Renato Sales Heredia
Carlos E. Urdiales Villaseñor
Hace 10 años, una marcha silenciosa y blanca partió del Angel de la Independencia y paró en el Zócalo de la ciudad de México. La noticia le dio la vuelta al mundo, la imagen aérea de Paseo de la Reforma colmado de puntos blancos marcó la crónica y el entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, tuvo problemas de empatía al asumir en primera instancia a esa marcha como la de los ricos.
López Obrador no le atinó al diagnóstico, e incluso sumarse a la demanda, que se trataba de un un tema nacional, de una demanda ciudadana, un reclamo general pacífico y no un complot. Dos administraciones federales después, dos candidaturas presidenciales fallidas y a 10 años de aquella marcha de blanco, el problema sigue y crece.
La Estrategia Nacional Antisecuestro que ahora nos presentan rescata de los anales de la historia política contemporánea la controversial figura del “zar”, del hombre con poderes fuera de lo ordinario y por encima de las estructuras formales del poder para coordinar y hacer que las cosas ocurran, que los resultados se den. Riesgosa por los casos memorables de zares de antaño que terminaron conviertiéndose en capos.
La estrategia elaborada por muchos y resumida en Gobernación recurre al aval vigilante de personajes de la sociedad representativos de las luchas y protestas más recientes, Martí, Wallace, Morera y otros que velarán sin complacencias conocidas por el buen desarrollo de lo que hoy ofrece el gobierno para atacar este delito.
El hombre protagonista es Renato Sales Heredia quien parte con cartas credenciales aceptables y sin escándalos pasados que cuestiones al menos su arranque. El “zar” antisecuestros comienza su trabajo con una disertación sobre la percepción social de las numerarias oficiales.
Con realismo, Sales explica que las cifras del secuestro están secuestradas por la falta de denuncia-confianza ciudadana. Sabe y lo dice Sales que la cifra negra es muy alta y muy negra; de ahí que aclara que será posible que los números oficiales se eleven por más denuncias y no necesariamente por más incidencia. Dice que a los números y estadísticas no hay que temerles sino más bien entender el porque de esas tendencias estadísticas. Real pero frío. El nuevo “zar” antisecuestros deberá conectar emocionalmente con una sociedad que está legítimamente hasta la madre de promesas, campañas, planes y anuncios El nuevo “zar” no puede ignorar eso. La narrativa racional está bien, quizá tan bien como estuvieron los discursos en su momento, de Carlos Abascal (qepd), Francisco Ramirez Acuña, Juan Camilo Mouriño (qepd), Francisco Blake (qepd), Fernando Gómez Mont o Alejandro Poiré, todos con datos y racionales muy sensatos pero donde la ausencia de resultados terminó por desvirtuar el resto.
Menudo reto encabeza Renato Sales Heredia.
@CarlosUrdiales
