GARBANZOS DE A LIBRO
Federico Campbell (1941-2014)
Marco Aurelio Carballo
Acerca de la muerte del escritor Federico Campbell, el pasado 15 de febrero, por un derrame cerebral, tras enfermar de influenza, el antropólogo Roger Bartra dijo: “Era uno de mis mejores amigos. Fue un muy buen escritor y compartimos intereses por temas como la melancolía, en el cual él era una enciclopedia. Es una noticia triste. Escribía para una inmensa minoría”… “Se mueren los buenos”: Paco Ignacio Taibo II, y Élmer Mendoza: “Es un túnel negro y amargo el que nos toca vivir a sus amigos. Fue un hombre que hizo de la memoria su tema”.
Campbell, autor de los libros Pretexta, El cronista enmascarado y Tijuanenses, dejó terminados dos libros de ensayos: La era de la criminalidad, que publicaría Océano y Criminalidad, título provisional, que editará el Fondo de Cultura Económica. También dejó terminada la segunda edición, revisada y aumentada, de Padre y memoria, ensayos sobre la relación de escritores con sus padres. Tradujo a Leonardo Sciascia, a Harold Pinter y a David Mamet. El director del FCE, José Carreño Carlón, opinó: “Estaba a la vanguardia en sus lecturas y con una actitud humilde, modesta o retraída, frente a la vida intelectual. Era querido por sus pares y, en general, en la vida intelectual”.
Cuando Campbell cumplió 70 años, en 2011, dijo: “La verdadera muerte sucede antes de morir. [Son] Esos años previos en que entras en una etapa de salud más vulnerable. La ventaja es que bajan el espíritu de competencia y el deseo de éxito social”.
Al morir, estuvieron con él su esposa Carmen Gaitán y su hijo Federico Campbell Peña. “Andarín como era, no ha de permanecer encerrado en una urna”, dijo su ahora viuda.
