Los agravios fueron muchos
René Avilés Fabila
En términos generales, los capitalinos tienen y mantienen lamentables recuerdos de la larga estancia del PRI. La primera prueba se dio cuando Cuauhtémoc Cárdenas triunfó de manera apabullante en el gobierno del DF. Desde entonces, priistas y panistas apenas obtienen unas migajas. El PRD ha arrasado en todos los procesos electorales. Pero ¿ahora que Peña Nieto ha llevado su partido a Los Pinos, la ciudad capital podrá recuperarla?
He leído declaraciones del priismo capitalino afirmando que así será, que derrotarán al PRD aprovechando sus divisiones internas y su corrupción visible, pero en la práctica nada parece indicar que pueda ganar entre los capitalinos. Los agravios fueron muchos y el trato malo. Sometidos por partida doble, al presidente y al regente de la ciudad, los defeños padecieron por décadas autoritarismo, negligencia y corrupción. Y eso ha sido transmitido a las nuevas generaciones. Fuimos tratados como ciudadanos de segunda clase.
Pero hay algo más, si el PRI capitalino acusa a los perredistas de deshonestos, entre los primeros tampoco campea la decencia y la honradez; unos son tan ignorantes como los otros. Y aquí dejo de lado al PAN, no porque sus legisladores y militantes sean cultos y honorables, sino porque no tiene ninguna posibilidad de triunfos luego de doce penosos años.
El PRI y el PAN hablan de un acuerdo, de una relación estrecha que les permita aliarse y derrotar al PRD. Podría ser por una razón: la salida de López Obrador ha dejado el partido de Cárdenas herido de muerte. Necesitaría un gran esfuerzo para recuperar cierta unidad, darse una coherencia ideológica y desde luego gobernar y trabajar con transparencia. Ello, en México y a pesar de las reformas a las leyes de transparencia, no es fácil. Una cosa es emitir leyes y otra bien distinta aplicarlas. No es fácil: a Luisa Algarra, obierno capitalino.idad de mMiguel sibledr Ciudad de Mas, les dificultarn rtrigos inexistente. DeclaracionMéxico ocupa uno de los más elevados sitios en materia de corrupción, la demagogia y la mentira abierta prevalecen como instrumento político.
Es curioso que el partido en el poder descuide ostentosamente la ciudad capital. Pocos ven un esfuerzo del presidente Peña Nieto y de los dirigentes del PRI para recuperar el DF. Su presencia es en rigor inexistente. Declaraciones, algunas acciones radicales e inútiles y es todo.
Tampoco es fácil pensar en un acuerdo PRI y PAN. Sus diferencias, aunque no son muchas, les dificultarán llegar a acuerdos. En todo caso, es factible imaginar una ciudad de México donde haya menos presencia perredista: tendrán menos delegaciones en su poder, pero me parece imposible, a pesar de los errores y la frivolidad de Miguel Ángel Mancera y de su equipo, que pierdan el gobierno capitalino.
Algo es más que evidente: al PRI y a Peña Nieto se les olvidó la ciudad de México. Sorprende el descuido: el DF no es sólo un inmenso escaparate político, es también el sitio donde viven e influyen millones y millones de mexicanos.
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