Se enriquece la propuesta cultural en el DF
La flor del alma estará dentro de tu corazón
y bombeará flores de teatro.
Leonardo Da Vinci
José Alfonso Suárez del Real y Aguilera
La ebullición de acciones a favor de espacios culturales generados desde la sociedad supera con creces las anquilosadas iniciativas estatales colapsadas por políticas cooptadas por el Mainstream y por alguna de sus formas más perversas: el reality show.
Destacamos la asertiva defensa del teatro, como extraordinaria impronta de la cultura, con la que las compañías independientes han facilitado a los públicos apuestas novedosas y expresivas representadas en espacios como el Foro Isabelino, la Carpa Geodésica, el Foro Shakespeare o el propio teatro Milán, sede predilecta de la Compañía de Teatro de la Universidad Veracruzana en nuestra ciudad, fundada a principios de los años ochenta del pasado siglo.
Ubicado en la planta baja de un anodino edificio de la otrora aristocrática colonia Juárez, el teatro Milán albergó en su foro espléndidas puestas en escena dirigidas, entre otros, por Manuel Montoro, aderezadas por el escenógrafo Guillermo Barclay, y con espléndidas participaciones de actores y actrices de la talla de Claudio Obregón, María Rojo, Ana Ofelia Murguía, Alicia Bonet, Aurora Molina, Patricia Reyes Spíndola, Zaidé Silva Gutiérrez, Eugenio Cobo, Claudio Brook o Salvador Sánchez, por mencionar sólo algunos de los más destacados.
En su escenario se representaron Sacco y Vanzetti (1979); El Malentendido, de Albert Camus (1980); Los Últimos, de Máximo Gorki (1982); o La Ley de Creón, de Olga Harmony (1984), cuyos éxitos colocaron el escenario del Milán como referente obligado del buen teatro en la capital.
Conflictos de diversa índole y el sismo de 1985 borraron este escenario del circuito teatral de la ciudad de México. A partir del desastre telúrico, la obsesión de Manuel Montoro y Guillermo Barclay fue recuperar el espacio de sus éxitos, y ello los llevó a enfrentar el embate de especuladores inmobiliarios que atentaban con cada proyecto contra el amor y desvelo que alentaban a estos sembradores de teatro a rescatar ese espacio para la vida teatral de la ciudad.
Veintiocho años más tarde, su sueño está a punto de concretarse gracias a la visión y compromiso de los actores Mariana Garza y Pablo Perroni, quienes lo han reacondicionado para que en su escenario se estrene el musical Godspell, al tiempo que engrandecerán el conjunto con un espacio escénico alternativo, el Foro Lucerna, y un centro cultural, los cuales enriquecerán la propuesta cultural que desde Milán 24 aporta semana a semana el teatro El Milagro, impulsado por el también actor Daniel Giménez Cacho y un grupo de entusiastas promotores del buen teatro.
La conjunción de estos esfuerzos —de los que estamos tan agradecidos— confirma que la flor del alma estará siempre en el corazón de estos actores y promotores culturales, y por ello de esos corazones siempre bombearán flores de teatro, como bien lo formuló el genial Da Vinci.
