavier Villaurrutia o HeddaGabler, de HenrikIbsen.
El 3 de julio de 1946, Celestino Gorostiza constituye con Raúl de Anda, Fernando Soler, Ángel Garaza, Adela Formoso de Obregón Santacilia, Carlos Pellicer, Antonio Castro Leal, Gabriel Figueroa y Alejandro Galindo entre otros, la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas, A. C., de la cual Celestino asume la presidencia.
Como una inminente necesidad para la profesionalización de los jóvenes actores, con base en la experiencia teatral de los últimos años, Celestino Gorostiza, Salvador Novo, Xavier Villaurrutia y Clementina Otero instituyen, el 15 de julio de 1946, la Escuela de Arte Teatral de Bellas Artes, de la cual son los principales profesores. Entre 1948 y 1951, Celestino dirige algunas obras dentro de la temporada del Teatro Universal, impulsado por la Escuela de Arte Teatral.
Celestino Gorostiza organiza en 1949, con alumnos del Instituto Cinematográfico y actores huéspedes, la primera temporada “teatral” del Instituto Cinematográfico de México que se exhibe en el Teatro Latino del Paseo de la Reforma, ahí se representan piezas como Llega un inspector de J. B. Priestley, dirigida por el propio Gorostiza o Teatro, de SommersetMaugham, dirigida por Fernando Wagner.
En colaboración con Alfredo Robledo, Xavier Villaurrutia, Agustín Lazo, Luis G. Basurto, Wilberto Cantón, Rodolfo Landa (Echeverría) o Miguel Manzano, Celestino Gorostiza colabora como director teatral, en la Unión Nacional de Autores constituida en 1950.
En 1952, Celestino Gorostiza es designado Jefe del Departamento de Teatro de Bellas Artes, desde este encargo impulsa las mejores propuestas para fijar un verdadero teatro nacional. De las realizaciones de esta etapa, destaca la construcción de nuevos espacios escénicos como el teatro del Bosque, del Granero, el Orientación, la Sala Xavier Villaurrutia o el de los Insurgentes. La materialización de grandes producciones encabezada por las Compañías de Margarita Xirgu, Louis Jouvet, Madeleine Renaud y Jean Louis Barrault. La difusión del teatro mexicano con creaciones de Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, Sergio Magaña, Emilio Carballido, Rodolfo Usigli o del mismo Gorostiza. La promoción del teatro en todas sus facetas: experimental, comercial, infantil, popular y regional. Así como la expansión de las escuelas de arte dramático.
Celestino Gorostiza es nombrado Miembro de Número de la Academia Mexicana de la Lengua en el año de 1958. Al año siguiente, asume la Dirección General del Instituto Nacional de Bellas Artes, cuyo periodo es una magnífica extensión de las tareas que concreta en el Departamento de Teatro.
Es memorable la época de Celestino Gorostiza como Director del INBA, diversos factores contribuyen para esta situación, sólo por citar uno, Jaime Torres Bodet se encuentra al frente de la Secretaria de Educación Pública, de tal manera que el panorama es inmejorable.
Con un presupuesto que va de 11 millones 966 mil en 1958 a 30 millones 932 mil en 1964, la Dirección de Bellas Artes efectúa la construcción de diferentes espacios como el Museo de Arte Moderno, la Escuela de Pintura y Escultura “La Esmeralda”. La reconstrucción del Conservatorio Nacional de Música, la readaptación de la Pinacoteca Virreinal.
Se establecen organismos como la Ópera de Bellas Artes, el Ballet Clásico de México, el Centro Nacional de Conservación de la Obra Artística, los Patronatos de la Orquesta Sinfónica Nacional y del Museo de San Carlos. Celestino Gorostiza es, además, el creador del Ballet Folklórico de México. Se promueven diversos festivales como el de Música Mexicana, el de Danza Mexicana, el de Música Contemporánea, el de la Escuela de Arte Teatral, así como la “Temporada de Oro” del Teatro Mexicano, la Bienal Nacional de Escultura y la “Hora de Bellas Artes”, que se transmite por televisión.
Como en el momento que le antecede, se fomentan las Escuelas Artísticas, los Centros Culturales e Institutos por toda la República. Se organizan exposiciones como la del “Retrato Mexicano Contemporáneo” o la de “Escenografía Mexicana Contemporánea” que, en compañía de otras, viaja al extranjero.
En el campo de la Literatura se presentan conferencias con escritores de amplia trayectoria. Se elaboran ediciones tan esenciales como El trato con escritores, Las revistas literarias de México, El teatro inglés, de Salvador Novo, Medio siglo de teatro mexicano, de Antonio Magaña Esquivel o El teatro en México, 1958-1964. Así como la edición de revistas como los inolvidables Cuadernos de Bellas Artes, la Revista del Conservatorio Nacional o la Revista de la Escuela de Arte Teatral.
Los espectáculos están encabezados por célebres Compañías extranjeras como la de Old Vic, la Comedia Francesa, el Ballet Moiseyev, el Ballet Bolshoi o el Teatro Popular Italiano representado por Vittorio Gassman. A esto se suma la exhibición de Marcel Marceau y la presencia de Igor Stravinsky como huésped de la Orquesta Sinfónica Nacional.
Lo anterior es apenas un pequeño panorama de lo que se logra en la gestión de Celestino Gorostiza, una labor sin precedente en el medio cultural de nuestro país que honra a la Administración de Adolfo López Mateos, un esfuerzo casi inconcebible en la actualidad.
Al terminar su encargo en la Dirección del INBA, en el año de 1965, Celestino Gorostiza es llamado por el Fondo de Cultura Económica como Consejero Editorial, lamentablemente el cáncer que lo aquejaba desde hacía algunos años, apagó su vida en 1967, pero siempre tendremos la oportunidad de celebrar su vida que enriqueció indiscutiblemente la nuestra:
La vida cultural y artística de México está íntimamente ligada a la instrucción básica del pueblo. Sólo en la medida en que las grandes masas de población vayan siendo educadas, pueden el arte y la cultura ir extendiendo su radio de acción para llegar a alcanzar su verdadera meta: la de convertirse en un bien del que pueda disfrutar la Nación entera.
Celestino Gorostiza
