Las personas que sufren ataques de furia tienen mayor riesgo en las dos horas siguientes de tener un ataque al corazón o un derrame cerebral.

Así lo establece el primer estudio que confirma, gracias a importantes datos estadísticos, que existe una relación entre las emociones fuertes y los riesgos cardíacos, aunque todavía se desconocen las causas biológicas.

En las dos horas posteriores a un ataque de ira, el riesgo de padecer un infarto de miocardio o un síndrome coronario agudo se multiplican casi por cinco (un aumento del 4,7%), comparado con los períodos de calma, explica el estudio de Harvard School of Public Health en Massachusetts (EU).

Por su parte, el riesgo de derrame cerebral aumenta un 3,6%, mientras que también se incrementa el riesgo de arritmia.

“A pesar de que el riesgo de sufrir un episodio cardiovascular agudo es relativamente bajo con un solo ataque de ira, aumenta en las personas con ataques frecuentes”, explica Elizabeth Mostofsky, una de las autoras.

La investigación recopila las conclusiones de nueve estudios anteriores con información sobre grupos de personas de los que se conocía su comportamiento relacionado con la ira.