José Emilio Pacheco, el más talentoso de la Generación Medio Siglo

 

 

[José Emilio Pacheco] un niño triste y un viejo prematuro… el fruto mejor de las generaciones literarias en México y al mismo tiempo el custodio de ese jardín armonioso que alguna vez fue la literatura mexicana.

Enrique Krauze

 

Roberto García Bonilla

La Generación de Medio Siglo es una de las más relevantes desde la segunda mitad del siglo XX en México y la influencia de algunos de sus integrantes está viva; entre sus integrantes se cuentan Sergio Pitol, Salvador Elizondo, Juan García Ponce, Inés Arredondo, Juan Vicente Melo, Jorge Ibargüengoitia, Carlos Fuentes, Huberto Bátis, Federico Álvarez, José de la Colina, Tomás Segovia.

Uno de sus integrantes, incluso, con un reconocimiento que rebasa los medios académicos y nuestra república de las letras es José Emilio Pacheco Berny (ciudad de México, 30 de junio de 1939-26 de enero de 2014), quien —en opinión de Álvarez Arregui— es el escritor e intelectual más talentoso de su generación. Su reciente desaparición nos resitúa en el pasado inmediato de la cultura mexicana.

Pacheco, si bien no tuvo la visibilidad y el impacto mediático que tuvieron personajes como Carlos Fuentes y Carlos Monsiváis, es un modelo de escritor no sólo por su prolífica producción literaria, que abarcó poesía y ensayo; su pluma confiere un amplio horizonte a este género que por definición es indefinible.

Inicios del Inventario

Una de sus enseñanzas y lecciones, ejemplificada a lo largo de más de cuatro décadas en su columna Inventario, cuyo primer número apareció el 5 de agosto de 1973 en la última página de Diorama de la Cultura de Excélsior, donde antes ya había sido editorialista. Sus aportaciones como columnista se iniciaron en los años sesenta con Simpatías y diferencias —que alude a un título de uno de sus mentores en la adolescencia: Alfonso Reyes— en la Revista de la Universidad de México.

Pacheco centró sus inventarios en obras literarias y escritores; podrían relacionar temas coyunturales, novedades literarias, obituarios, interpretaciones (crítica literaria), recuperación de hechos y detalles historiográficos.

El Inventario de JEP (así rubricaba sus textos) es todo un modelo de periodismo cultural; es también un testimonio sociocultural, que permitirá a los estudiosos diversas antologías temáticas y monográficas.

Esta columna deja ver los intereses intelectuales y las afinidades electivas del autor de El principio del placer, quien —como otros autores— rechazó elementos autobiográficos en su obra. Lo cierto es que siempre al menos un flujo intenso de vida cotidiana, anímica —así sea como lejanos trasuntos— corre en su obra, que se relaciona con sus preocupaciones existenciales: entre las constantes temáticas que manifiestan su obra emergen la fugacidad de la vida, la impiedad del destino, la desigualdad en el mundo, la degradación de la especie humana, las ilusiones extraviadas y perdidas. Sin impostación, su poesía y su prosa dejan ver la lamentación constante del escritor ante el desastre que signa el planeta; el sufrimiento, parece decirnos, impera no sólo en el hombre sino en todas las creaturas animales.

No hay, sin embargo, intenciones reivindicadoras de los autores militantes —aunque él mismo fue un defensor de la izquierda—; el desastre que él trasmite, en singular y sin tiempo particular. La constancia del poeta Pacheco es tan modélica como la del ensayista y periodista cultural.

Obra poética y narrativa

En Tarde y temprano se reunieron por primera vez Los elementos de la noche (UNAM, 1963), El reposo del fuego (FCE, 1963), No me preguntes cómo pasa el tiempo (Joaquín Mortiz, 1969), Irás y no volverás (FCE, 1973), Islas a la deriva (Siglo XXI, 1976), Desde entonces (Era, 1980). Una nueva edición de Tarde y temprano. Poemas 1958-2009 (FCE, 2010) contiene Los trabajos del mar (1984), Miro la tierra (1987), El silencio de la luna (1996), La arena errante (1999) y Siglo pasado (2000), publicados por Ediciones Era, que acaba de publicar Zoología fantástica, ilustrado por Francisco Toledo y textos de Pacheco, cuya poesía, en opinión de Octavio Paz, “se inscribe no en el mundo de la naturaleza sino en el de la cultura y, dentro de éste en su mitad en sombra. Cada poema de Pacheco es un homenaje al No; para José Emilio Pacheco el tiempo es el agente de la destrucción universal y la historia es un paisaje en ruinas”.

Su obra narrativa nació con un libro de relatos, La sangre de la medusa y otros cuentos marginales (1959); siguieron El viento distante —relatos—(1963), Morirás lejos —novela— (1967), El principio del placer —relatos— (1972), y la célebre novela corta Las batallas en el desierto (1981). Pacheco fue asimismo traductor de T. S. Eliot, Samuel Beckett, Marcel Schwob, Oscar Wilde y Tennessee Williams. Y un guión escrito por el autor de Alta traición se convirtió en El castillo de la pureza (Arturo Ripstein, 1972). Vicente Leñero adaptó Las batallas en el desierto para la cinta Mariana, Mariana (Alberto Isaac, 1978).

Antologías

Las antologías críticas más conocidas sobre el autor de El espejo de los ecos son La hoguera y el viento. José Emilio Pacheco ante la crítica (UNAM, Ediciones Era, 1993) y José Emilio Pacheco: perspectivas críticas (Siglo XXI, 2006) y recién se ha publicado una serie de ponencias leídas con motivo de los 70 años de vida del escritor nacido el viernes 30 de junio, del “incomodo año de 1939”, en Guanajuato 183 de la colonia Roma de la capital del país —un tema recurrente en su obra—. Coordinada por Edith Negrín y Álvaro Ruiz Abreu, Pasión por la palabra. Homenaje a José Emilio Pacheco (UNAM-UAM, 2013), esta compilación reúne 35 textos divididos en cuatro apartados: evocaciones entrañables de colegas y amigos; la poética del escritor y sus analogías con autores como Reyes y Juan Gelman (poeta sobre quien JEP escribió su último Inventario, el 24 de enero, dos días antes de su intempestivo deceso), así como la devoción por la ciudad de México; el legado que es su periodismo cultural, su convivencia con la poesía y, finalmente, la narrativa del autor que a los 16 años escribió con fruición el novelón Ella. De la ciudad en su novela corta, que presagia los mayores desastres, a la complejidad de Morirás lejos.

Como toda antología, priva la inclusión sobre el sentido y el rigor, pero los contrastes escriturales son útiles porque realzan más las plumas con destreza, experiencia y oficio. Las antologías siempre poseen intrínseco un valor testimonial. Esta antología nos deja un aserto involuntario: los académicos, con algunas excepciones, añoran la solvencia y contundencia de no pocos escritores. Pacheco muestra a unos y a otros que su modelo perdurará: el escritor, creador, historiador, periodista, que vivió para leer y escribir; además tuvo la fortuna de compartir su sabiduría a alumnos y docentes de diversas universidades en el mundo, sobre todo en Canadá y Estados Unidos.

 

Pasión por la palabra. Homenaje a José Emilio Pacheco. Edith Negrín y Álvaro Ruiz Abreu (coords.) UNAM-UAM, 2013.

 

@garciabonilla

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