La inflación en los 18 países de la eurozona bajó por tercer mes consecutivo en marzo al 0.5%, acontecimiento que seguramente presionará al Banco Central Europeo para aflojar la política monetaria.

El cálculo preliminar indicó que la inflación bajó ante un índice anual en febrero del 0.7%. Los analistas habían pronosticado una contracción del 0.6%.

La contracción avivó los temores de que la eurozona quizá vea un descenso en los precios a nivel consumidor. Una baja sostenida de los precios, llamada deflación, podría afectar el crecimiento ya que los consumidores y empresas retrasan sus compras.

La inflación subyacente -con la exclusión de los alimentos y la energía- bajó del 1% en febrero al 0.8% en marzo.

Los intereses están ya en el 0.25%, por lo que algunos analistas sostienen que el banco podría recurrir a medidas menos convencionales para aliviar la política monetaria.