La oposición se fortalece
René Avilés Fabila
Los problemas en Venezuela comenzaron en las postrimerías de Hugo Chávez. Fue efectivamente popular, un hombre carismático y sin duda hábil para moverse apoyado en un populismo extremo que en México ha estado a punto de triunfar. Pero muerto Chávez, Nicolás Maduro, su forzado heredero, no ha tenido ni la capacidad política ni la habilidad de moverse en medio de una sociedad agitada. Ya sin la presencia del líder, el nuevo mandatario ha utilizado cualquier clase de trucos baratos para sostenerse en el poder y de alguna manera llevar a cabo el bizarro sueño de Chávez: un socialismo bolivariano. Lo único que ha logrado sacar de la chistera es malestar y miseria en lugar de conejos.
Día tras día la oposición se fortalece, crece, mejora en sus tácticas de lucha contra lo que del chavismo queda. Maduro recurre a la fuerza de la represión, pero ésta sólo lo lleva a un callejón sin salida donde le aguarda su salida del país o quizás, en el mejor escenario, la prisión, acusado por las muertes ocurridas en los enfrentamientos entre chavistas y sus rivales que han sabido crecer aprovechando la candidez de Maduro. Si antes el antichavismo parecía un fenómeno urbano, surgido de las clases medias altas y altas, ahora la inquietud política y económica surge en ciudades pequeñas como San Cristóbal o San Diego y aun en los suburbios de Caracas. Estudiantes indignados por la represión y la falta de un diálogo inteligente se suman a los esfuerzos del antichavismo tradicional, un puñado que el caudillo lograba controlar con palabras y amenazas.
Maduro ha recurrido al espíritu de Chávez, quien de golpista pasó a héroe bolivariano, lo que sea que eso quiera decir, e invoca su nombre de manera no ingenua sino tonta. Decir que un pajarito que representa a Chávez le habla y le da mensajes, nos prueba su bajo nivel político.
Por ahora todavía Maduro cuenta con amplios sectores chavistas que lo apoyan o que más bien tratan de conservar la presencia del militar, pero no durará mucho tiempo sin que ambos caigan en el olvido y aparezcan nuevos personajes para que Venezuela recupere la cordura. Realmente sólo un milagro podría permitir que Nicolás Maduro se mantuviera en el poder. Tarde o temprano será rebasado por sus opositores, los que sin duda están situados en la derecha del espectro político, pero del lado de la izquierda, no hay algo que valga la pena.
Sin los recursos de Hugo Chávez, con una sociedad harta de escuchar que la culpa de los males venezolanos la tienen las fuerzas del mal, se acabará pronto lo que fue un consistente reinado del socialismo bolivariano y Hugo Chávez dejará de ser un símbolo de la democracia de ese país.
Informaciones recientes hablan de un acercamiento político y militar de Rusia a ciertos países latinoamericanos, Venezuela entre ellos. Si son ciertos, Putin tendrá que ser cauteloso. Buen cuidado ha tenido EU en impedir que haya presencia extraña a sus intereses.
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