SALUD
Según el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental de Barcelona
Gabriel Gutiérrez
Teniendo en cuenta a los peatones, ciclistas, conductores y usuarios de transporte público, especialistas del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) de Barcelona, presentaron vía remota los resultados de sus estudios sobre la exposición a la contaminación del aire, de acuerdo con el tipo de movilidad, ruta y distancia que se recorra.
El doctor David Rojas-Rueda, investigador del CREAL, y principal autor del estudio Transportation, Air Pollution and Physical Activities, afirmó que el uso habitual de la bicicleta disminuye el número de muertes anuales en 24 por ciento, pues la sustitución del auto por un medio de transporte activo aumenta la actividad física y reduce a cero las partículas que se emitirían al viajar en coche particular.
Amalia Holub, integrante del proyecto Flocksourcing del MIT, quien dirige el estudio Air Quality Variation Based on Distance from Traffic and Route Choice, llevado a cabo en Singapur, ciudad de México y Nueva York, presentó los resultados correspondientes a la ciudad de México. El estudio consistió en realizar 2 tipos de lecturas de partículas con monitores personales: una se basó en la cantidad de partículas registradas dependiendo la cercanía con el arroyo vehicular; y la otra en la presencia de partículas en rutas de alto y bajo tránsito.
Los estudios en el Distrito Federal indicaron que a 4.5 metros del tránsito vehicular, se redujo el conteo de partículas en un 50 por ciento, y a nueve metros, 70 por ciento. Cuando los monitores se montaron en las bicicletas para medir distintas rutas, se observó una gran variación en el conteo de partículas a lo largo de cada ruta. En promedio, se detectó un mayor número de partículas en la ruta con avenidas principales que en la ruta por avenidas secundarias.
La finalidad del estudio es crear mapas en línea, alimentados con información que provean los usuarios, a través de algún dispositivo que monitoree la contaminación en las calles de la ciudad. Esto puede servir por un lado a los ciudadanos para decidir el modo y la ruta en la que se expongan menos a la mala calidad del aire y por otro, con el fin que tomadores de decisiones implementen mecanismos a corto y largo plazo que mejoren la calidad del aire para ciclistas y peatones.
Para complementar el estudio anterior, el MIT elaboró una encuesta entre la Red Nacional de Ciclismo Urbano, cuyos resultados fueron expuestos por Agustín Martínez, vocero de la Bicired:
1. Del 1 al 10, los encuestados revelaron que les preocupa un 8.7 la mala calidad del aire.
2. El único tema más preocupante es la seguridad vial con el 90.1 por ciento
3. La gran mayoría (83.4 por ciento) de los encuestados tienen síntomas que creen que están relacionadas con la contaminación del aire.
4. El síntoma más común es ardor en los ojos (66.5 por ciento).
Martínez invitó a reflexionar en torno a la relevancia de generar una ciudad amigable con el peatón y el ciclista, ya que esto beneficia la calidad de vida de los ciudadanos, por lo que exigió publicar la actualización de las normas de ozono y partículas según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, o establecer un programa para llegar a ellas paulatinamente; invertir presupuesto en movilidad no motorizada y lograr la conectividad (red de ciclovías y senderos peatonales seguros) a través de intermodalidad (interconexiones entre distintos modos de transporte); impulsar el desarrollo urbano orientado al transporte; ordenar, ampliar y mejorar el transporte público y desincentivar el uso del auto particular.
