CIENCIA

 

Para un estado de salud físico, mental y emocional

 

 

René Anaya

Se considera que un beso puede ser el preludio de un intenso encuentro amoroso o el principio de una relación duradera o simplemente el comienzo o final de un amor. Más allá de las campañas publicitarias con motivo del próximo 14 de febrero, y de los poemas y canciones que se han dedicado a la unión de los labios, el acto de besar ─además de expresar un sentimiento amoroso, afectuoso o placentero─ también tiene un importante componente fisiológico.

Los besos son más que una señal o un símbolo del amor, son un remedio probado y eficaz para conservar o prolongar el estado de salud físico, mental y emocional, según han corroborado investigaciones biomédicas realizadas con las nuevas tecnologías de la informática.

 

En el principio fue el beso

Aunque no hay un acuerdo total, la mayoría de los investigadores considera que el beso es un acto innato o instintivo y no cultural. Quienes no aceptan este planteamiento refieren que la décima parte de la población no lo practica.

Sin embargo, primatólogos y etólogos como Frans de Waal y Eibl-Eibesfeldt consideran que, como otros primates, los primeros seres humanos alimentaban boca a boca a sus hijos, como el hombre de Cro-Magnon, por lo que unir los labios sin transferir comida es la continuación natural de una expresión de amor y de afecto entre los humanos, que viene de aquellos tiempos remotos.

En apoyo a esa teoría se ha probado estadísticamente que la mayoría de las personas se inclinan hacia el lado derecho para besarse, lo cual puede tener dos explicaciones: una, que responde a la asimetría cerebral; y otra, que cuando se es bebé, se inclina la cabeza hacia la derecha para buscar el seno materno, ya que 80 por ciento de las madres arrullan a los bebés del lado izquierdo, donde está el corazón, según ha referido el etólogo inglés Desmond Morris, quien también ha hecho notar que somos la única especie que tiene los labios plegados hacia afuera y con un color muy diferente al resto de nuestra piel.

Además, en refuerzo a este planteamiento, se puede señalar que si el acto de besar es estrictamente la unión de dos partes del cuerpo para manifestarse placer o afecto, en el reino animal también hay esas expresiones, independientes del acto sexual: las tortugas chocan sus cabezas, las aves se picotean, las jirafas entrelazan sus cuellos, los elefantes meten sus trompas en el hocico de otros, los manatíes mordisquean a sus parejas, los topos frotan el hocico, las ardillas se frotan las narices, los zorros se lamen sus hocicos, los bonobos y otros chimpancés se besan.

Por su parte, Sheril Kirshenbaum, investigadora de la Universidad de Texas y autora del libro La ciencia de los besos, plantea que la acción de fruncir los labios remite a la tranquilidad, comodidad y apego que se tenía en la infancia, de acuerdo con la teoría freudiana. Así que en el principio fue el beso.

 

El beso un remedio placentero

Al margen de la polémica sobre lo innato y lo adquirido del acto de besar, los científicos coinciden en afirmar que los besos son benéficos para la salud física y mental, como lo experimentan todas las personas que lo practican diariamente o con frecuencia.

Se conoce que en un beso apasionado se coordinan 34 músculos de la cara, en tanto que un beso en los labios solo requiere de dos músculos. Por lo tanto, besar es un buen ejercicio que contribuye a tonificar la piel de la cara. El beso, por sí mismo, activa la circulación sanguínea, aumenta los latidos cardiacos y puede contribuir a disminuir la presión arterial, aunque en un principio podría aumentarla.

Besar puede ser una buena cura de los dolores de cabeza, ya que el aumento de la circulación sanguínea es parte del efecto que tienen los analgésicos que combaten las jaquecas. Otro remedio para restablecer la salud o prevenir enfermedades es la saliva, su intercambio neutraliza las bacterias ajenas que causan la caries y también el intercambio de sales minerales ayuda a fortalecer el esmalte.

Además, un beso apasionado inicia la liberación de numerosas sustancias benéficas para el ser humano, como la oxitocina u hormona del apego, asociada con el cariño, la ternura y el contacto físico; las endorfinas (semejantes a la morfina), que también se liberan durante el ejercicio, proporcionan un sentimiento de bienestar; la adrenalina aumenta el ritmo cardiaco, la presión arterial y el nivel de energía del organismo; la serotonina y la dopamina, entre otras, contribuyen a sentir placer, dicha y bienestar.

Por lo tanto, este 14 de febrero el mejor regalo para las parejas será una buena dotación de besos apasionados, que les proporcionara la dicha del amor y la salud.

 

reneanaya2000@gmail.com