Universidad pública

René Avilés Fabila

La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) es joven, está cumpliendo 40 años. Fue fundada por instrucciones de Luis Echeverría. De la UNAM salté a la Metropolitana. Soy uno de los profesores fundadores. Aunque haya empezado en otra casa de estudios, me formé plenamente con la segunda. He titulado a cientos de alumnos y escrito algunos libros de literatura y textos de apoyo académico. Creo ciegamente en la universidad pública, en sus valores. Podemos tener competencia en las privadas, pero eso sería acaso en docencia; en investigación y difusión de la cultura, nos quedan muy atrás o de plano apenas existen.

La UAM comenzó con tres unidades y hoy tiene cinco. Para qué hablar de la UNAM, es clave en el desarrollo de México, como el IPN. Pero no sólo las citadas son importantes, están asimismo, entre otras, la de Colima, Nuevo León, Chihuahua, Hidalgo, la Benemérita de Puebla, la Juárez de Tabasco, en donde su feria del libro y sus premios Malinalli son ejemplares y la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV), cuya juventud es extrema. Sin embargo, avanza especialmente en educación a distancia, una faceta clave para países como el nuestro.

Justamente la UPAV, cuando esté por aparecer el número correspondiente al 23 de febrero, me habrá hecho Doctor Honoris Causa en una ceremonia solemne que anticipo notable por la lista de invitados. Me acompañarán algunos rectores, entre ellos, la Dra. Patricia Alfaro, de la UAM-X, el titular de la ANUIES, Enrique Fernández Fassnacht, diversos escritores y periodistas y el propio Enrique Peña Nieto envió en su representación personal al director general del Canal 22, Raúl Cremoux. Hablarán de las razones por las que se me concede tal honor María Luisa Mendoza, Javier Aranda Luna y el rector de la UPAV, Dr. Guillermo Héctor Zúñiga Martínez.

Este tipo de reconocimientos a escritores o pintores, a científicos, es una tarea destacada porque le indica a la sociedad civil cuáles son aquellos mexicanos que de alguna forma destacan sus tareas en beneficio de la sociedad. En lo personal, me siento muy honrado. Como me sentí cuando la UNAM me hizo un sensible reconocimiento en la Feria de Minería al cumplir 70 años de edad y cincuenta de trabajo literario y periodístico o cuando la UAM me designó en sesión de Consejo Académico “Profesor Distinguido”. Son pues, las universidades públicas las que, sin ningún interés político, buscan entre la multitud de creadores y científicos, artistas y académicos, a quiénes rendirles un reconocimiento para bien del desarrollo armónico de la nación.

Casi simultáneamente, la UPAV publicará la edición conmemorativa de mi novela sobre la matanza de Tlatelolco, El gran solitario de Palacio. La obra lleva prólogo del Dr. Ricardo Yocelevsky, profesor-investigador de la UAM-X, y epílogo del escritor y periodista, colaborador de nuestra revista Siempre!, Mario Saavedra. Esta novela apareció hace poco más de cuarenta años y, debido a las dificultades de aquellos tiempos, tuvo que ser editada en Buenos Aires. Luego de muchas vicisitudes, asperezas con Díaz Ordaz y su sucesor, Luis Echeverría, y muchas ediciones y traducciones, de no encontrar editor, la UPAV vuelve a darle vida.

Cuando entré en la Escuela Nacional Preparatoria en 1960 y enseguida a la Facultad de Ciencias Políticas y Socialesvenes, lo mismo en las aulas que en, por ejemplo, en las redes socialese se me conceda Universidad Jugo tiempo o haber sido uno , ya en Ciudad Universitaria, no pensé que mi deuda con las universidades públicas iba a ser de tal magnitud.

 

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