Los bueyes tras la carreta
Jorge Carrillo Olea
Los límites a los que ha llegado la inseguridad pública empiezan a rozar con campos de lo impensado. Se anuncia ruidosamente, nada menos que por el secretario de Gobernación, que 20 estados ya han admitido establecer el mando único en sus policías (se entiende que preventivas).
Honestamente es sólo un deseo. El que un solo funcionario mande a muchos policías no equivale a eficiencia. Las cosas se pueden crear por un simple denominativo o por su realidad. Denominar algo no lo hace real. La realidad está sujeta a condicionantes que ahí no se cumplen.
La existencia de las corporaciones llamadas mando único mencionadas debería ser [ ] demostrable. Esa aseveración tiene muy poco sustento como para ser realidad. Excepcionalmente sí, tal vez sea cierta en algunos estados.
La expresión tiene mucho de fantasía porque no se justifica con ningún sustento constitucional, ni legal ni con preceptos reglamentarios ni técnicos. Sencillamente no hay diseño.
La reagrupación arbitraria de las policías municipales en una que dependa del secretario estatal correspondiente no llevaría a satisfacer los requisitos de eficiencia que el pueblo está demandando.
Se requeriría de toda una reforma en materia normativa, organizativa, funcional y administrativa para alcanzar con seriedad lo que se está proclamando. Sin ellos el tal mando único es sólo una quimera o una simulación.
No es posible justificar una medida que debilita los municipios de manera sustantiva con base en, como Osorio informó, “algún tipo de convenio” Posteriormente anunció que en su momento se modificará la propia Constitución “porque no es solamente un acuerdo, un convenio, va mucho más allá” (Tehuacán, Pue., 7 de febrero).
De desear hacer las cosas correctamente y aun contra todo sentido federalista, habría que realizar estado por estado un estudio y proyecto de reorganización detallados que condujeran a un plan operativo caso por caso, que los salvara de la improvisación.
Todavía hoy las policías son reactivas. Para su despliegue rural o urbano, no se aplican programas que concurran con los ciclos delictivos. Mal pueden prevenir si desconocen la dinámica criminal.
Habría que considerar cuestiones tan determinantes como que Quintana Roo está constituido por 9 municipios, mientras que Puebla tiene 217, o bien que Aguascalientes sólo posee 12 y Veracruz 212. Todos ellos con grandes concentraciones urbanas en sólo uno o dos municipios.
Además del número de municipios a resguardar, de cada uno importa sustantivamente su población, su idiosincrasia, su etnicismo, educación, índices delincuenciales, economía, sistema de comunicaciones y transporte, delincuencia en los estados vecinos, recursos financieros y más.
Podría ser que en algunos estados ciertos municipios por su relativa dimensión y numerosa población, mayores que las de algunos estados, como Ecatepec, Tijuana, Guadalajara, ciudad Juárez, Monterrey o León demandarían tener sus propias policías. También sería de consideración la vecindad con estados críticos y así tratar su confín, por ejemplo la Comarca Lagunera.
El reconocimiento de lo anterior lleva a otras reflexiones:
Uno: El Art. 115 constitucional en su frac. VII que prescribe que “la policía preventiva estará al mando del presidente municipal en los términos de la Ley de Seguridad Pública del Estado”, lo que obliga a hacer las reformas constitucionales y legales del caso.
Dos: El mismo artículo y fracción señala que “en casos de fuerza mayor o alteración grave del orden público, el presidente municipal acatará las órdenes del gobernador”.
Tres: Las policías antes judiciales, hoy ministeriales, de siempre han tenido “mando único” sin muestras de por eso ser mejores.
Cuatro: No se está considerando la posible coordinación intermunicipal, tal como ha sucedido en las zonas metropolitanas de Guadalajara y Monterrey. Es una fórmula que estipula el Art. 115 constitucional en su fracción VI.
No se habla tampoco de los ineludibles costos que tendría el proyecto, como: homologación de salarios, alojamientos centrales y regionales, transportes, comunicaciones, viáticos, etc. Sin estas consideraciones todo es una engañifa.
Resulta muy preocupante pretender que cada estado decida empíricamente lo que crea que es mejor. La Secretaría de Gobernación no ha ofrecido al momento manuales informativos de lo que se debe entender por mando único.
Tampoco disponen los estados de instructivos básicos ni de compendios preceptivos y orientadores. Nada se sabe de asesorías técnicas que los auxilien a concretar un tránsito tan delicado. Con estas formas las experiencias no son alentadoras.
La reflexión más inquietante que motiva el secretario Osorio Chong es su aseveración en la misma oportunidad: “ya se ha platicado con los presidentes municipales y están de acuerdo”. ¿Cómo lo acredita? Son 2 mil 440, lo que hace muy dudosa la aseveración.
Para terminar este desagradable tema: se van a crear los mandos únicos y si todo va bien ello justificará que los bueyes vayan atrás de la carreta.
Toda una lección gratuita del bien hacer político, jurídico y administrativo.
hienca@prodigy.net.mx
